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Rogelio Frigerio: “No es fácil encasillarnos”

El ministro del Interior sostuvo durante una entrevista: "Vamos a ser recordados como el gobierno más federal de la historia de la Argentina".

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El ministro del Interior, Rogelio Frigerio, le concedió una entrevista a Jorge Fontevecchia.
El ministro del Interior, Rogelio Frigerio, le concedió una entrevista a Jorge Fontevecchia. Foto:Cedoc

#PeriodismoPuro es un nuevo formato de entrevistas exclusivas con el toque distintivo de Perfil. Mano a mano con las figuras políticas que marcan el rumbo de la actualidad argentina, Fontevecchia llega a fondo, desmenuzando argumentos y logrando exponer cómo piensan los mayores actores del plano del poder. Todas las semanas en perfil.com/PeriodismoPuro.

— Entonces también que sea un economista el Ministro del Interior es otro tema, no solamente que tenga Interior y Obras y Servicios públicos y Vivienda, como por ejemplo el plan PROCREAR, pero que además sea economista, implica una señal respecto de cuál es la problemática de la política argentina.

— Sí, bueno, lo mismo se podría decir del presidente ingeniero. Sí, también...

 — Está bien, pero el presidente es una sola persona, por lo tanto, vos no podés...

— Optar.

— Optar...

— Por otro.

— Pero en el caso de ministros vos podés suponer que hay especificidades que hacen que... 

— Y se da otra característica, que la cuento porque me la dijeron hace un tiempo, de que es la primera vez que ni el Presidente, ni el Jefe de Gabinete, ni el Ministro de Interior son abogados. 

— Son abogados. 

— Sí. 

— Ni los dos Vice Jefes de Gabinete. 

— Ni los dos Vice Jefes de Gabinete. Sí, yo creo que es una casualidad, pero creo que para un país que tiene muchos problemas, pero sobre todo la necesidad de crecer y de desarrollarse desde el punto de vista económico, tener una mirada desde la problemática del interior del país, de las responsabilidades desde el punto de vista político que tiene un Ministro del Interior que además tiene una mirada económica, me parece que suma, de hecho, yo estoy en el gabinete económico también. 

— Por lo tanto, habrás muchas veces pensado y reflexionado y respondido las críticas que se hacían el año pasado respecto de que el Banco Central tenía una política diferente a todo el grupo económico que se fue dividiendo el área económica y frases como que uno prendía el refrigerador y el otro la calefacción, de que en un lado se era gradualista y en el otro lado se hacía shock. Respecto a ese diferente grado de gradualismo entre la política monetaria y la política fiscal, ¿qué podrías responder? 

— Yo creo que fue muy interesante todas las discusiones que tuvimos en el seno del gobierno, del gabinete económico y creo que estas miradas en donde cada uno defiende su posición y sus responsabilidades concretas, si es un debate serio y responsable, creo que es enriquecedor también para un gobierno y me parece que se tomaron a partir de esos debates y esa búsqueda de consenso, decisiones políticas acertadas y yo creo que al final del día lo que hay que mirar es si la inflación baja, si el déficit fiscal baja, si la economía crece, si el empleo se recupera y son todas cosas que están ocurriendo, así que... 

— No, claro, pero la crítica era respecto del 2016 de que el crecimiento era mucho menor del esperado, teníamos decrecimiento, es decir, que había un costo en la economía que no tenía su correspondencia con la baja de la inflación inicial. 

— Sí, pero las discusiones eran en el margen, nosotros todos estábamos con testes y de acuerdo en que la lucha contra la inflación era una prioridad para crecer, que por el contrario, una reducción de la inflación iba a ser positiva para el nivel de actividad económica. Por supuesto que la discusión era si teníamos que bajar la tasa de interés más rápido o más despacio, pero la discusión insisto era en los márgenes, no había una discusión en los objetivos de políticas económicas. 

— Vos sucediste al frente del Banco Ciudad a Sturzenegger y me pregunto si tu abuelo le hubiera dicho a Sturzenegger como le dijo Alsogaray: "matando al paciente también se baja la inflación, hay que sanarlo, hay que bajar la inflación sin enfermar al paciente", y después criticaba el sacrificio del consumo o la declinación de la industria nacional. 

— Bueno, insisto con lo que dije antes, evidentemente pudimos zanjar estas discusiones, cada uno desde su mirada y también cada uno defendiendo su lugar y sus responsabilidades de la mejor manera porque el presidente, que es el que termina definiendo la política económica al fin del día, sobre todo cuando hay miradas distintas, eligió el camino correcto, habida cuenta de los resultados que estamos viendo hoy, donde insisto, baja la inflación, crece el nivel de actividad y está creciendo el consumo también. Tengamos en cuenta también que en un país como la argentina, con un mercado financiero atrofiado como el que tenemos, uno de los más chicos del mundo en términos del tamaño de nuestra economía, la tasa de interés es relevante pero tampoco decisiva, insisto, por más que algunos podamos haber creído que tendríamos que haber hecho una reducción de tasa mayor o en menor tiempo, al final del día, creo que el presidente zanjó estas discusiones de la mejor manera y la realidad que estamos viviendo hoy es la prueba de esa buena decisión. 

— A modo de cierre quiero ir al comienzo en el tema de la incomprensión que tuvo en su momento la sociedad con el desarrollismo, la importancia de comunicar y quiero hablar de la grieta. Uno de los problemas que tuvo el desarrollismo, es que otra grieta, la super grieta, la grieta entre Estados Unidos y la ex Unión Soviética dividía al mundo de una manera en el cual todo acercamiento a cualquier posición que pudiera ser interpretada como cercana al comunismo, era tomada como una especie de sacrilegio, y el comunista era un insulto como palabra era lo que siempre se trabajaba criticando a Frondizi, criticando a tu abuelo, el pasado marxista y pudiera decir que uno de los problemas que tuvo tu abuelo y Frondizi es que estaban del lado de la grieta en el que no coincidía los sectores yo diría socio-económicos más pudientes de la Argentina. Hoy Cambiemos está del lado de la grieta opuesta, no está de un lado de la grieta en el que se le pueda acusar de estar en contra del orden económico mundial, sino más bien todo lo contrario. Esa es una, obviamente de las diferencias entre Cambiemos y Frondizi y tu abuelo, que, aunque no puedan ser definidos de izquierda y derecha, pero claramente hay dos lugares en la grieta. O sea, la grieta hoy si uno la plantea entre la grieta que nace con unitarios y federales, con Yrigoyen, con el peronismo y si vos querés, con el kirchnerismo y, por otro lado, Alberdi y los liberales, la centro-derecha y si vos querés, los radicales y podés hacer una construcción en que en líneas generales, a lo largo de los años se ha repetido un posicionamiento de dos culturas, dos maneras de hacer política, si vos querés, la técnica versus... 

Es que creo, perdón, creo que nosotros estamos haciendo algo disruptivo en términos de esos... 

— De esas categorías. 

— De esas categorías. Como también lo hizo Frondizi en su momento porque si bien es cierto que algunos lo acusaban de comunista, mi abuelo por su pasado o por algunas posiciones, por ejemplo, la posición con Cuba... 

— Recibir a Fidel Castro, comerciar con la ex Unión Soviética. 

— Muchos otros lo acusaban de pro yanqui o pro imperialista por abrir el país a las inversiones extranjeras y por los vínculos que tenía... los buenos vínculos que tenía la Argentina en aquel entonces con... 

— Pero por lo que lo echan, para ponerlo así, la excusa por la que lo echan. 

— Esa fue la excusa, esa fue la excusa. 

— La excusa por la que lo echan es acusándolo y bueno, de hecho... 

— Pero eso fue una excusa vinculada más con haber tocado intereses de un establishment, al contrario, era un establishment que se sintió afectado por las políticas, pero el establishment no era... era precisamente parte de los círculos de poder, hoy...

— Eso mismo estoy diciendo. 

— Hoy, nosotros, a nosotros nos cuesta... No es fácil encasillarnos porque también nos critican por tener el presupuesto más alto de la historia para gasto social, nos critican por nuestro gradualismo, por no aplicar políticas de shock por un lado, pero por otro lado nos critican por ser los personeros de imperialismo y del ajuste. En consecuencia, creo que... 

— Pero en general la crítica que les hacen va más mayoritariamente por el lado de ser el gobierno de los ricos, quiero decir, el significante con el que ustedes son atacados... 

— Pero te digo, como nosotros no nos hacemos cargo...

— No digo que sea justo, lo que estoy diciendo es que eso es lo que representa..

— Yo lo entiendo, pero nosotros no nos hacemos cargo de eso porque está claro que hemos probado que no hubo otro gobierno en la historia de la Argentina que le haya dado tantos... que haya hecho una redistribución del ingreso tan marcada, en función de su presupuesto como hizo este gobierno, insisto también con esa distinción entre unitarios y federales. Nosotros somos un gobierno que tiene una experiencia sobre todo de gestión en la ciudad de Buenos Aires y, sin embargo, creo, estoy convencido que vamos a ser recordados como el gobierno más federal de la historia de la Argentina, desde lo gestual hasta lo concreto. 

— Bien, ahí iba. 

— Desde ser el presidente que más viajó al interior, ministro del interior también que seguramente más viajes hizo el interior del país, con el gobierno que por primera vez en la historia de Argentina les devuelve recursos a las provincias. Entonces, ¿quién puede decir - más allá de los prejuicios ideológicos- que nosotros somos un gobierno para rico o un gobierno unitario? 

— No, estamos hablando de la grieta y me parece muy bien que vos ahí marcás, mirá un elemento que cruza la grieta es que nosotros pretendemos encarar el gobierno más federal, entonces a lo que iba es, uno de los problemas que tuvo la Argentina... Argentina es el país que menos ha crecido en los últimos 70 años en el mundo, somos un caso de todo lo contrario...

 — Sí, sí, de estudio. 

— De desarrollo, de estudio por el opuesto. Una de las causas que vos le atribuís es un exceso de ideologización, de catectizar cada una de las decisiones desde un punto de vista ideológico no desde un punto de vista pragmático. ¿Puede ser que otro de los elementos sea la persistencia de esa grieta que puede ser útil desde el punto de vista electoral en determinado momento, pero finalmente es muy malo para el país? 

— Yo creo que la grieta es muy mala para el país y creo que una utilización de esta grieta desde el punto de vista electoral sería algo muy irresponsable. La grieta está, es parte de la realidad, es parte de lo que nos dejó el gobierno anterior, es lo que tenemos que tratar de superar, evidentemente es otra de las cosas que está costando más de lo que creíamos originalmente, pero en la medida en que nosotros podamos avanzar con éxito en esta transformación de la Argentina, yo creo que también la grieta se va a ir cerrando. En la medida que demostremos que la gente puede vivir mejor sin estar gobernada por una administración populista si no haciendo las cosas que hay que hacer, gobernando con una mirada de largo plazo, y no solamente con un horizonte que termina en la próxima elección, eso va a tener el mayor impacto en la posibilidad de cerrar esta grieta que coincido es tremendamente nociva para la Argentina y es también nociva desde el punto de vista económico. Así que aún desde esa visión economicista, uno debería tener la disposición, la predisposición para tratar de cerrar esas diferencias. 

— ¿Se podría decir que la grieta es el resultado del no éxito? Es decir, que hace 70 años que ningún gobierno tiene éxito. 

— Yo creo que sí, yo creo que es eso. 

— Ni populista, ni no populista, ¿que se va a cerrar el día de que uno tenga éxito y a partir de eso se continúe esa línea? 

— Yo creo que sí, que lo importante es por primera vez en la historia de la Argentina, elegir un rumbo correcto, adecuado, en línea con los intereses nacionales y sobre todo ser persistentes en ese camino, creo que el principal desafío nuestro no es elegir cuál es ese rumbo, creo que ese rumbo ya se eligió y tampoco es tan difícil saber para dónde teníamos que ir. Lo difícil es ser persistentes en ese camino, lo difícil... 

— No, pero antes de eso, primero hay que tener éxito para poder ganar las elecciones. 

— No, no, pero digo, lo primero, lo difícil es ser persistentes en ese camino, lo difícil es no escuchar los cantos de sirena del populismo frente a cada dificultad y retroceder y por supuesto también, lo difícil o lo innovador, es lograr que esas políticas correctas, adecuadas, en línea con las políticas que hacen los demás países que les va bien en el mundo, tengan un resultado concreto también para los sectores más populares de la Argentina, que es lo que estamos haciendo, y por eso el gradualismo y por eso nuestro presupuesto que redistribuye ingresos en favor de los que menos tienen, y por eso la obra pública vinculada con el agua potable, con la cloaca, con la vivienda, porque es cierto, nosotros tenemos la obligación de transformar este país, de generar una trayectoria de crecimiento, de desarrollo sustentable, pero el requisito para eso también es demostrar lo más rápido posible, que eso es... que eso le cambia la vida y que eso mejora, le da felicidad al pueblo argentino de manera... 

— Palpable. 

— Palpable, y bueno, creo que también en eso, también hay un componente importante en términos de la comunicación. 

— ¿Hay algo que no te haya preguntado y quieras agregar? 

— No, creo que fue una conversación muy interesante. 

— Bueno, muchísimas gracias. 

— Gracias.

Leé la entrevista completa de Jorge Fontevecchia acá.