POLICIA RELACIONES PELIGROSAS


Doble crimen: una trama de amistad y traiciones por dinero

El financista Sergio Maydana quedó en la mira por los homicidios del cirujano y su esposa. Sus huellas y las de su mujer estaban en la 4x4 de las víctimas. Su relación con el médico. Y el móvil económico.

Lobos. Maydana (izq.) y Luna (der.) compartían el amor por Gimnasia.
Lobos. Maydana (izq.) y Luna (der.) compartían el amor por Gimnasia.
Foto:cedoc

Guillermo Luna (65) y Sergio Maydana (38) eran amigos. O algo más que eso. El año pasado viajaron juntos a Río de Janeiro. Fue un viaje de cinco amigos que buscaban salir de la rutina familiar. Un viaje que tuvo una única condición: que no viajaran mujeres. Los cinco tenían una ligazón sentimental que los unía como la sangre: el fanatismo por Gimnasia y Esgrima La Plata. Las fotos que se tomaron en la playa de Ipanema así lo prueban. Cuatro de ellos posan sonrientes con la camiseta oficial y el restante, de origen mexicano, lo hace con una remera estampada con el dibujo del clásico lobo que identifica al equipo del bosque platense.

El médico cirujano de La Plata y el prestamista y principal sospechoso por el doble crimen de City Bell eran cercanos. De ello, a esta altura de la investigación, nadie duda. Las huellas digitales halladas en la camioneta donde fueron asesinadas las víctimas son otro indicio de la relación que existía entre las parejas, aunque en este caso podría ser una prueba más que incriminatoria.

Los investigadores hablan de un móvil económico. Creen que, además de amigos, eran socios. Siguiendo la pista del dinero destacan una supuesta deuda entre Luna y Maydana. Según datos aportados por testigos, el médico le habría prestado a su amigo cerca de 500 mil pesos para una inversión segura que les dejaría a los dos importantes ganancias. Algunos creen que eso explicaría por qué fueron asesinados Luna y su pareja, la esteticista Laura Favre (42), el lunes pasado a las 22.50. Y también por qué después Maydana eligió ocultarse.

Ubicarlo es el principal objetivo que tienen los investigadores. Es el único capaz de aclarar las dudas sobre su relación con las víctimas, y además explicar si podría existir un tercero en esta historia como deslizó su mujer, antes de perder contacto con su familia.

La oficial de policía no quedó bien parada cuando al día siguiente de los asesinatos se ausentó de su trabajo (presta servicio en la comisaría de Gonnet) y se refugió en la casa de su madre, donde fue entrevistada por policías y reveló que había perdido su arma reglamentaria y que temía por su pareja porque había sido amenazado.  Pero sus temores se convirtieron rápidamente en sospechas cuando horas después dejó a su hija de cinco meses al cuidado de su madre y perdió contacto con todos.

Hasta el momento no hay indicios de que Maydana o Rodríguez hayan sido víctimas de un secuestro o de algún episodio de violencia, según señalan fuentes de la investigación. De hecho, en las próximas horas la Justicia evalúa ordenar sus detenciones ante el cúmulo de pruebas incorporadas en la causa que está bajo la instrucción de la fiscal Leyla Aguilar.

Como un reality. A juzgar por su actividad en Facebook, podría afirmarse que la vida de Maydana era prácticamente pública. Porque casi todo lo que hacía a lo largo del día lo fotografiaba y publicaba en la red social. Desde una visita a la casa de su madre, hasta cosas más insignificantes como sacarle una foto a un paquete de puré de papas instantáneo o una caja de leche descremada. Su último posteo fue el lunes a las 14.38. Ese mismo día, pero a las 20.02, se conectó por última vez a su línea de WhatsApp. Tres horas más tarde eran asesinados a tiros Luna y Favre, en el interior de su camioneta Kía Sorento, en las calles 490, entre 136 y 137. 

Hace unos días Maydana se había mostrado afectado por la trágica muerte de una familia en un incendio ocurrido el 18 de agosto pasado en una casa de la localidad de Hernández. Jonathan Ramírez (23), su mujer Sofía Marini (21), y sus hijos Valentín (3) y Malena (5 meses), murieron asfixiados a la madrugada. “La vida se te va en un segundo... no se puede creer chino… No caigo todavía… pensar que oí los bomberos y pensé… Que a alguno le prendieron fuego el auto. Pero no, ahora hay cuatro angelitos más en el cielo”, escribió.

Sin trabajo estable, el amigo del médico realizó, en los últimos años, tareas de electricista, instaló equipos de aire acondicionado, reparó y vendió teléfonos celulares (tiene un local en la avenida 38), trabajó en una inmobiliaria y hasta vendió autos usados. También anunció que estaba por retomar sus estudios.

Pese a su hiperactividad en Facebook nunca posteó una foto de su hija recién nacida ni de su actual pareja.

Hallan huellas de una tercera persona

La causa que investiga el doble crimen de City Bell sumó un nuevo interrogante en las últimas horas. Porque los peritos que revisaron la camioneta 4x4 en la que fueron asesinadas las víctimas no sólo encontraron huellas de la pareja sospechosa sino también de un hombre que tiene antecedentes.

El informe fue entregado a la fiscal Leyla Aguilar por los expertos de la División Casos Especiales de la Policía. En la puerta del conductor levantaron rastros dactiloscópicos pertenecientes al financista Sergio Maydana, mientras que en la puerta trasera hallaron evidencia de su mujer, la oficial Flavia Rodríguez.

Lo que sorprendió a los investigadores es que también detectaron muestras de una tercera persona, y que pudo ser identificada mediante el Sistema Automatizado de Identificación de Huellas Dactilares (AFIS), que registra información de personas con antecedentes delictivos. “Es una persona que hace poco tiempo recuperó la libertad”, reconoció un jefe policial que trabaja en la causa.

El hallazgo de huellas en la camioneta, si bien complica la situación de la pareja, no es considerada una prueba clave porque está probada la relación que existía entre ambas parejas. Lo que resta definir es si las huellas son recientes o de vieja data.  

Por lo pronto, la sospecha contra el financista y su mujer se alimentó a partir de su paradero desconocido. Y creció también cuando un vecino aseguró haber visto a una pareja bajar de la camioneta de las víctimas. También hay quienes sostienen que el financista sería otra víctima y que su esposa escapó por miedo a correr con la misma suerte. Por ahora, son todas presunciones.