POLICIA REY DE LA DROGA

‘Marcos’, una vida de lujos en las antípodas de la Villa 1-11-14

El capo narco peruano del Bajo Flores fue procesado esta semana junto a su mujer. Sus gastos y la ostentación de sus hijos en las redes sociales.

BACAN. Su casa en Ezeiza tiene hidromasaje y pileta.
BACAN. Su casa en Ezeiza tiene hidromasaje y pileta. Foto:Cedoc

La ausencia de inhibiciones y embargo de bienes permitió que el crecimiento económico de Marco Antonio Estrada Gonzáles no se detuviera. Su casa en un country de la localidad de Ezeiza, con pileta de natación, hidromasaje y todas las comodidades, es apenas una muestra de la vida que llevaba el capo narco de la Villa 1-11-14, detenido hace un mes junto a su mujer y procesado esta semana acusado de liderar una organización narcocriminal. Un informe de inteligencia, al que tuvo acceso PERFIL, resalta que al entrar al país, en 1997, ‘Marcos’ “trabajaba como punga”.

Los perfiles de Facebook de dos de sus tres hijos, J.E.G. y J. T., donde exhiben sus autos, motos, televisores, equipos de música y joyas, dan cuenta de sus lujos y excesos, muy distante del nivel de vida que llevaban cuando aún habitaban en la villa del Bajo Flores.

Cuando los agentes de la Superintendencia de Drogas Peligrosas, supervisados por el jefe de la Policía Federal Néstor Roncaglia, abrieron el garaje de la residencia del capo narco en Ezeiza –alias “el Padrino” o “Señor de los Cielos” en el expediente judicial–, encontraron el Peugeot 208 y el Volkswagen Bora que los hermanos ostentan en la red social.

Lazos de sangre. “Mi Familia” y “Silvana” son las palabras que sus hijos J.E.G. y J. T. eligieron tatuarse en los antebrazos. Y lo lucen con orgullo. La primera habla de la importancia de la unión familiar dentro del clan y la segunda hace referencia a uno de los principales pilares del hombre que domina la Villa 1-11-14.

Silvana es la esposa de “Marcos”. Y a quien el juzgado federal de Sergio Torres coloca en “la cúspide” de la organización narcocriminal. Si bien Fernando “Piti” Estrada, hermano del capo, lo acompaña desde Perú, Salazar sería su principal socia y confidente. La pareja es quien “diseña la modalidad operacional de la banda y recibían el mayor porcentaje del producido económico de la actividad ilícita”, señaló el juez Torres al procesarlos. Ambos “imparten órdenes”, resume la resolución a la que tuvo acceso PERFIL.

Salazar fue condenada en 2012 a seis años de prisión por narcotráfico, en un juicio abreviado avalado por el Tribunal Oral en lo Criminal Federal Nº 3. Debía volver a ser juzgada al año siguiente, pero logró eludir, una vez más, el juicio y fue beneficiada con la unificación de la pena a ocho años.

Su madre, Lily Lucila Enriquez Alarcón, más conocida como “Doña Lily”, cumplió un rol fundamental en la banda, tuvo su paso por prisión y es considerada una de las organizadoras de la facción. Tando Doña Lily como su hija Silvana son reconocidas por ser incondicionales al capo. Doña Lily fue detenida el 16 de diciembre en su casa de Liniers, pero recuperó su libertad por falta de pruebas.

Hay una tercera mujer clave en el andamiaje narco: Gladys Santos Carhuachín. “Ella salió (de la cárcel) y se encarga de visitar a Silvina Salazar en su casa de Ezeiza, y reparte en la villa la información que Salazar pretende que se produzca, o que el propio Marcos le brinda durante las visitas al penal”, contó un testigo en la causa en la que colabora la Procunar, a cargo de Diego Iglesias. La lealtad de Gladys fue recompensada y escaló en el organigrama.

Pese a las condenas, la pareja y sus dos hijos mayores conformaron una sociedad en noviembre de 2015: “Auto Spa” es el nombre de fantasía que la familia eligió para el lavadero de autos que manejan. Los investigadores creen que podría ser parte de una pantalla para lavar dinero, al igual que el puñado de iglesias evangélicas, aunque “las cuevas” podrían ser el destino más habitual de lo recaudado por la banda.

El lavadero fue allanado este jueves, con la esperanza de encontrar documentación que permita atravesar el laberinto de las finanzas de uno de los jefes narcos más poderosos de Argentina.


Setenta mil euros por semana

Gladys Santos Carhuachín es una de las principales mujeres que formaban parte de la organización liderada por Marco Estrada Gonzáles. Según reconstruyeron los investigadores del caso, en esta nueva etapa, fue la encargada de cambiar el dinero producto de la venta de drogas a moneda extranjera. Adquiría setenta mil euros semanales en Argenper, una agencia de cambio de Villa Celina y los entregaba en la casa de Marcos en Ezeiza.Esos “movimientos irregulares” se encuentran “documentados en la libreta que, a modo de contabilidad paralela, se llevaba en tal local, y que pudiera ser incautada el 16 de diciembre”, cuando fue detenida al igual que el matrimonio de origen peruano.