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Rodríguez Larreta: "La agresividad del kirchnerismo le ha hecho muy mal a la Argentina"

El jefe de gobierno porteño tira por tierra la idea de que desde el gobierno se fomente la grieta, a contra partida de lo que, según él, pasaba durante el kirchnerismo.

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Rodríguez Larreta en una entrevista con Jorge Fontevecchia.
Rodríguez Larreta en una entrevista con Jorge Fontevecchia. Foto:Cedoc

#PeriodismoPuro es un nuevo formato de entrevistas exclusivas con el toque distintivo de Perfil. Mano a mano con las figuras políticas que marcan el rumbo de la actualidad argentina, Fontevecchia llega a fondo, desmenuzando argumentos y logrando exponer cómo piensan los mayores actores del plano del poder. Todas las semanas en perfil.com/PeriodismoPuro.

—¿Usted comparte las críticas que, en los últimos dos años se han hecho muy común, que le asignan al peronismo la responsabilidad por el retraso de la Argentina en los últimos 70 años? 

—No, se lo asigno a la clase dirigente argentina, que incluye a los dirigentes peronistas, pero no como únicos actores. Para nada. Ha sido un fracaso de la clase dirigente argentina en el último siglo. Desde la crisis de 1930 para acá, ha sido fracaso tras fracaso. La discontinuidad institucional ha sido una catástrofe absoluta para este país. La primera razón de nuestros males ha sido nuestra discontinuidad. El no poder trazar esa línea, esa continuidad que usted remarca tanto y yo no veo, es la razón de muchos de nuestros males. Discontinuidad en lo político y en lo económico. Los bandazos en lo económico han sido letales. 

—¿En tu casa qué decían de los gorilas y los anti peronistas? 

—Papá no era para nada gorila. Había, es cierto, una antinomia muy marcada. Pero eso no se vivió en mi familia. Mis padres se separaron cuando yo era muy chico y tanto en la casa de mi padre como en la de mi madre, nunca se vivió eso. Es más, mamá estuvo casada durante 30 años con Emilio Alfaro, que tenía una afinidad hacia el peronismo de izquierda. Esa era mi casa, yo viví eso. No había un perfil gorila. Al contrario. Papá era muy abierto. 

—El historiador Alain Rouquié, autor del libro “El siglo de Perón”, a quién entrevisté, afirmaba que la gran diferencia entre el peronismo que mantuvo su vigencia en Argentina, y los demás movimientos populistas de América Latina que se extinguieron, fue la existencia del anti peronismo que lo mantuvo siempre vivo. En estos dos últimos dos, ¿Puede ser que ese mismo fenómeno del anti peronismo volviera a fluir en el anti cristinismo o en el anti kirchnerismo? 

—No, es algo muy diferente. Es cierto que se ha formado esa famosa grieta, enormemente fogoneada por el kirchnerismo en general y sobre todo por Cristina, lo que generó una reacción contra ella, el kirchnerismo y lo que ellos representan. Pero no contra el peronismo. 

—Fue fogoneada por el kirchnerismo mientras estuvo en el poder. Pero en los últimos dos años que no estuvo en el poder, ¿No siente que fue alentada por ese sentimiento gorila, o neo gorila, que se instaló? 

—No creo que el sentimiento sea gorila. Es un sentimiento de reacción ante las actitudes que tuvieron Cristina y su gente. Porque no es ella sola, es ella y su gente. Las que tuvieron estando en el gobierno y otras actitudes que continuaron después. La relación agresiva, el no respetar a quien piense diferente y creer que es un traidor a la patria. Eso le ha hecho muy mal a la Argentina en estos últimos años. Ella fue candidata y siempre mantuvo ese tono de agresividad. 

—Francamente, ¿no siente que el anti kirchnerismo tuvo mucha más visibilidad en estos últimos dos años que el kirchnerismo? 

—Bueno, ahí ya usted mismo se corrige: no me hablaste más de anti peronismo sino de anti kirchnerismo. Para mí es distinto. No lo veo como una reacción gorila, en el sentido histórico de la palabra. Hubo una reacción sobre esa característica agresiva de Cristina y en algunos casos esa reacción fue más allá de lo que a mí hubiese gustado. Las reacciones fanáticas no son buenas nunca, del lado que sean. Pero no tengo ninguna duda que el origen de esto estuvo en la actitud de ellos durante muchísimos años, en D'Elia pegándole a la gente en la plaza, por ejemplo. O Aníbal Fernández insultando en la radio todas las mañanas a la gente, escrachando a periodistas con afiches en la calle. Fue una conducta de años. 

—El tema es no comportarse igual. 

— No, por supuesto. Pero no existe tal cosa desde el gobierno. Toda la gente que menciono estaba en el gobierno y con cargos públicos. 

—No me refería al gobierno sino a la sociedad. 

—Por eso, es muy distinto. Desde el gobierno se genera un efecto de mostración muchísimo más fuerte, y desde el gobierno de Cambiemos no hubo un solo gesto en esa dirección. 

—Usted conoció a Sergio Massa trabajando en la campaña de la fórmula Duhalde-Ortega en 1999. 

—Sí, lo conocí trabajando con Palito Ortega, como también conocí a Diego Santilli, mi compañero ahora, en el gobierno de la ciudad. 

—Viene de un hogar no gorila, votó a Bordón en 1995 y tuvo relación con peronistas en los años 90: nunca sintió aversión hacia el peronismo.

 —No, jamás. No me la producía, ni me la produce. Mi papá me dejó enseñanzas para la vida. Tenía una actitud muy austera, muy desapegada a lo material, cosa que le agradezco enormemente. Yo también la tengo y eso siento que lo aprendí mucho en mi casa, en la de mi viejo, un tipo súper abierto. 

—¿Con sensibilidad popular? 

— Sí, con mucha sensibilidad popular. Carismático además, muy simpático y sobre todo culto. Lo admiraba muchísimo. Sabía de todo, hablaba como siete idiomas. Aprendí mucho de él. 

Leé la entrevista completa de Jorge Fontevecchia acá.