POLICIA ENTREVISTA EXCLUSIVA A RUTI

Buscado como el capo narco de la Villa 31, dice que “todo es una fábula”

Fue condenado a 18 años de prisión por una masacre en el Bajo Flores. Vive en Perú desde 2015 pero ahora la justicia ordenó su captura. Habla por primera vez. Y niega todo.

Foto:Cedoc

Es la primera vez que habla. Su nombre -o más bien su apodo- aparece cada vez que un hecho criminal ocurre en la Villa 31 de Retiro, donde en las últimas semanas hubo cinco homicidios en el marco de una guerra por el control del negocio de la droga. Le dicen “Ruti”. Es Alionzo Rutillo Ramos Mariños, condenado en Argentina a 18 años de prisión por la masacre en la procesión del Bajo Flores, ocurrida en en octubre de 2005,  que dejó un saldo de cinco muertos. En julio del año pasado fue expulsado del país por la Ley de Extrañamiento (25.871) y desde entonces -según cuenta-  vive en la ciudad de Lima, donde asegura tener un comercio que vende zapatos y ropa.
Distintos testigos encubiertos, que declararon en el marco de una causa que se tramita en el juzgado federal de Sergio Torres y que investiga el entramado mafioso en la venta de drogas de la villa de Retiro, aseguran que Ruti seguiría al frente de todo y que incluso habría regresado al país pese a que tiene una prohibición perpetua. Por eso, hace quince días la justicia ordenó su captura nacional y aguarda para que el pedido también tenga alcance internacional.
En la entrevista exclusiva que Ruti mantuvo con PERFIL negó absolutamente todo. Desde el supuesto retorno a la Argentina hasta su supuesta vinculación con el grupo terrorista Sendero Luminoso.  

—La Justicia argentina sospecha que usted regresó al país y que maneja el negocio de la droga en la Villa 31.
— Nada que ver. A mi me soltaron en julio de 2015 y desde esa fecha hasta ahora no he vuelto a ir. No quiero saber nada con Argentina. Menos ahora con esta causa que me están haciendo porque es algo que no tengo nada que ver. Es una causa de 2010 y yo ese año estaba preso. Si hubiese tenido algún impedimento legal no me hubiese podido ir de Argentina. Yo ya pagué todo.
— Hay testigos que aseguran que usted sigue manejando el negocio...  
— Es todo una fábula. Esto no es de ahora. A mi el cartel de narco me lo pone el mismo periodismo o la Policía. Si usted gusta, puede pedir mis antecedentes en Perú: no tengo ni un antecedente. Yo jamás he estado preso acá.
—¿Por qué cree que lo acusan?
— Por ejemplo, esa muchacha que salió me manda al frente a mi para desvincularse ella, para que su causa sea más liviana. No sé por qué.
—¿Habla de Cynthia Huamani Zambrano, -imputada y detenida en la causa que investiga el negocio narco en la villa y quien sería su mano derecha-?
— Sí, de ella. Pero nada que ver, amigo, nada que ver. Esa causa que me están haciendo a mi es de la villa de Retiro. En el periódico sale que a ella le hicieron inteligencia de un año atrás, cuando yo estaba detenido. No puede ser posible. Y ahora ella, por desvincularse, para que lo que le está pasando sea más liviano, se está desquitando conmigo. — ¿Conoce a Fouz Acosta y César Morán de la Cruz, los otros dos presuntos jefes narcos de la villa 31 que se estarían peleando con usted para controlar el negocio de la droga?
— No los conozco. Yo desde que he salido no he tenido contacto con la gente de afuera. Tal vez los conozca pero no sé. A veces por apodos nos conocemos nosotros.  
— A uno le dicen “Tarzán” y al otro “Loco César”...
—¿Ellos son los que me están vinculando a mi?  
— No, lo que se dice es que usted se está enfrentado con ellos por el control de la droga...
— Nada que ver. A mi meten en un tercer grupo y no tengo ningún contacto con Retiro. Usted me nombra a un paraguayo y no sé ni quién es. De El Loco he escuchado pero no lo conozco.  
—¿Teme que lo detengan?
— Estoy preocupado. No quiero ir más a la Argentina porque todo lo que pasa por allá me lo adjudican a mi o al otro muchacho Marcos (ver aparte). Yo quiero justicia justa. Y también quiero que ustedes sean justos. Yo ya pagué, ya pagué mi condena.Yo acá en Perú tengo fotos de cuando salgo a pasear. Tengo fotos de agosto, de septiembre, de noviembre, de enero. Acá estoy tranquilo. No quiero saber nada con Argentina. Yo también quiero que, por favor, ustedes digan esas cosas, que no sean verdugos con esto.
— Pero si usted no salió de su país como dice debería estar tranquilo...
— Es que si a mi me ponen la captura internacional me detienen acá, me llevan a la Argentina y listo. Porque yo allá no soy creíble para la Justicia. Usted lo sabe muy bien. Pero yo no me he movido para nada. Y si me detienen, ¿usted cuántos años cree que me van a dar? Me van a tomar como reincidente. Ya ahora, en primera instancia, rechazaron la exención de prisión que presentó mi abogado. Ellos dicen que tengo artimañas para entrar y salir de Argentina. Dicen artimañas pero ellos tienen que probar lo que dicen con hechos. La duda siempre favorece al reo pero en Argentina eso no pasa.
— Niega todo, ¿también niega que sea narco?
— Nada que ver. Yo no tengo nada que ver en esas cosas. Las cosas del pasado las pagué. Ya pagué lo que me armaron y ya está. Además, si fuese un capo narco no hubiese trabajado en la cárcel cuando estuve detenido. Trabajaba en el baño, limpiaba y con eso compraba algunas cosas. Yo no viví bien. Esos detalles son importantes para que ustedes vean que no era un capo narco. No he tenido ni visitas en la cárcel. Yo estuve abandonado, tirado. La verdad es que he pasado necesidades. ¿Cómo puede ser que siendo un jefe narco como dicen estuve tirado en la cárcel? Un jefe narco jamás va a estar tirado y no va a estar trabajando para comida o sus útiles de cocina. Esas son cosas mediáticas. ¡Qué jefe narco si no he tenido ni para comer! Para mi un jefe narco es alguien que está bien, que tiene plata, que no le falta nada.  
—¿Formó parte del grupo terrorista Sendero Luminoso?
— No, nada que ver. Esa es otra cosa que inventaron. Yo no he tenido ni un contacto con Sendero. El que perteneció a Sendero fue mi hermano y estuvo un año y medio detenido. Después mi otro hermano también, el menor de todos, que estuvo preso veinte años. Pero esas son cosas de ellos.
—¿Por que decidió hablar ahora?
— Es que no sabía con quién hablar.

 

“Con Marcos, todo bien”

La masacre del Señor de los Milagros, ocurrida en la tarde del 29 de octubre de 2005, puso al descubierto la disputa sangrienta entre dos supuestos capos narcos que habían sido amigos y aliados: Marco Estrada González y Alionzo Rutillo Ramos Mariños, alias “Ruti”.  
Aquella tarde un grupo de sicarios salió de los pasillos del barrio Rivadavia 1 y disparó contra los fieles. En el tiroteo murieron cinco personas, entre ellos un bebé de ocho meses, y otras ocho resultaron heridas. La investigación determinó que las balas estaban dirigidas a Marcos, líder narco del Bajo Flores, y que el ataque fue encabezado por Ruti.
En la entrevista con PERFIL Ramos Mariños negó un enfrentamiento con Marcos.
“Nada que ver con el muchacho”, respondió.
“Con Marcos nos conocemos hace rato.  Pero de lo nuestro han hecho una fábula. Está todo bien con ese muchacho”, minimizó Ruti.
Sobre su condena a 18 años de prisión por la masacre en la procesión aseguró que una mujer lo acusó falsamente y que no participó del ataque. “Con lo del Bajo Flores me condenaron injustamente. De 43 ó 44 testigos sólo una persona me acusó y fue una mujer que declaró dos veces que no se acordaba nada y en una tercera me señaló a mí. Esto fue por que me metí con su nuera. Yo tengo un hijo con su nuera”, acusó.

 

Definen el pedido de captura internacional

La situación procesal de Ruti en Argentina es delicada. El 21 de enero pasado, el juez subrogante Claudio Bonadío rechazó el pedido de exención de prisión presentado por su abogado y desde entonces tiene un pedido de captura nacional.
El magistrado sospecha que Ruti sería el cabecilla de una de las bandas que opera en Retiro. “No hay nada de prueba contundente, solo declaraciones de otros procesados que lo involucran. Este miércoles tenemos una audiencia en la Sala II  de la Cámara Federal y en cinco días se resolverá su situación”, explica a PERFIL Fabio Galante, abogado de Ruti.
“Me parece que desvían la investigación para mejorar la situación procesal de los detenidos. Hay tres que se acogieron a la ley del arrepentido y lo involucran a Ruti, alguien conocido para los investigadores y que tiene algún que otro pariente que juega con la camiseta de Ruti sacando chapa entre los narcos. Lo cierto es que la investigacion comienza cuando él está detenido y no hay forma de probar que liderara una organización desde la cárcel”, entiende Galante.



Leonardo Nieva