PERIODISMOPURO PERIODISMO PURO

Duran Barba y la nueva forma de hacer campaña de Cristina: ¿lo copia?

El politógo cuenta cómo fueron los primeros timbreos y analiza el cambio en el estilo de campaña de la expresidenta.

Entrevista de Jorge Fontevecchia a Duran Barba
Entrevista de Jorge Fontevecchia a Duran Barba Foto:Cedoc
 #PeriodismoPuro es un nuevo formato de entrevistas exclusivas con el toque distintivo de Perfil. Mano a mano con las figuras políticas que marcan el rumbo de la actualidad argentina, Fontevecchia llega a fondo, desmenuzando argumentos y logrando exponer cómo piensan los mayores actores del plano del poder. Todas las semanas en perfil.com/PeriodismoPuro.


— ¿Te copia Cristina Kirchner en su campaña de lanzamiento actual?
— Yo creo que en Argentina se puso de moda esta forma de hacer campañas que venimos... realmente venimos también inventando con la gente del PRO desde hace 14 años. Ha sido exitosa, nunca perdimos una campaña y a mí me parece que una de las ventajas o méritos de Cristina es que se reinventa. Lo peor en la vida es no reinventarse. Yo hice mi doctorado en historia, cuando tenía 40 años me inscribí porque... ¿y por qué no estudiar otra vez? Ya había sido director de Flacso cuando me metí de estudiante. Pero es que el inventarse, el estudiar, el cambiar es parte de la vida y yo creo que ella tiene eso, es interesante y lo usa. Ahora, el problema que tienen ellos es que estos ritos del PRO corresponden a una realidad, Mauricio no es orador, los del PRO no saben dar discursos. Los del PRO lo que saben es conversar con la gente y por eso hacen así su política. Ellos tratan de conversar con la gente pero nunca caminan por la calle, son oradores entonces han adoptado un ritual que no refleja una realidad.

— O sea, el ritual de ir a hablar con la gente tocando timbres, no es que lo hayas inventado antes del PRO sino es el resultado de las condiciones de limitación que vos tenías, las condiciones de posibilidad que vos tenías. 
— Eso es lo que nosotros, con Santiago sacamos en el 2004 el libro este de Mujer, sexualidad, internet y política en México, después de que nos impactó mucho la campaña del 2003, la campaña mexicana y ahí empezamos con estas cosas, diciendo: “oye, la gente no está oyendo los discursos, la gente no se interesa por los programas, la gente lo que quiere es un contacto directo con las personas”. Ahora convencerle a un político que se cree estatua de que sea un ser humano capaz de timbrar una puerta, es difícil. A poco conocimos al PRO acá, nos topamos con gente que no tenía rituales, no tenía una liturgia, no cantaban marchas ni la peronista, ni la radical, ni nada, era gente normal, a los que decirles: “vamos a timbrar”, les pareció perfecto. Año 2005 fueron las primeras timbradas con Mauricio...

— Pero vos no habías hecho eso antes.
— Habíamos hecho pero... En México hicimos algunas veces, pero el político tradicional dice: “¿cómo que vamos a timbrar? ¿En dónde vamos a timbrar?” “En Mataderos”. “Ahí hay mucho enemigo”. Entonces va una avanzada, ubica cuáles son los que cuando timbre me van a aplaudir, producen el timbreo y filman eso y es un desastre porque la gente se da cuenta de que está producido, no funciona. Convencer a un político normal, que tiene una dosis de Hubris bastante importante, de que timbre cualquier casa a ver qué pasa, es difícil. Acá lo aceptaron de inmediato.

— O sea, lo que vos te encontraste en el PRO es gente predispuesta a llevar adelante ideas que en otros lugares vos tenías pre existentemente, te costaba implementar.
— O cuando las implementaban lo hacían tan artificial que se perdía todo el efecto.

— Decime, Jaime es...
— Acá yo recuerdo la campaña del 2005 fue la primera vez que timbramos con Mauricio. Dijimos: “vamos a timbrar”. Fue en Flores, vamos a Flores, yo conocía apenas Flores, entonces nos estacionamos ahí, timbras esa casa. A ver, tengo 65% de rechazo la situación en ese momento. Hay seis posibilidades de que la persona que abra me insulte.

— Casi siete.
— Y cuatro de que no me insulte.

— Casi tres.
— A ver, esto tiene que ver mucho con que Zapata, que es otro eje de nuestros trabajos, es psicólogo y Santiago y yo hemos estudiado mucho psicología. El ser humano en manada es peligrosísimo, tú te topas con diez enemigos y te caen a patadas.

— De a uno...
— De a uno es bien cobarde. Entonces cuando ve a alguien importante, se sorprende y era lo que pasaba. La primera vez que timbró, me acuerdo esto Mauricio timbró una casa, salió una señora: “Macri, ¿y qué hacés acá?” “Y no, pasaba por acá y quería preguntar, estoy de candidato a diputado, ¿qué te parece que debería hacer para hacer diputado?” “¿Me pregunta a mí?” “Sí”. Todos sacaban la cabeza a mirar dónde estaba la escolta, dónde estaban los guardaespaldas. “¿Y viniste solo?” “Sí”. Cuando, aunque te caiga mal, le ves al tipo solito, ahí, preguntándote qué hacer, no lo golpeas, te desconciertas, le dices dos frases para que se vaya si te cae mal y si no te divierte la situación y hablas, pero nunca hubo un solo incidente, nunca. Algunos: “qué bien Macri que has venido por acá”, perfecto, pero era la minoría, en ese momento era una minoría ínfima. Entonces tiene que ver con los mecanismos psicológicos todo esto, cómo funcionan las gente y cómo el candidato puede romper el hielo, porque lo que sí está comprobado es que cuando timbró en la casa de una persona que no le quería, lo menos que pasa es que dice: “no ha sido pesado este Macri, además no me vino a dar una idea, me vino a pedir una idea”. Si alguien te pide una idea, es bien inteligente porque aprecia tu inteligencia y todos somos chismosos, la palabra esta argentina, cholulos. Sale la señora disparada a decirles a los del frente: “¿sabés qué?”

— Vino Macri.
— “Vino Macri a mi casa y me preguntó que qué hacía”. “¿Y con quién estaba?” “No, solito y yo le dije...” Y luego inventan lo que le dijeron. “Le dije Macri sos un fascista, tal, tal, tal”. Lo cual también es mentira. (Risas) Pero todo eso va destruyendo el hielo porque dicen: “ah, fue a tu casa. ¿Y cómo así? Es un ser humano”. Cuando esto es auténtico tiene un efecto descomunal. En México lo hicimos varias veces pero fue tan forzado en que estudiaban la casa, los de la casa ya sabían, había 40 escoltas todo alrededor. Timbre ahí, todo el mundo dice: “es un acto de televisión, es una payasada eso”. La espontaneidad es la fuerza.

N. de la R.: Este ciclo de entrevistas fue realizado a mediados de julio.