POLICIA CASO NISMAN

Las pericias demostraron que el arma que mató a Nisman deja rastros de pólvora

Por Hernán Soto | Tres barridos electrónicos revelaron que la Bersa calibre .22 despide restos de fulminante al momento de dispararse.

Foto:Cedoc

El peritaje sobre el arma que causó la muerte del fiscal Alberto Nisman determinó que la deflagración del arma deja restos de fulminante en la mano de quien la acciona, algo que no ocurrió en el caso del extitular de la UFI-AMIA.

Los resultados del peritaje, que se realizó en la provincia de Salta con un maniquí recubierto con piel de cerdo, por su similitud con el tejido epitelial humano, dieron positivos al barrido electrónico luego de que se dispara el arma en tres oportunidades.

El arma, que le habría prestado el técnico informático Diego Lagomarsino, dejó rastros de bario, plomo y antimonio, tres componentes que expulsa el Bersa calibre .22.

De este modo, que abierta la posibilidad de que el arma no haya sido gatillada por el propio fiscal federal o bien, que las pruebas sobre la mano de Nisman no hayan sido tomadas correctamente o hayan sido borradas.

Sin embargo, frente a este panorama, fuentes judiciales explicaron a PERFIL.COM que los resultados "no serán concluyentes" pero son de una “importante relevancia”. Destacaron también previamente que la prueba establece "un marco de referencia" por considerarse imposible reproducir con exactitud las circunstancias de tiempo, espacio, clima, humedad, y demás condiciones ambientales en que originariamente fue accionada el arma cuando murió Nisman.

Pedido. La fiscal Viviana Fein había ordenado el nuevo disparo del arma tal como se lo había sugerido la jueza Fabiana Palmaghini, y el trámite quedó a cargo del Departamento Técnico Científico del Cuerpo de Investigaciones Científicas (CIF), situado en el Edificio Anexo del Ministerio Público de Salta. 

Ante ese escenario, los expertos resolvieron hacer la pericia con un maniquí similar en peso y talla a Nisman, y accionar el arma con un dispositivo recubierto con piel de cerdo, de gran similitud a la humana y, además, cadavérica.

A diferencia con la muerte del fiscal, una de las alteraciones importantes es el hecho de que las manos de Nisman quedaron manchadas con sangre, al igual que el arma, lo que no podía ocurrir en peritaje.

En diálogo con PERFIL.COMHéctor Velázquez, director del sitio especializado Universo Armas, explicó que el hecho de que el barrido dio resultado negativo sobre la mano del fiscal, no es llamativo ya que “no hay un método que pueda precisar con certeza si alguien disparó o no un arma. No es infalible”.

* De la redacción de Perfil.com | Twitter: @hernangsoto



Hernán Soto (*)