POLICIA DOBLE CRIMEN EN FLORENCIO VARELA


Investigan una venganza en el caso de la japonesa asesinada con su vecino

agencias

La investigación por el doble asesinato de la jubilada japonesa y su vecino en Florencio Varela avanzó en las últimas horas con la hipótesis de una venganza por un robo fallido.
Yoshiko Kumakura, de 73 años, y Martín Quiroga, de 50, fueron hallados asesinados el miércoles pasado en el interior de una casa de dos plantas ubicada en la calle Cariboni 2127. Kumakura vivía allí con su marido, Toshiaki Oda, quien estaba de viaje en Japón para tratarse por una enfermedad; Quiroga trabajaba con ellos realizando tareas domésticas.
Los cuerpos estaban maniatados con telas, calcinados de la cintura hacia arriba. Según las fuentes, Quiroga presentaba signos de haber sido golpeado previamente, mientras que la jubilada tenía un trapo en la cara que podría haberla sofocado.
Para los peritos, la presencia del trapo y los golpes podrían ser signos de que las víctimas fueron torturadas mientras estaban maniatadas y antes de ser prendidas fuego.

El móvil. Fuentes judiciales y policiales señalaron que, entre las declaraciones testimoniales que ya tomaron, algunos vecinos contaron que hace seis o siete meses la mujer asesinada y su marido habían sufrido un intento de robo.
Según los voceros, los testigos recordaron que en ese episodio los delincuentes no pudieron robar nada porque Toshiaki Oda los espantó efectuando un par de tiros al aire.
“Es sólo una de las líneas de investigación. Aunque parece demasiado, esto podría ser una venganza por ese episodio”, dijo a la agencia Télam un investigador judicial.
A 24 horas del hecho, el fiscal Darío Provisionato y los detectives de la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI) de Quilmes están focalizados en descubrir cuál pudo ser el móvil del crimen.
Así como surgió la pista del robo anterior, el fiscal les está tomando declaraciones a allegados y familiares –ya se presentó un sobrino del matrimonio japonés, que vive en Melchor Romero– para determinar si las víctimas tenían algún enemigo o problema personal con alguna persona que pueda ser sospechosa del doble crimen. Si bien aún no se descarta el robo, la casa no estaba revuelta y hasta el momento no se detectó ningún faltante evidente.



Redacción de Perfil.com