POLICIA ESTUVO DOS MESES INTERNADA

“Soy un milagro de Dios”, dice la policía atropellada tres veces

María Belén González sobrevivió a un terrible ataque. Estuvo al borde de la muerte. “Hubo mucha saña conmigo”, cuenta.

Foto:Cedoc

De repente un auto acelera. María Belén González (22), una agente de la Policía Bonaerense que caminaba junto a su tía, la empuja contra la vereda para evitar que la atropellen. Pero el coche la embiste a ella desde atrás  y no se detiene: da marcha atrás y la vuelve a arrollar. Y de nuevo, por tercera vez. Los delincuentes le roban el arma reglamentaria, le gatillan sin éxito y escapan. “Hubo mucha saña conmigo, ni a un animal le hacen esto”, dice a PERFIL la joven que ayer recibió el alta médica luego de dos meses de internación. “Hoy pienso que soy un milagro de Dios y que tengo que seguir por algo. Quiero recuperar a la chica que era antes”.

El 29 de julio pasado, Belén fue atropellada tres veces cuando llegaba a la esquina de Humberto I y La Calandria, en San Francisco Solano. Eran las 19.30 y la joven regresaba de prestar servicio en el Comando de Prevención Comunitaria (CPC) de Avellaneda. Hacía un año que formaba parte de la fuerza. “Desde los 12 años soñaba con ser policía y lo cumplí el año pasado. Siempre fui una chica solidaria y entendía que era una manera de dar mi propia vida por el otro”, cuenta.

—¿Qué recuerda de aquel día?
—Recuerdo bastante. Estaba caminando con mi tía por Humberto I, en Solano. Yo volvía de trabajar con mi uniforme. De repente escucho un auto que acelera. Salvé a mi tía para que no la tocaran a ella y el auto me arrastró, me pasó por arriba y me volvió a pasar por encima. Fueron tres veces. En ese momento sólo rezaba y me preguntaba: “¿Por qué a mí?”. Veo que eran tres personas. Uno de ellos se baja, me roba el arma y me gatilla. El tiro no sale, el arma estaba con el seguro puesto. Creo que  ni a un animal le hacen esto; hubo mucha saña conmigo.

Intervenciones. “Los médicos dicen que Belén tiene una ferretería adentro”, cuenta Milagros, la mamá de la joven policía. Le tuvieron que reconstruir la pierna derecha. La operaron de la cadera, la pelvis y la clavícula. Además, afrontó siete cirugías y le hicieron siete injertos de piel. “Le colocaron prótesis y tornillos. Le hicieron muchas transfusiones de sangre. Superó veinte días de agonía en terapia intensiva y cuando se despertó no podían calmarle los dolores ni con la morfina”, destaca la mujer.

Durante este tiempo, Belén realizó tres horas diarias de rehabilitación kinesiológica y tratamiento psicológico. Ahora, que recibió el alta médica, continuará con estas terapias, pero de manera ambulatoria. “En el sanatorio me salvaron la vida”, destaca la joven policía. Hace cuatro días alcanzó uno de sus mayores logros: volver a pararse.

“El martes pasado me paré y di unos pocos pasos. Mis piernas resistieron, estaba muy feliz. Todavía necesito la silla de ruedas, pero los médicos dicen que de a poco voy a ir recuperando la fuerza en mis músculos y voy a volver a caminar”.

—¿Conocía a alguno de los atacantes?
— No. Creo que ellos vieron la oportunidad y me atacaron.  A veces tengo sentimientos de bronca que sacan algo malo de mí, pero después siento que ya los perdoné. Es que pasan estas cosas y no sabés a quién echarle la culpa. Quiero que los agarren y que paguen por lo que me hicieron.

—Pasaron dos meses de aquel día y la recuperación es muy buena.
—Hoy pienso que soy un milagro de Dios, creo que tengo que seguir por algo. Y más allá de que me pasó todo esto, agradezco estar viva. Tengo mis manos, mis ojos y, sobre todo, tengo mis piernas. Estoy entera y estoy viva. Pude sobrevivir a que me pasen por arriba tres veces. Ahora quiero recuperar a la chica que era.

—¿Quiere seguir siendo policía?
—Es mi vocación. Fui feliz en los operativos que participé. Amo ser policía. Esto no me va a vencer.

Los agresores están libres

Los delincuentes que atropellaron a María Belén González todavía están libres. “Me informaron que estarían identificados y que algunos de ellos serían, pero todavía no agarraron a ninguno”, cuenta a PERFIL Milagros, madre de la oficial de la Policía Bonaerense que fue atropellada tres veces.

El auto involucrado en el hecho, según denunció la familia, es un Renault Mégane. Belén recuerda que en el coche iban tres personas. “El que estaba sentado atrás se bajó para robarme el arma y después se volvió a subir al auto para arrollarme por tercera vez”, recuerda la joven. El hecho está en manos de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 15 de Lomas de Zamora, a cargo de Román Baccini.

“Creo que como policías estamos muy desprotegidos. Al principio se comunicaron con nosotros, pero después nada. Mis papás se quedaron todo este tiempo al lado mío y no recibimos ayuda”, se lamenta Belén.



Nadia Galan