POLICIA LA CAIDA DE ROCCO MORABITO

El capomafia preso en Uruguay estuvo en Argentina

El jefe de la temible Ndrangheta fue capturado el pasado domingo en Montevideo. Pasó más de 24 años prófugo. Con los documentos de un brasileño viajó varias veces a nuestro país. Investigan nexos con narcos mexicanos.

Lujo clandestino. La mansión de Punta del Este, ubicada en la calle Curupay. Allí vivió hasta el sábado 2 de septiembre cuando, después de una pelea, se separó de su mujer.
Lujo clandestino. La mansión de Punta del Este, ubicada en la calle Curupay. Allí vivió hasta el sábado 2 de septiembre cuando, después de una pelea, se separó de su mujer.

Rocco Morabito (49) figuraba en el top ten de los capomafia italianos más buscados del mundo. En su país le habían perdido el rastro desde el año 1993, cuando la Policía consiguió interceptar un cargamento con más de 600 kilos de cocaína. Más gordo, más viejo y más relajado por el paso del tiempo fue capturado el domingo pasado en la ciudad de Montevideo por un error casi infantil: se peleó con su mujer, dejó su mansión en Punta del Este y registró sus datos en un hotel del centro.

Los cerca de 25 años que pasó en la clandestinidad indican que era un tipo sumamente prolijo. Hasta julio pasado no había dado un paso en falso. Con una identidad falsa no sólo había conseguido radicarse en Uruguay y codearse con empresarios poderosos, sino que sus salidas del país eran bastante habituales.

Morabito sabía que sus papeles no fallaban. Según el diario El Observador, de Uruguay, viajó varias veces a la ciudad de Buenos Aires y a San Pablo (Brasil) en los últimos diez años. ¿Qué hizo en Capital Federal? ¿Con quién se contactó? ¿Qué negocios realizó? Por ahora son todos interrogantes que la investigación buscará determinar mientras se define el pedido de extradición de Italia que podría demorar cerca de noventa días.

Desde el Ministerio del Interior del vecino país señalaron a PERFIL que la causa se encuentra “en pleno proceso de investigación”, y se negaron a brindar detalles de los últimos viajes que el capomafia realizó a la Argentina.

La sospecha de los investigadores es que Morabito llegó a la Argentina con la identidad de Antonio Francisco Capelleto Souza, un hombre que había nacido en Brasil en octubre de 1967. Con ese nombre fue detenido el domingo pasado en un hotel del centro de Montevideo, un día después de pasar su primera noche fuera de su casa por una fuerte discusión con su mujer, de origen angoleño y con pasaporte brasileño.

Morabito vivía con su pareja y su hija de 15 años como un uruguayo más desde el año 2002, cuando llegó procedente de Brasil. Hoy cumple una semana encerrado en un calabozo de la Cárcel Central de Montevideo, donde están alojados todos los imputados con pedidos de extradición de otros países.

Turismo narco. Como en Uruguay hizo migas con Gerardo González Valencia, un capo narco mexicano, nadie descarta que sus viajes estén relacionados con el narcotráfico y no con el turismo.

González Valencia, miembro del cartel Los Cuinis de México, uno de los más ricos del mundo, fue capturado el 21 de abril de 2016 en Montevideo. Se había instalado en el mismo barrio que Morabito.

Para los investigadores del caso no sería una simple coincidencia, sino un indicio más de que Morabito no estaba retirado de la actividad ilegal, pese a que se presentaba como agente inmobiliario o empresario sojero.

González Valencia, segundo en la línea de mando, también había estado en Argentina. ¿Otra casualidad? Fue en el año 2011, y vivió en un lujoso hotel de Puerto Madero junto a su esposa y su hijo. Dos años antes, y de acuerdo con una investigación realizada por el fiscal federal Sebastián Basso, Los Cuinis giraron más de 2 millones de dólares a Jalisco y hasta abrieron un supermercado para lavar dinero.

Un año después, González Valencia se fue de Argentina para radicarse en Uruguay. No se sabe cuál fue el motivo que precipitó su salida porque todo indicaba que el plan apuntaba a instalarse definitivamente en Buenos Aires. De hecho, su hijo estaba cursando en un colegio de Olivos.

Al igual que Rocco Morabito, González Valencia logró sortear los controles migratorios con una falsa identidad. Y aparentemente nunca más volvió al país.


Playroom y una pileta con canal de nado

La mansión de Punta del Este en la que vivía el capomafia con su mujer y su hija de 15 años vale un millón de dólares.

La casa es de tres plantas con cuatro dormitorios con jacuzzi y un playroom en el tercer piso. Tiene una piscina con canal de nado y una galería con un living exterior.

La familia Morabito vivía allí desde junio pasado. Se la alquilaban a una pareja de uruguayos que la había comprado el año pasado. Según el diario El País, esta casa tiene una historia un tanto particular: hace unos veinte años una joven se quitó la vida y desde entonces los vecinos cuentan que suceden “cosas extrañas”.

No hace mucho una familia chilena abandonó la casa porque supuestamente estaba embrujada. Hay quienes dicen que las luces se prenden y apagan solas, y que se escuchan ruidos extraños en horas de la noche.

Si bien el capomafia también abandonó la casa de manera imprevista, su decisión nada tendría que ver con esa historia que repiten los vecinos. Una fuerte discusión con su esposa lo obligó a tomar sus cosas y buscar otro lugar. Cometió el error de registrarse en un hotel cuando Interpol sospechaba que ese tal Antonio Francisco Capelleto Souza era en realidad Rocco Morabito, el hijo de Giuseppe Morabito, el capo de una de las familias más poderosas de la mafia calabresa.