POLICIA DELITOS SEXUALES

Temor en Núñez: abusan de una mujer en un negocio e investigan otros ataques

El caso ocurrió en una regalería de la calle Cuba al 3300, ubicada a tan sólo dos cuadras de la Comisaría 35ª. Buscan datos del autor en las cámaras de seguridad.

PERFIL COMPLETO

Foto:Julio Giustozzi

La alarma en Núñez por los reiterados casos de inseguridad y abusos sexuales volvió a sonar. El sábado pasado, la empleada de un local fue abusada a plena luz del día. Una semana antes, a pocos metros, hubo un robo violento en una juguetería. Pese a las precauciones de los vecinos y comerciantes, y la presencia policial, los hechos delictivos se repiten.

El sábado pasado al mediodía, Gustavo Bernst escuchó un fuerte grito y salió de su peluquería en Cuba al 3300 para ver de qué se trataba. Vio a un chico correr y perderse entre las calles; y al instante a la empleada del local vecino llorando angustiada. “Al principio dijo que le habían robado. No contó todo. Llamó a la hermana y a la policía. El martes me enteré por los vecinos que además de robarle, la habían abusado”, contó Bernst en diálogo con PERFIL.

Los vecinos de la zona toman todas las precauciones. Miran hacia todos lados al entrar y salir de sus viviendas. Los comerciantes tienen las puertas cerradas con llave y, si desconfían de quienes intentan ingresar, llaman rápido a la policía. La Comisaría 35ª está a sólo dos cuadras del lugar donde ocurrió la violación el último sábado.

“El ladrón la obligó a que practique sexo oral y le robó el celular”, aseguró Bernst. Según dijeron fuentes de la pesquisa a la agencia Télam, el agresor la habría fotografiado mientras la abusaba. Luego, la víctima fue trasladada al hospital Pirovano, donde recibió atención médica y chequeos de rutina en estos casos.

Según contaron los comerciantes de la cuadra, la empleada de 24 años era nueva y llevaba apenas dos días trabajando en la tienda de regalos Penny Lane.

A pocos metros de allí, hace quince días, la empleada de una juguetería, Florencia López, fue asaltada en un “robo violento”, según describió a PERFIL. “No me intentaron abusar, pero sí hubo muchas amenazas y me intentó meter en el baño. Justo el policía que custodia la cuadra no estaba. Era un chico muy bien vestido, que me pidió algo muy específico, y cuando se lo estaba por dar, sacó el arma y me pidió la plata de la caja”, recordó.

Estos episodios no son aislados en la zona, y los vecinos denuncian a diario casos de inseguridad en el barrio. “En Campos Salles y Cabildo intentaron abusar a una vendedora, pero la chica comenzó a gritar y el ladrón le robó la recaudación y se fue corriendo”, aseguró Bernst, quien agregó que él mismo fue víctima de la inseguridad hace algunos meses en su peluquería.

Ayer, el barrio permanecía tranquilo, aunque con mayor presencia policial que la habitual. El policía que circula en la cuadra reconoció la inseguridad, aunque se desentendió del asunto, y aseguró que los hechos delictivos no ocurrieron en su horario de trabajo.

En la investigación trabaja la Fiscalía de Núñez y Saavedra, que tratará de llevar adelante un identikit del violador en conjunto con la víctima. Mientras tanto, los investigadores comenzaron a trabajar en las distintas cámaras instaladas en la zona, en busca de alguna imagen que les permita individualizar al hombre que instaló nuevamente el miedo en un barrio sensible.

 

El recuerdo de Yaconis

Los casos de abuso sexual en esta zona trajeron a Núñez el recuerdo de Lucila Yaconis, una adolescente que en abril de 2003 fue asesinada en un ataque sexual a pocas cuadras de donde ocurrieron los últimos episodios.

Isabel Yaconis, madre de Lucila e integrante de la Asociación Madres del Dolor, sostuvo que “hay cuestiones que se repiten en los hechos, pero también diferencias. No tenemos aún la certeza de que se trate de un agresor serial, pero estamos en alerta. Esperamos que la justicia y la policía puedan capturar al agresor lo más pronto posible”.

El caso de Lucila provocó un fuerte reclamo en la sociedad, que se incrementó con la aparición de nuevos ataques sexuales nunca esclarecidos. A once años del crimen, el autor sigue libre  sin identificar y contando los días que restan para que la causa prescriba sin condena, como todo parece indicar.



Agustín Gulman