POLICIA CRONOMETRABAN LOS ATAQUES

Los ladrones ‘elegantes’ de bancos que robaban en siete minutos

El cerebro y el brazo ejecutor fueron detenidos por un golpe de un millón de pesos ocurrido en La Plata. Uno de ellos salió de prisión hace un año.

En acción. Alias “el Oso” fue filmado en dos atracos: en el golpe al Santander Río de La Plata y haciento inteligencia en el Credicoop de San Francisco Solano.
En acción. Alias “el Oso” fue filmado en dos atracos: en el golpe al Santander Río de La Plata y haciento inteligencia en el Credicoop de San Francisco Solano. Foto:cedoc

Los robos a bancos que realizaban eran todos exprés y millonarios. Tenían un tiempo máximo para concretar el asalto: siete minutos. Vencido ese plazo, la orden del líder y más experto de la banda era abortar el plan porque la posibilidad de que todos fueran detenidos aumentaba considerablemente con el paso de los segundos.

Hasta el momento fueron identificados y detenidos dos de los principales miembros: el cabecilla que dirigía las acciones en la entidad que marcaban para robar y el encargado de amenazar a los empleados y hasta realizar la inteligencia previa.

Según fuentes policiales consultadas por PERFIL, Gonzalo Ortiz (29) y Juan Boss (36) fueron detenidos en las últimas horas durante una serie de operativos realizados por la Dirección de Operaciones contra el Crimen Organizado de la Policía de Buenos Aires, que dirige el comisario mayor Daniel Agüero.

Para los investigadores del caso, Ortiz sería el cerebro de la organización, un experto ladrón de bancos que recuperó su libertad en septiembre del año pasado, después de cumplir una condena a ocho años de prisión por un golpe a una entidad de la ciudad de Lanús.

El conocido como “Gonza” elegía los objetivos después de una inteligencia previa que realizaba “el Oso”, el brazo ejecutor de los golpes. Ambos son de la zona sur del Conurbano pero a la hora de elegir sus blancos no les importaba si era cerca o lejos de sus domicilios. La única condición era que el banco no tuviera custodia policial y que los empleados de seguridad no portaran armas.

Gonza, el Oso y otro sujeto que se encuentra prófugo viajaron más de 50 kilómetros para el último golpe: el asalto a la sucursal del Santander Río ubicado en la esquina de 44 y 29, en la ciudad de La Plata.

Tres meses antes de concretar este asalto robaron una Volkswagen Suran que utilizaron para escapar y que después abandonarían a pocas cuadras para continuar la huida a pie. En la semana previa el Oso fue tomado por las cámaras de seguridad de la entidad cuando pagaba un impuesto, pero en realidad calculaba tiempos y estudiaba los movimientos.

Roles. Los dos principales integrantes de la banda dividieron tareas el jueves 19 de junio pasado a las 14.55 cuando entraron al Santander Río simulando ser clientes. A nadie le llamó la atención la presencia de un hombre que vestía un saco azul y una camisa celeste y otro de corbata y suéter amarillo, anteojos y barba. Se sentaron unos minutos antes de entrar en acción. Cuando pusieron en marcha el plan, el Oso sacó una pistola, amenazó al encargado de seguridad y lo llevó encañonado hasta el sector del tesoro.

Gonzalo Ortiz se dirigió a la zona de cajas y el otro delincuente que participó del golpe colocó en el piso una granada de humo. En siete minutos abandonaron la sucursal. Se llevaron un botín de un millón de pesos sin efectuar un solo disparo.

Lo más común es que los ladrones de bancos intenten alejarse lo más posible del objetivo. Ortiz, Boss y el otro compinche eligieron una estrategia diferente: se fueron a pasear por la capital provincial. Según los investigadores, regresaron a sus lugares de origen a la noche cuando el operativo cerrojo había terminado. Para no aburrirse recorrieron el centro y hasta tomaron un café en una confitería.

De acuerdo con las fuentes, el Oso invirtió parte del botín para refaccionar su casa: cambió el piso, instaló varios equipos de aire acondicionado y pintó todo el interior. Pero la plata no alcanzó. Dos meses y medio después de haber robado un millón de pesos en La Plata ya preparaban un nuevo golpe. El objetivo era Florencio Varela.