POLICIA BALVANERA

Allanaron el Café de los Angelitos por una causa de narcotráfico y lavado

El operativo policial también incluyó a otros 10 restaurantes y cafeterías. La extensa historia ligada al crimen del reconocido bar porteño.

El histórico Café de los Angelitos, en la esquina de Rivadavia y Rincón, en el barrio porteño de Balvanera.
El histórico Café de los Angelitos, en la esquina de Rivadavia y Rincón, en el barrio porteño de Balvanera. Foto:Cedoc

El célebre Café de los Angelitos del centro porteño y diez restaurantes fueron allanados esta tarde por la Gendarmería Nacional en el marco de una causa por supuesto lavado de dinero proveniente del narcotráfico.

Las fuerzas de seguridad realizaron los operativos en procura de encontrar y secuestrar documentación de relevancia para la investigación judicial.

Además del Café de los Angelitos, ubicado en la esquina de avenida Rivadavia y calle Rincón, a dos calles del Congreso de la Nación, los uniformados y funcionarios judiciales realizaban allanamientos en otros diez restaurantes y cafeterías, según informaron fuentes de la gendarmería a DyN

La investigación a cargo del juez Penal y Económico de Morón Néstor Barral llevó a realizar dichos allanamientos que asombraron la atención de los vecinos del barrio Balvanera.

El organismo especializado en delitos de narcocriminalidad, la Procuraduría de Narcocriminalidad (PROCUNAR) también estuvo en el allanamiento para asistir técnicamente a la fiscalía.

Un bar con mucha historia. El Café de los Angelitos es un café de tango histórico de la Ciudad de Buenos Aires, ubicado en la esquina de la Avenida Rivadavia y Rincón, en el barrio de Balvanera. Era el lugar en el que Carlos Gardel estableció su "barra" a partir de 1912, cuando comenzó su carrera artística formando dúo con José Razzano. Este último, en 1944 compuso un célebre tango con letra de Cátulo Castillo, titulado precisamente "Café de los Angelitos".

El café fue inaugurado en 1890 con el nombre de Bar Rivadavia por el inmigrante italiano Bautisto Fazio, con instalaciones precarias y piso de tierra. En 1920, lo compró el español Carlos Salgueiro y lo rebautizó recordando la anécdota de un viejo comisario."Voy a ver a mis angelitos", decía cada vez que había un crimen en el barrio, porque los malandrines recalaban en el Rivadavia

Tras sucesivas crisis económicas, en enero de 1992, sus dueños decidieron cerrar el negocio luego de 100 años de existencia y la casa quedó abandonada, deteriorándose a tal punto que se ordenó su demolición. En 2006 fue reconstruido y reinaugurado al año siguiente.