POLICIA CONTRABANDO DE PRECURSORES

Por abastecer a narcos fueron condenados 47 farmacéuticos y empresarios

Entre 2010 y 2015, la Justicia los declaró culpables de facilitar químicos a una docena de bandas narco. Recibieron penas de dos a catorce años de prisión efectiva.

Foto:Cedoc

“Martínez Espinoza Juan Jesús o Preciado Espinoza Juan Jesús s/ inf. ley 23.737 y 22.415”. La carátula de la causa que develó en 2008 la existencia de una cocina de metanfetaminas en Ingeniero Maschwitz aún no pudo establecer el verdadero nombre del sindicado jefe del Cartel de Sinaloa. Con cinco pasaportes en su poder, Martínez Espinoza logró establecerse en el país y convertirse en uno de los contrabandistas de precursores más importantes del país. La jueza Sandra Arroyo Salgado continuó la investigación del juez federal de Campana, Federico Faggionatto Márquez, quien desbarató la organización y cuyas ramificaciones alcanzaron al rosarino Mario Segovia, conocido “rey de la efredina” (ver aparte) y que se cruzaron con el triple crimen de General Rodríguez.

Desde 2010 a la actualidad, 47 personas fueron condenadas en el país por facilitar precursores químicos a una docena de bandas narco. Se trata de farmacéuticos y empresarios de la industria química inscriptos legalmente para comercializar químicos, pero que utilizaron la habilitación de la Secretaría de Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar) para desviar lotes enteros a organizaciones criminales. Las penas varían desde los 14 años de prisión al retiro de personería jurídica y cancelación de su inscripción ante el Registro Público de Comercio, según sea probada la participación del facilitador. En el mercado negro el precio de los precursores superan por mucho al del mercado legal y el tráfico más importante es el de efedrina debido a su productividad: con un litro, se puede obtener 0,70 de metanfetaminas, una dosis con la que se logra fabricar una gran cantidad de pastillas de éxtasis. En cambio, un kilo de cocaína necesita diez litros de solvente, entre otras sustancias.
Los hermanos Guillermo y Héctor Salomón, dueños de una farmacia en Liniers, fueron sentenciados en 2010 a 4 años de prisión.  

En 2012, Segovia y el mexicano fueron condenados a 14 años de prisión junto a Ricardo Martínez, Horacio Quiroga, Rubén Galvarini, Walter Garrido, Pedro Díaz Cavero, Gonzalo Ortega y Gisela Itatí Ortega, pareja de Segovia, Jorge Gómez, Maximiliano Iñurrutegui y Angela Colangelo. El grupo estaba encargados de facilitar, entre otras tareas, las sustancias para fabricar éxtasis, una función vital en una organización narco: los precursores químicos son, en definitiva, la materia prima necesaria de casi todas las drogas ilícitas.
Ese mismo año, el empresario santafesino Juan Bergallo, dueño de la droguería B+B, recibió 6 años y seis meses de cárcel por facilitar éter a la banda de los bolivianos Nene Willams Márquez y Eligio Saldaña, abocados a la cocaína.

‘Operador de Néstor’. Los empresarios Guillermo Manfedri, Alberto “el Negro” López y Alfredo Abraham, y los  farmacéuticos Víctor Wendling Duarte y Raúl Cores fueron condenados en 2014 por desviar, entre 2005 y 2008, más de 15 toneladas de efedrina para la fabricación de metanfetaminas por lo que son considerados los principales contrabandistas de esa sustancia. El caso tomó relevancia por la cercanía de Abraham con la Casa Rosada y el nexo de López con el caso Skanska y porque se presentaba como “operador de Néstor”. Estos nombres vuelven a tener relevancia en la investigación en la que está involucrado el ex titular del Sedronar José Granero y su colaborador, Miguel Zacarías quien registra numerosas comunicaciones con Balcarce 50 y es vinculado a la familia Kirchner.

Este año, Daniel Chiappetta, un empleado infiel de una química que robaba los precursores, Ariel Sifredo y Leandro Torres fueron condenados a 4, 5 y 6 años de prisión. Pero las penas de los empleados Fabián Molina, Luis Llano y Enrique Delgado son los nombres que llevan a otra de las organizaciones narcos más importantes que funcionó en el país presuntamente liderada por el colombiano Argemiro Sierra Pastrana.

 

“El rey de la efedrina” y de la ostentación

En noviembre de 2008, tras el descubrimiento de una cocina de metanfetaminas en Escobar y la detención del mexicano Martínez Espinoza, una delegación compuesta por cincuenta hombres de la ex SIDE y de la Superintendencia de Investigaciones del Tráfico de Drogas Ilícitas llegó a una mansión del barrio Fisherton de Rosario, bajo las órdenes del juez Faggionato Márquez. En la morada del mayor proveedor de efedrina, los agentes hallaron diez armas, entre las que se contaba un calibre 1270, otro punto cuarenta y una Magnum, cuatro lingotes de oro, 275 mil euros, US$ 70 mil,  3.500 libras esterlinas y tres relojes Rolex, estos últimos, guardados en una valija.
“El rey de la efedrina” era conocido por su ostentación. Paseaba en su Rolls Roys Phantom y su camioneta Hummer por las calles de Rosario sin importarle que su ascenso meteórico podría llamar la atención de la Justicia. Antes de la efedrina era un mozo que iba a trabajar en bicicleta.
Segovia fue detenido en el Aeroparque cuando estaba por viajar a la Triple Frontera. Fue condenado a 14 años de prisión por ser el mayor provedor de efedrina a un cartel mexicano instalado en el país.

 

Un vacío legal

En la edición del domingo pasado, PERFIL reveló que los miembros de la banda de los ‘Breaking Bad’ fueron liberados debido a que la sustancia que les fue incautada no estaba en la lista de la Sedronar. La Procunar y el Juzgado de Sergio Torres intentan que, al menos, sean penados por violar el artículo 201. El temor reside en que los fabricantes de las drogas de diseño pueden variar un componente y, pese a comercializar sustancias psicoactivas, no pueden encarcelarlos por escapar a la normativa con ese simple cambio.
Si bien no está acreditada la existencia de otra cocina de metanfetaminas desde Maschwitz, la sustancia sería traficada desde Chile y Europa y las bandas dan el toque final a las pastillas. Este también sería el caso de la banda desbaratada hace dos semanas. El caso tiene 32 detenidos, entre ellos, un farmacéutico.



Cecilia Di Lodovico