POLICIA

La caída de "Papi" Ginepro jaquea al clan delictivo más peligroso de la Costa

La familia acumula denuncias por robos, homicidios y abuso sexual, entre otros. Creen que sus contactos "le soltaron la mano".

PERFIL COMPLETO

Foto:Cedoc

El miércoles 15 de enero la Policía bonaerense realizó una conferencia de prensa para anunciarle al país que acababan de capturar en Villa Gesell al "delincuente más peligroso de la Costa Atlántica". La noticia sirvió para presentar en sociedad a José Alberto Ginepro, alias "El papi".

Sin embargo, la revelación no causó ninguna sorpresa en los balnearios más visitados del país. Aquí, ese apellido es automáticamente asociado con el delito a gran escala; decenas de causas penales acumuladas en juzgados, e historias que parecen sacadas de novelas policiales.

Al "Papi" Ginepro se le imputa el homicidio de Walter Soto, otro geselino con antecedentes que murió baleado a principios de 2012. El acusado se mantenía prófugo, aunque la policía asegura haberlo encontrado en su domicilio del barrio suburbano de La Carmencita luego de distintas tareas de inteligencia que incluyeron el seguimiento de su cuenta personal de la red social Facebook, adonde Ginepro subía sin ningún tipo de pudor distintas fotos en las que se lo ve rodeados de fajos de billetes de 100 pesos.

Algunos medios señalaron erróneamente que Ginepro había sido encontrado en las inmediaciones del Hospital Arturo Illia, el mismo en el que fueron internadas todas las víctimas del rayo fatal que acabó con la vida de cuatro turistas. La confusión proviene de un hecho similar ocurrido en abril de 2013.

En aquel entonces, la pareja del "Papi" estaba hospitalizada y con custodia policial, tras haberlo acusado de abusarla sexualmente y de incendiarle la casa en la que vivía. La Justicia dictó una orden de restricción de 400 metros, pero Ginepro de todos modos se acercó al hospital y fue detenido por el personal policial que se encontraba presente. Lo acusaron de desobediencia, atentado y resistencia a la autoridad.

Al poco tiempo recuperó la libertad, y también a su pareja, veinte años menor que él, quien luego subió orgullosa distintas manifestaciones de amor a su cuenta de Facebook. "Sos papá de nuestro hijo, amor. Y a los que bardearon, que se atengan a las consecuencias. Ahora, que ninguna la cague, porque si yo me entero, les saco los ovarios a patadas por la boca. Yo mato y también muero por vos", llegó a escribir la mujer.

No es la primera vez que Ginepro tiene problemas con la ley. En 2008 fue encontrado en un domicilio de Ostende, donde la policía asegura haber encontrado electrodomésticos, notebooks, relojes, celulares, armas, capuchas y hasta pelucas. Eso sí: nadie habló de dinero. ¿Realmente se manejaba sin efectivo? Pocos meses después fue acusado de tentativa de homicidio.

Aparentemente le habría disparado siete tiros a un conocido tras discutir en el bautismo de un sobrino de José Ginepro. Dieron con él al día siguiente. Estaba escondido en un hotel de Madariaga, una ciudad rural a 40 kilómetros de Gesell, aunque al poco tiempo fue liberado.

Un apellido sinónimo de delito. Ginepro tiene 38 años y acumula decenas de causas por motivos tales como abuso sexual, estrago, incendio, lesiones, robo y homicidio. Su frondoso prontuario es apenas una anécdota más en el seno de una familia vinculada al delito desde hace varias décadas.

José Augustín, su padre (y el primer Ginepro en ser llamado Papi), fue condenado a dos años por amenazar con un arma a un menor de edad en 2008, quién se orinó encima cuando fue apuntado. Según declaraciones, el joven era sobrino de un hombre con el cual los Ginepro tuvieron inconvenientes tras un desafortunado intercambio de vehículos.

José Alberto no es el único de los hijos que hizo carrera en el delito. Laura, que hoy tiene 28 años, fue capturada en enero de 2000 al luego de un megaoperativo en su propia vivienda, donde se encontraron mil remeras, 500 bolsos llenos de ropa, tres televisores, cuatro videcámaras, 60 pares de lentes usados y 150 relojes pulseras.

Habían sido acusados por unos turistas, quienes dijeron haberle alquilado un departamento a los Ginepro y luego sufrir el robo de estos, aunque tanto José como su hermano Claudio lograron escapar.

Esa modalidad fue repetida en varias oportunidades, alentando cinematográficos operativos en la finca que la familia tiene a pocos metros del Acceso Sur a la ciudad. El más recordado sucedió a principio del 2010, con un multitudinario allanamiento que incluyó 80 efectivos de la DDI, 15 miembros del Grupo Halcón, otros 15 de la Brigada de Investigaciones y hasta un helicóptero.

Según el fiscal actuante, se encontraron 30 valijas llenas de ropa, más de 300 perfumes, 50 pares de anteojos, 40 chips de celulares, cuchillos, un plasma de 50 pulgadas con el número de serie borrado, electrodomésticos, equipos de música y fundas de pistolas.

"Nosotros alquilamos un verano y nos robaron todo. Había unas huellas muy claras de un cuatriciclo. Las seguimos y llegamos al famoso búnker que tienen estos malvivientes, algo que descubrimos cuando hablamos con algunos vecinos. Ahí nos enteramos que era la familia más conocida de Gesell. Fuimos a la comisaría e hicimos la denuncia. La policía tardó como tres días en ir y nos dijeron que encontraron un arma impresionante, drogas y cámaras digitales, pero nada de lo nuestro", cuenta una persona que asegura haber sido víctima de los estragos de esta familia.

Fuentes judiciales aseguran que la familia acumula casi una centena de causas. Lejos de reconocer estas acusaciones, los Ginepro se defienden argumentando que padecen el el asedio y la persecución de la policía local. Por eso, José Ginepro presentó en 2008 un Habeas Corpus, acusando a los efectivos de las dos comisarías de Villa Gesell de haberlo amenazado, golpeado y hasta quemado.

En otra oportunidad, Claudio Ginepro inició una huelga de hambre enfrente de los Tribunales de Dolores (donde se concentran las causas) porque consideraba injusto el arresto que por entonces estaba sufriendo su hermana Laura. Pero no siempre hay solidaridad en el seno familiar. Alguna vez, Claudio y José se batieron a tiros y en el pueblo circuló el corrillo de que se debió al interés común por una misma mujer.

Curiosa la historia de Claudio, quién de niño actuó en un cortometraje que el cineasta Fernando Spiner rodó en el centro de Villa Gesell con la actuación protagónica de Luis Alberto Spinetta. No fue su precoz carrera en el cine lo que le dio reconocimiento público, aunque su vida y la de su familia parece haber sido escrita por la pluma de algún director de películas policiales.

Eso, al menos, es lo que sugieren las historias y las leyendas que rodean a la familia en la ciudad. Como aquella que da cuenta de la vez en la que redujeron a golpes a un policía en la Avenida 3, despojándolo de su arma reglamentaria y del patrullero que conducía.

O la vez que fueron a un programa de televisión para denunciar persecución policial y una mujer de Rosario llamó por teléfono para decir que las botas que lucía una de las mujeres ante cámaras eran las mismas que le habían robado mientras veraneaba en Villa Gesell.

Muchos recuerdan también haberlos visto merodeando por las noches la ciudad a bordo de un Falcon blanco con vidrios polarizados, hostigando a adolescentes y pidiéndole los documentos como si fuesen policías, o tal vez como si efectivamente se sintieran con las facultades de tales. Otras versiones alcanzan un tenor más espeso, como la que sostienen todos aquellos vecinos que los vieron festejando distintos triunfos electorales.

Sin embargo, los indicios más escalofriantes son aquellos que buscan comprenden cómo es que esta familia con tantos cargos e imputaciones logra moverse libremente por la vida sin tener que rendir mayores cuentas por los hechos en los que se ven entreverados. ¿Tienen contactos en la política? ¿O acaso en los Tribunales de Dolores? Algunos sugieren ver la lista de los distintos abogados que asumieron la defensa de los Ginepro, entre los que se encuentran ex funcionarios municipales y hasta el titular de algún juzgado.

Otros creen que esta detención es una señal de que “alguien les soltó la mano”. “Es una familia con muchos antecedentes penales, y no estaban preso porque, la verdad, son bastante hábiles”, relevó alguna vez una fuente policial. ¿Basta tan solo con la habilidad individual para eludir procesamientos por delitos tales como homicidios? La respuesta se dará cuando la Justicia falle por el procesamiento que hoy tiene a José Alberto Ginepro detenido en Dolores. Una historia que parece repetirse, como tantas otras veces, y cuyo desenlace Villa Gesell ya se anima a presagiar.

(*) Especial para Perfil.com.



Juan Ignacio Provéndola, desde Villa Gesell (*)