POLICIA ALARMA Y MIEDO

Refuerzan la seguridad en Barrio Parque ante una seguidilla de robos

Los golpes fueron cometidos sin violencia, pero despertaron temor en la zona. Entre las víctimas, figura la ex modelo y conductora Teresa Calandra. Investigan la pista de un entregador.

Foto:Cedoc

Barrio Parque es una zona premium de la ciudad de Buenos Aires habitada por empresarios, celebrities y políticos. Es conocido, además, por reunir en pocas manzanas a 33 residencias y embajadas. Vigilada las 24 horas por policías de la comisaría 53ª y empresas privadas, la seguridad no debería ser un problema. Pero lo es. En mayo, tres viviendas ubicadas a unos 300 metros entre sí fueron asaltadas. Los golpes, que fueron cometidos sin violencia y con el mismo modus operandi, encendieron las alarmas en el barrio.

El 21 de mayo pasado, Teresa Calandra, ex modelo y conductora, volvió a su casa después de concurrir junto a su marido, Gonzalo Bergadá, a ArteBA. La puerta estaba cerrada, pero algo extraño había pasado. Al salir, el matrimonio no había pasado llave a la puerta principal y los ladrones, atentos a los movimientos de los dueños, aprovecharon para ingresar a la vivienda sin forzar la cerradura. Lo curioso es que se dirigieron directamente a las habitaciones de la planta superior donde Calandra guardaba dos cajas fuertes con las joyas que usó en la última entrega de los Martín Fierro y las que llevaría en el casamiento de su hijo Diego Balut. Cuando la ex modelo entró al cuarto encontró trajes y vestidos por el suelo. Tampoco estaba el dinero que guardaba.

“Fue muy desagradable, pero es algo que le pasa a todo el mundo”, se limitó a decir Calandra. Si bien no quiso dar detalles sobre el robo, PERFIL pudo saber que, tras el hecho, caratulado como “hurto calificado”, la Policía dispuso una custodia en la casa ubicada sobre la calle Martín Coronado. Ahora no sólo tiene el cuidado de pasar llave, sino que también instaló cámaras de seguridad y una alarma.

Frente a la casa de Calandra, en la planta baja del edificio ubicado en la esquina de la calle Ortiz de Ocampo, reside la diseñadora de interiores Doris Oliva quien padeció un robo muy similar el domingo 11 de mayo.

El edificio cuenta con una garita de seguridad en el frente, pero el vigilador no detectó el asalto. Los ladrones, en esa oportunidad, ingresaron por la puerta del hall con una llave, lo mismo hicieron en el departamento de Oliva, donde debieron traspasar otras dos puertas. No forzaron ninguna cerradura y también fueron hacia el lugar donde se encontraba escondida la caja fuerte. Los ladrones se escaparon con su contenido sin ser percibidos.

“Me quedó una sensación de vulnerabilidad total. Es como si los ladrones hubieran vivido acá. Tenían la llave, y ¿cómo supieron dónde estaba la caja? Ahora me siento insegura, no puedo dormir sin la alarma que tuve instalar en el departamento y estoy pidiendo que instalen cámaras”, dijo la diseñadora a PERFIL.

En la misma cuadra, vive Patricia Langan, madre del actual titular del ente de turismo de la Ciudad, Fernando de Andreis. El robo fue idéntico. Al igual que Oliva, Langan vive en la planta baja y los intrusos entraron con llaves cuando la dueña no estaba. Robaron joyas y relojes que estaban en la caja fuerte, empotrada en un armario. Para abrirla, debieron romperla. “Llegó y vio todo revuelto. Está muy asustada”, dijo a este diario un allegado a la mujer.  A raíz del robo, el consorcio del edificio se reunió para la instalación de cámaras de seguridad que graben.

Fuentes policiales indicaron a PERFIL que trabajan sobre dos hipótesis: robos al voleo y, la más fuerte, la existencia de un entregador que vende o comparte datos con otros cómplices. “Si cuentan con las llaves para entrar, es imposible para un policía poder detectar el robo”, argumentaron desde la comisaría 53ª.

Además, indicaron que este tipo de robo son más comunes de lo que se cree. “Muchos no se denuncian porque las víctimas no pueden justificar lo robado o bien, si sospechan de los empleados, no pueden probarlo”, dijeron. Semanas atrás, un portero debió llamar a la policía: dos hombres intentaban traspasar el muro de la casa de Carlos Bianchi, ubicada frente al edificio de Langan. Cuando llegó el patrullero, escaparon corriendo. Sin embargo, para la policía, la zona continúa siendo “la más segura”.

 

“En veinte años nunca pasó una cosa así”

Pedro Gutiérrez es el portero del edificio en el que reside Patricia Langan. “En mis veinte años que trabajo acá nunca pasó una cosa así”, dice a PERFIL mientras señala la puerta de ingreso. “Esta cerradura no se puede forzar con una tarjeta de crédito”, reflexiona. “Tenían llave”, concluye.
“La llave computarizada es la más fácil de copiar”, explica el jefe de la comisaría de Palermo, Dante Cardozo.

“Suelen hacerlo con un palito de helado y papel de cigarrillo”, detalla el policía que no descarta ninguna hipótesis sobre los robos.
El comisario destaca que los móviles recorren la zona de forma permanente. Sin embargo, los vecinos de Barrio Parque notan que ya no es tan seguro. Algunos, incluso, a la policía adicional, los guardias de seguridad privada, alarmas y cámaras, optaron por instalar alambre electrificado.
“Mejor prevenir que curar”, explica Darío, otro portero de la zona.

Una vecina, que prefirió el anonimato, afirma que Barrio Parque “ya no es lo que era. Ahora es una zona liberada. A la noche no hay luz porque las lamparitas están quemadas y no se ve policía en la calle”, se queja.



Cecilia Di Lodovico