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Apulia: Paraíso de mar y piedra

En el sur de Italia se encuentra esta tierra drocosa rodeada de aguas cristalinas. Sus paisajes conforman el marco ideal para disfrutar de la calma entre grutas, playas soñadas y construcciones antiquísimas.

Apulia
Apulia Foto:CEDOC

Para todos el mapa de Italia se parece a una bota torcida. Y si nos guiamos entonces por esa apreciación bastante certera es justamente en el taco donde se encuentra esta hermosa región. En español se la conoce como Apulia o Puglia, pero en italiano se llama Puglie. En el caso de querer adentrarnos en los famosos dialectos de la zona nos encontraremos con muchas maneras de llamarla: Pulla, Puia, Poulye... ¡y muchas versiones más! Claramente este estado tiene tantas maneras de denominaciones como atractivos para visitarlo. Es la región menos montañosa del país, se encuentra entre el Mar Adriático y el Jónico y tiene más de 800 kilómetros de costa. Por este motivo es un destino ideal para recorrerlo en auto y sin ningún apuro porque toparse a cada paso o en cada pueblo con algo inesperado es parte del encanto pullés (tal su gentilicio).


Punto de encuentro

Bari es la capital del estado y fue durante el Imperio Romano uno de los puertos más importantes que conectaba Italia con Grecia. Se la conoce como la ciudad del mezzogiorno (mediodía) porque es ideal disfrutarla en ese momento de la jornada. Mucho sol casi todo el año, calles tranquilas y vistas panorámicas al mar y a las rocas son el marco ideal para el descanso. Bari Vecchia es el caso antiguo de la ciudad, allí se emplazan edificios característicos medievales, renacentistas y barrocos. Sí, esta hermosa metrópoli data del siglo IX. La Plaza del Ferrarese es la puerta de entrada, allí nomás se encuentra el Viejo mercado de pescados que aún sigue funcionando los días de semana y los sábados al mediodía


Para tener una hermosa postal del lugar es recomendable frenar en el teatro Margherita y en el fuerte San Antonio Abad. Desde ambos puntos se divisa el paseo del mar con sus increíbles atardeceres. En el siglo XIX se derribaron la mayoría de las murallas que tenía para darle paso a la construcción de la Ciudad nueva. En el Corso Vittorio Emanuelle están las tiendas de diseñadores italianos de renombre así como varios restaurantes en los que hay que probar alguna pasta con pescado, los orecchiette caseros son los más populares, o mismo la tiella alla barese, un plato típico hecho al horno con papas, arroz, mejillones, cebolla y tomate y como postre, frutas confitadas o sus tradicionales licores, como el de chocolate o frutos rojos. Al norte de la capital se emplazan dos puntos turísticos que vale la pena visitar: la ciudad de Trani y Barletta. La primera deslumbra por su catedral ("la reina de las iglesias de Apulia") que fue construida en honor a San Nicolás Peregrino; en tanto la segunda tiene un castillo medieval del siglo XII que alberga vestigios históricos de toda la región. A 55 kilómetros de allí está la Fortaleza de la Apulia denominada Castel del Monte. Un castillo octogonal erigido en el año 1240 en el cual gobernó Federico II. La Unesco lo declaró Patrimonio de la Humanidad en el año 1966.


Rincones soñados

Es momento de trasladarnos hacia el sur del estado. La segunda ciudad más famosa de Apulia es Otranto. Rodeada de una muralla que nace en el Castillo Aragonés tiene un casco histórico que se mantiene intacto. Se entra por la Puerta Alfonsina, y caminando por calles muy blancas, angostas y de piedra se llega hasta la catedral que data del año 1030; allí nomás se emplaza la arteria más importante llamada Corso Garibaldi. Bares, restaurantes y algunas tiendas animan esta avenida que llega hasta la iglesia San Pietro y a la Porta Mare, lugar justo para subir al castillo de Otranto, que se puede visitar y durante el verano tiene cientos de actividades artísticas. El árbol de la vida es uno de los stops obligados para cualquier visitante. ¿Por qué? Es un mosaico que se encuentra en la catedral y que se realizó entre el año 1163 y 1165. Este comprende un recorrido pictórico que va desde el pecado original hasta la salvación.

Muy cerca de esta ciudad llaman la atención dos sitios muy visitados por los que buscan hermosos paisajes y relax: la playa Torre dell´Orso (también ideal para los amantes del windsurf) y los lagos Alimini, conformados por dos piscinas, una dulce y otra salada, rodeada de calas de arenas blancas. Taranto (a unos 50 kilómetros de aquí) invita a seguir paseando y disfrutando de paisajes fabulosos. "La ciudad de los dos mares" es famosa por sus restaurantes de mejillones que se encolunman en la calle frente al mar y por sus plantaciones de olivos. La parte nueva de la vieja está separada por un canal, de esta forma nació la isla Isola a la que se llega por un puente giratorio construido a finales del siglo XIX. A la vera del Adriático están las Grutas de Castellana de tres kilómetros de extensión y más adelante la Gruta Blanca, en donde la temperatura se mantiene durante todo el año entre los 14 y 18 grados. Y si a la música nos referimos muy cerca de aquí nació el ritmo más famoso de Apulia y acompaña en todo momento por esta travesía: ¡la tarantella!. Se trata de un ritmo que tiene su origen en la ola de pánico surgida entre el siglo XV y XVI cerca de la ciudad de Taranto, donde según la leyenda, una mujer fue picada por una tarántula y para eliminar el veneno de su cuerpo debía sudar. Movidos por la histeria o superstición los habitantes comenzaron a bailar como locos en parejas, en círculos al ritmo rápido de la mandolina.

Magia en el camino

Lo realmente atrapante de este destino, luego de visitar las ciudades más emblemáticas, es recorrer la ruta costera y tomarse el tiempo para entrar en los pueblos diminutos que hay por el camino con el fin de conocer la idiosincrasia de la región. La península de Gargano es uno de esos lugares increíbles para los que buscan el contacto pleno con la naturaleza. Es una zona montañosa llena de bosques de pino y roble y con muchas posibilidades para practicar senderismo. A lo largo del paseo de costa se aprecian enormes acantilados al mar y pueblos pesqueros detenidos en el tiempo. También aparecen increíbles grutas (que se descubrieron hace menos de una década) con estalactitas y estalagmitas.

La costa salentina, que comienza en la ciudad de Lecce, es digna de incluir en el tour. Las playas de arena blanca y el mar cristalino acompaña el raid por todo la costa que está minada de cuevas como la de la Poesía y la de Oriente, las más grandes. Las playas más visitadas son Porto Cesare, el enclave más glamoroso, y Gallipoli, más tranquila y con vista a la isla Sant Andrea. Para terminar el viaje por esta región -lamentablemente-, hay que alejarse un poco del mar y llegar hasta Alberobello. Este pueblo es famoso por tener uno de los íconos de Apulia: los trulli. Estas son casas tradicionales que se caracterizan por tener techos cónicos adornados con simbología bastante peculiar. Se cree que nacieron en el medioevo y su nombre deviene de la palabra griega tholos que significa cúpula. Primero se usaron como comarcas de granjeros, pero hoy en día son casas particulares y el estado obliga a sus habitantes a pintarlas una vez al año para mantener ese encanto que las caracteriza.

Restan cientos de pueblos más, cada uno con su encanto y tradición particular, pero es una tarea imposible recorrerlos todos. Apulia es uno de los destinos menos frecuentados de toda Italia, pero sin dudas por sus atracciones, su tranquilidad y la amabilidad de sus pobladores será en poco tiempo un stop imprescindible para cualquier turist. Sabor, playa y ese no sé qué que la torna detenida en el tiempo son la combinación perfecta para acercarse al placer. A ese los italianos conocen tan bien.



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