POLICIA ENTREVISTA

Ocampo: “El caso Potocar fortaleció a la Policía de la Ciudad”

El Ministro de Justicia y Seguridad de la Ciudad aseguró en diálogo con Perfil: "Estamos armando casi un digesto de la seguridad”.

El ministro de Seguridad de laCiudad de Buenos Aires dialoga con Perfil
El ministro de Seguridad de laCiudad de Buenos Aires dialoga con Perfil Foto:Juan Obregón
“Estamos armando casi un digesto de la seguridad, por eso vamos por capítulo en todos los temas, para que todo tenga una consecuencia lógica”. El Ministro de Justicia y Seguridad de la Ciudad, Martín Ocampo, aclara que el modelo que está implementando no es una “ley policial” sino una “gestión jurídica de la seguridad”.
 
Lo hizo durante una rueda de prensa convocada a un año de la creación de la Policía de la Ciudad, un nuevo paradigma que barrió al viejo comisario de barrio con mayores controles, tecnología y articulación entre sistemas. Entre otros elementos, el ministro puede observar desde la Central de la Policía el despliegue de cada uno de los 12 mil policías que cumplen función de prevención en la calle, gracias a un dispositivo de geolocalización que portan en un celular. 

Pero no alcanza: “Nosotros podemos hacer un montón de cosas, pero lo más importante es el cambio cultural, que el policía y el vecino tengan una relación de simbiosis que construya identidad; el policía ateto, dirigente, el vecino que valore al policía y las instituciones que protejan al policía. Muchas veces, con mucha liviandad, en los procedimientos terminan siendo investigados los policías y un acompañamiento sobre todo del poder judicial, por eso estamos planteando la trasferencia de competencias penales a la Ciudad de Buenos Aires. Si el Congreso lo aprueba, eso también va a tener un impacto sobre la seguridad”. 

Hubo una fuerte resistencia de sectores de la ya antigua Policía Federal, apostada en comisarías, al cambio de modelo. ¿Continúa?
 
El cambio siempre provoca rechazo. Hoy continúa pero es menos virulento. La policía ya ve las cosas que estamos haciendo y eso ayuda mucho. Cuando les decíamos que les íbamos pintar y arreglar el auto, nos tenían que creer. Ahora, ya lo ven. Eso, respecto a la organización en general. Se remodelaron los frentes, tienen nuevo mobiliario, llegaron los nuevos móviles y motos. Si necesitan hojas, clickean en una computadora y una empresa de distribución se las lleva a la comisaría. 

Después están los que se oponen porque, al tener otro modelo de gestión, hay menos posibilidades de tener prácticas corruptas, no hay manera de manejar recursos y eso se va notando. Se nota en la comparación con la Policía Federal, que se quedaron con el viejo sistema de gestión, y el problema más grande, en términos de lo que es la presión para los que tomamos las decisiones, está vinculado a eso. La vieja policía federal, cuya base logística era la Ciudad y su sistema de contrataciones y compras, era la policía urbana de la Ciudad. Eso significaba una secuencia de proveedores, de carácter casi policial, ya establecidos. Ahora pasó todo eso a la Ciudad. Los tipos que antes tenían las ventajas, ya no las tienen. Y ahí hay tironeos. Hay gente que no entiende que las cosas cambiaron, pero eso ya está más o menos regularizado. El año pasado fue más complejo, había operaciones en los diarios... las industrias de armamento y material bélico están muy carterizadas. En la Argentina pre Macri, todos los elementos tecnológicos o que requieran insumos importados, mucho más todavía. Por ejemplo, el que te hacía el chaleco, que tiene que importar el kevlar, era al que le dejaban importar el kevlar, ahora esas ventajas no existen. 

Luego del caso Potocar, ¿tienen decidido qué rumbo tomar en cuanto al próximo jefe de Policía? 

El jefe de policía tiene que ser civil pero es una decisión que aún no tenemos definida. Lo más importante es que el sistema funcione en términos de seguridad ciudadana. Hoy, las cosas están funcionando bien, no hubo ningún tipo de inconveniente producto de la salida de Potocar. Nos vamos a tomar el tiempo que nos tenemos que tomar, acorde a la importancia que significa esta decisión. Con este pilar basado en el secretario de seguridad Marcelo D´Alessandro viene funcionando bien. Lo estamos evaluando porque es complejo, no es sólo elegir un jefe, si no un modelo de organización. Los cinco hombres más importes de la fuerza tienen que estar pensados siguiendo esa lógica. 

Si es sobreseído, ¿Potocar puede reasumir? 

Lo veo muy pero muy difícil. No creo que él quiera. Fue muy doloroso para él y para su familia. En ese momento evaluaremos la situación. Él tenía compromiso con las políticas de cambio. Era muy difícil decirle a un tipo que venía de una carrera policial que íbamos a hacer todo esto. Y, en ese sentido, él estaba capacitado. 

¿El golpe provocado por la detención de Potocar, fue muy fuerte para la transición? 

Sí. Porque era la creación de la policía, en un punto de tensión y culmine con parte de la Policía Federal que se oponía al traspaso... Se sintió. Yo soy hijo de un policía, tengo en mi vida familiar un montón de amigos de mi viejo que estaban en la fuerza que comentaban situaciones que pasaban adentro y me enteraba de muchas cosas. Fue un golpe duro. Pero el modelo que elegimos, estaba lo suficientemente bien plantado para bancarse esa situación y seguir adelante. La política de seguridad, es la transparencia, hay cero tolerancia con la corrupción policial. Pero no solamente hay que decirlo, si no hacerlo. Para ello, hay que tener elementos institucionales, la oficina de transparencia es una. Nuestro proyecto ha sido de cambios estructurales desde los cimientos. Ello requería, desde el cambio normativo hasta nuevas organizaciones y ese sistema se bancó que el tipo que los iba a liderar, se tuviera que apartar a los pocos meses. Así que, si bien fue un golpe, fortaleció a la Policía de la Ciudad. No hubo impacto en la operatividad de la Fuerza. Hay un compromiso muy fuerte de los jefes y de los policías. 

¿Cómo ve a la Justicia en relación a la seguridad? 

La Justicia requiere un gran aggioramiento al siglo XXI. El gran cambio pasa por entender dos cosas: es un sistema de resolución de problemas. Detrás de ese sistema, hay un sistema de complejización inabordable de eso, en teorías, procesos, que hacen que la justicia no esté del lado del vecino. Y lo segundo que tiene que reformar es la dimensión humana del tiempo.