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Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe: cómo vivir la política territorial

Jorge Fontevecchia conversó con el presidente de la Cámara de Diputados sobre las diferencias de los conurbanos de esas tres ciudades.

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Emilio Monzó durante la entrevista con Jorge Fontevecchia.
Emilio Monzó durante la entrevista con Jorge Fontevecchia. Foto:Cedoc

#PeriodismoPuro es un nuevo formato de entrevistas exclusivas con el toque distintivo de Perfil. Mano a mano con las figuras políticas que marcan el rumbo de la actualidad argentina, Fontevecchia llega a fondo, desmenuzando argumentos y logrando exponer cómo piensan los mayores actores del plano del poder. Todas las semanas en perfil.com/PeriodismoPuro.


Emilio Monzó, presidente de la Cámara de Diputados y uno de los principales armadores políticos de Cambiemos, dialogó con Jorge Fontevecchia, CEO de Perfil Network, sobre la particular relación entre la distribución geográfica, económica y social de distintos distritos del país y su relación con la política territorial.

— ¿Por qué no hay un gran Córdoba? Recuerdo haber dado una conferencia allí el año pasado y me llevaron a recorrer los alrededores en helicóptero. Lo que se veía claramente era que Córdoba tenía un conurbano con menor pobreza que el bonaerense o el de Rosario. Se me ocurre que una de las particularidades que diferencia a Córdoba y unifica el conurbano bonaerense con el de Rosario es que la capital de Santa Fe y de Buenos Aires, no están allí mismo. En el caso de Buenos Aires, es el conurbano de una ciudad y su gobernador no es el Jefe de Gobierno de esa ciudad; en el caso de Santa Fe está en Santa Fe, no en Rosario. Quizás ahí haya un punto en común que le dé fortaleza al gobernador de Córdoba y no, en la misma proporción, al gobernador de Buenos Aires o Santa Fe.

—Sí, puede ser. Pero en el gran Córdoba el cordón industrial está afuera del gran Córdoba. Acá el primer cordón industrial se viene al conurbano bonaerense y después sufre las consecuencias de no poder sostenerse. Puede también puede haber una diferencia en cuanto al desarrollo.

—Pero no debe ser un punto menor tener al gobernador ahí. Usted ha dicho que los gobernadores de Córdoba siempre han tenido una impronta sobre el lugar que no han tenido ni el de Buenos Aires ni el de Santa Fe.

—Creo que el de Buenos Aires es el más agravado, porque esta provincia desde que se incorporó a la Argentina, los bonaerenses, y me incluyo, miramos siempre con mayor atención a quien gobierna el país que al que gobierna la provincia. Los bonaerenses creemos, especialmente en el conurbano, que nos gobierna el presidente y lo hacemos responsable de todos los problemas, mientras que hacemos responsable de todos los aciertos al intendente. De ahí que los candidatos surjan de la ciudad de Buenos Aires o sus alrededores.

—Emilio, pocas personas conocen la provincia de Buenos Aires como usted y, casualmente, estuvo callado durante estos meses de las PASO. ¿A qué obedece que siendo usted el mayor experto en el lugar donde se jugaba la gran elección, no apareció?

—Soy poco conocido públicamente, y tengo opiniones, en algunos casos, distintas. Tuve que pensarlo muy bien en algún momento, por la prudencia a la que me obliga el cargo de presidente de la Cámara de Diputados. Pero sí, he tenido diferencias importantes en cuanto a la política a implementar en la provincia de Buenos Aires. La gobernadora decidió prescindir de la colaboración que uno podía prestarle. Por supuesto que lo entiendo. A veces parte de la seguridad, parte de la identidad, es que te observen como la responsable de las políticas a implementar, sin compartir con nadie esa responsabilidad.