POLICIA

Secuelas del abuso infantil

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Las consecuencias más frecuentes de las agresiones sexuales son: efectos de la sexualización traumática. A nivel emocional pueden producir sentimientos de rechazo hacia lo sexual o una sobreestimación de lo sexual y problemas de identidad sexual. A nivel del comportamiento puede llevar a tener conductas sexualizadas inapropiadas para la edad, a involucrarse en experiencias sexuales negativas o a la evitación de encuentros sexuales consensuados. Las víctimas suelen sentirse irreparablemente dañadas (estigmatización), siendo ese daño de tal magnitud que los demás, aun ignorando lo sucedido, pueden percibirlas como de “calidad inferior” a los otros niños. Esta secuela produce sentimientos de culpa y la creencia de que las víctimas son responsables de los abusos. Puede llevar a conductas autodestructivas tales como abuso de drogas y alcohol, la automutilación, intentos suicidas y conductas desafiantes. La traición probablemente sea la secuela más profunda ya que el abuso sexual representa una falla en la confianza depositada en personas que deberían protegerlos. Este sentimiento genera una tendencia a evitar los vínculos profundos,  a manipular a los demás, a reescenificar los hechos traumáticos involucrándose en relaciones dañinas y de explotación y a comportarse de manera violenta e impulsiva. Por último, las experiencias traumáticas producen desvalimiento, una reacción que implica la percepción de la propia vulnerabilidad y victimización, por un lado, y, por el otro, una necesidad de controlar e imponerse sobre los demás. Esto lleva a manifestaciones agresivas y de explotación hacia otras personas.
 

*Psiquiatra infanto-juvenil y licenciada en Psicología.



Irene Intebi