POLICIA

Pérez Corradi, el fantasma "esotérico" que permanece prófugo hace 44 meses

Está acusado de ser el autor intelecutal del triple crimen. No hay rastro suyo desde desde 2012. El extraño vínculo con Menem.

Foto:Cedoc
Ibar Pérez Corradi negocia su entrega en la Argentina. Pero ¿quién es este prófugo que mantiene en vilo al poder político?. Prófugo desde 2012, Pérez Corradi está acusado de ser el autor intelecutal del triple crimen de General Rodríguez, cuando Sebastián Forza, Damián Ferrón y Leopoldo Bina aparecieron muertos .

Pérez Corradi tiene 38 años y varios alias: "Chiquito", "Peludo" o "Pelado". Si bien comenzó su trabajo en el Banco Nación, años más tarde se transformó en "financista" y empresario farmacéutico. Además de esa causa, encara una internacional que le trae dolores de cabeza, ya que en Estados Unidos está acusado de narcotráfico por haber introducido en ese país 80 pastillas de oxicodona (analgésico derivado del opio) a través de encomienda por correo privado. En esa causa tiene un pedido de extradición, por lo cual negocia entregarse en Argentina para evitar esa condena.

En el libro "La ejecución", los periodistas Emilia Delfino y Rodrigo Alegre investigaron el triple crimen. Allí relatan algunas anécdotas que pintan de cuerpo entero al prófugo:

"Ahora me van a hacer cargo a mí de lo que le pasó. Me van a endosar el paquete a mí y yo no tengo nada que ver."

La cara de Ibar Esteban Pérez Corradi, alias “Peluca” o “Colita”, se hacía más larga, mientras anticipaba lo que estaba por venir, sin muestras de dolor alguno, casi sin dar importancia a los hechos. Estaba con su notebook sentado junto a una mesa de uno de sus bares habituales, en Lavalle y 25 de Mayo, pleno microcentro porteño. Ya se empezaba a sentir el calor de octubre, cuando Marcelo Abasto prestó atención a las palabras de ese hombre que sabía sin duda medir cada sílaba que emitía.

—¿Por qué? —le preguntó el hombre que venía a suplicarle por efectivo.
—Ya vas a ver que me van a acusar de todo esto a mí.

Pérez Corradi tiene el pelo castaño y sucio, lacio, sostenido hacia atrás de las orejas puntiagudas. Viste mal y siempre se lo ve solo. Tiene los ojos grandes, marrones, las cejas borroneadas y la mirada endurecida. Son ojos extraños. Inexpresivos. Fríos. Hundidos. Es alto y delgado, con la frente amplia. La boca pequeña, propia de quien no habla demasiado, reticente a saludar o a emitir un simple “gracias”. Enigmático y solitario. Quienes lo frecuentaban nunca sabían dónde vivía ni a qué se dedicaba exactamente. Cambiaba de celulares y autos constantemente y se daba el lujo de tener teléfonos satelitales. Procuraba no hacerse ver y citaba a sus clientes y socios en bares con espacios recluidos. Nació el 16 de julio de 1977 y, a pesar de ser muy joven, logró afianzar una fortuna considerable. Trabajó como empleado del Banco Nación entre 1996 y 2002, mientras incursionaba en el mercado de los medicamentos. A fines de 2006 se convirtió en un próspero financista de actividades y socios dudosos. Se mudó de Los Polvorines a Martínez, zona norte del conurbano bonaerense.

El témpano de hielo tenía su talón de Aquiles. La traición lo desestabiliza. A fines de 2006 cayó en un pozo depresivo y, en un intento por alejarse de todo, tomó varias pastillas de Alplax. Quedó internado en un sanatorio. Dijo que uno de sus socios lo había estafado. Cuando logró recuperarse, decidió diversificar el negocio y comenzó a cambiar cheques. Ibar Esteban está casado con Liliana, con quien tiene tres hijos (...) Pérez Corradi cultiva el perfil bajo, las pocas palabras y las decisiones determinantes. Es oscuro, reservado, intimidante y esotérico. Sus dudas cósmicas eran salvadas por María, una vidente conocida de su esposa, a quien consultaba con perseverancia. Por medio de Esteban, María conoció a Forza, quien también comenzó a consultarla.

—María, necesito que me hagas un favor…
—Decime.
—Por supuesto que te lo voy a retribuir… Esteban te debe contar muchas cosas sobre los negocios, la guita, los planes que tiene… Vos me podés ayudar mucho si me mantenés al tanto.
—¿Qué querés saber de Esteban?
—Todo. Con quién hace negocios, con quién quiere hacer negocios. Sus puntos débiles. Cómo hace tanta guita. Te puedo pagar muy bien.

María lo miró, entre sorprendida y admirada. Esteban era un muy buen cliente, pero Forza le ofrecía un trato difícil de rechazar. Nadie tenía por qué sospechar de ella. Sebastián siempre se las arreglaba para convencer.

Sebastián repetía a sus más allegados que Pérez Corradi “tenía mucho dinero porque hacía negocios con la efedrina que le vendía a un grupo de mexicanos”. Los que proveían la efedrina a Pérez Corradi eran Alfredo Abraham y Josué Fucks. La traían de China o India, “aunque también había contrabando de efedrina desde Paraguay”, decía Forza. También le consta a López Magallanes, a quien Pérez Corradi consultó para saber si su droguería estaba habilitada para importar esa sustancia. Su proveedor era también Alfredo Abraham, quien importaba efedrina desde Drofar, la antigua droguería del Colegio Farmacéutico, con permiso legal de la Sedronar para hacerlo. Pero Pérez Corradi no es de los que pone todos los huevos en una sola canasta. El testigo Emiliano Marcos –que poco después de declarar en la causa apareció muerto en las vías del tren– reconoció que Peluca se dedicaba a la compraventa de efedrina y a la fabricación de pastillas de éxtasis, también conocida como la “droga del amor”. Pérez Corradi también se dedicó al negocio de los medicamentos, una fachada ideal para poder importar y exportar precursores químicos evadiendo los controles antidrogas. Cuando Abraham y Fucks no podían conseguir la sustancia, Pérez Corradi acudía a otros proveedores. Entre fines de 2005 y principios de 2006, Esteban le preguntó a Quaranta si le podía conseguir efedrina. Tenía “un negocio muy importante con la posibilidad de pagar 400 dólares el kilo de efedrina y luego revenderla, y necesitaba vender mucha cantidad de efedrina, la que vendería al por mayor” (...).

Vínculo menemista. Al menos cinco fotografías del expresidente Carlos Menem fueron halladas a fines de 2012 en una de las computadoras personales de Pérez Corradi. Las imágenes, que fueron recuperadas luego de un peritaje realizado por Gendarmería, desconcertaron a los investigadores. El hallazgo mostró un estrecho vínculo entre el riojano y la familia del prófugo. Las fotografías, capturadas en noviembre de 2010, muestran a Menem posando con una campera de cuero y pantalón de vestir color beige junto a una joven rubia llamada Liliana, la actual pareja del empresario de la efedrina. El documento se obtuvo hace treinta días.
 
“Son varias situaciones. En la más llamativa se lo ve a (Carlos) Menem compartiendo varias horas con los tres niños y la mujer de Corradi, en un jardín de infantes durante una actividad con pinturas y un partido de fútbol escolar”, dijo a Perfil una fuente que participó del peritaje por aquel entonces.
 
¿Se entrega? Carlos Broitman, su abogado, aseguró que no sabe donde esta su cliente y le pidió “que se entregue” ante la Justicia. Broitman explicó que “siempre nuestro consejo fue que se presentara”. “Si Esteban Pérez Corradi se presentara va a quedar descartada una y cada una de esas hipótesis”, expresó el defensor en relación a la acusación de ser el autor intelectual del crimen.

“Espero que si me esta escuchando asuma este consejo y se contacte con nosotros para su posterior entrega ante los jueces que lo requieren y ante las autoridades de la ministra Patricia Bullrich”, señaló el letrado.

Redacción de Perfil.com