POLICIA

Boqueteros cavaron un túnel de siete metros pero no pudieron llegar al tesoro de un banco

Realizaron un trabajo de ingeniería en el centro de Monte Grande que demandó varias semanas.

Foto:Telam

Había algunas plantas y un contenedor lleno de tierra. Con esos elementos simulaban tener un vivero. En realidad estaban preparando un golpe certero al tesoro del banco Santander Río de Monte Grande.

Habían realizado un túnel subterráneo de siete metros de largo. Estaban a centímetros del objetivo final cuando fueron detenidos por la Policía.

Los investigadores tenían el dato de que una banda estaba planeando un golpe a una entidad de la zona, pero no sabían a qué sucursal. Después de un intenso relevamiento los detectives dieron con un local que había sido alquilado para poner en funcionamiento un vivero sobre la calle Cardeza 45. Detrás de éste, sobre la calle Santamarina 420, se encontraba la entidad bancaria.

El movimiento de tierra no sorprendió a los vecinos, pero encuadraba dentro del dato que estaban siguiendo los investigadores.
“No cabe ninguna duda de que si (los ladrones) no estuvieron directamente debajo del tesoro estuvieron muy cerca de ello. Yo estoy convencido de que el lunes teníamos una sorpresa acá”, vaticinó ayer, en conferencia de prensa, el jefe de la Policía Bonaerense, comisario general Hugo Matzkin.

La banda de boqueteros había cavado un túnel de más de siete metros de largo por 1,5 metros de ancho que conducía al tesoro del banco. La estructura era sostenida con maderas y había herramientas para trabajar en la construcción del camino.

La tierra que sacaban del pozo era almacenada en bolsas para la supuesta comercialización y depositada en containers. En el fondo del local, los delincuentes habían montado dos galpones de madera. En uno hicieron el túnel y en el otro almacenaron la tierra.

Los policías que participaron del operativo sorprendieron a los delincuentes el viernes por la tarde. Dos de los supuestos miembros, de 33 y 49 años, estaban “trabajando” en el túnel. Otros tres se encontraban en el interior del local.

El jefe policial explicó a la prensa que los boqueteros utilizaban un tipo de tecnología silenciosa, minuciosa y profesional, que no es fácil de detectar toda vez que está oculta debajo de una fachada ajena al control policial. Se trata de un local que en su fondo tiene mimetizado un vivero de donde se han extraído entre cinco y seis contenedores de tierra. Por su parte, el túnel tenía una acertada orientación hacia el banco y habían llegado hasta la malla de contención inferior del piso, que es la que debería estar conteniendo la altura del tesoro.

En el lugar los policías secuestraron una soldadora eléctrica, guantes, ventiladores, cascos, un medidor de oxígeno, un taladro neumático, carretillas, baldes, palas, picos y distintos elementos de perforación. Además, fue incautado un juego de mancuernas.

Matzkin relató que “por el desgaste que sufrían por tener que trabajar en cuclillas, los delincuentes utilizaban las mancuernas para hacer gimnasia y ejercitar los músculos”. En el baúl de un automóvil de quien dijo ser el propietario del local, los efectivos incautaron más de 20 mil pesos.

El boquete fue realizado en una zona comercial de Monte Grande. La sucursal del banco (Santamarina 420) se encuentra detrás de la propiedad que simulaba ser un vivero. Enfrente de este local funciona un bar, por lo que el movimiento de gente era constante, aunque evidentemente nadie sospechó lo que se estaba tramando.

“Hay varias personas puestas a disposición de la Justicia, dos aprehendidos y otros tres más que están investigados, en total son cinco”, detalló Matzkin.

Ahora los dos detenidos (los otros tres acusados fueron puestos en libertad, pero siguen vinculados al hecho) quedaron a disposición de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) Nº 11 del Departamento Judicial Lomas de Zamora, a cargo de Diego Benedetto, quien procuraba determinar si esta banda tiene vinculación con otros hechos.


Nadia Galan