POLICIA DELITOS SEXUALES

Tratamientos eficientes

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En días recientes un caso, otro más, aberrante, de un delito sexual, nos conmociona. Es el caso en Punta Lara de Emma Córdoba. Estos casos salen a la luz en número creciente, pero aún siendo una pequeña parte de lo que realmente ocurre, repugnan a la sociedad que exige lógicamente medidas inmediatas. La mayor de las veces éstas son de carácter vindicativo, que lo violen en la cárcel, que le hagan lo mismo, que se pudra adentro, etc. Al mismo tiempo lo que se repite como una verdad es que todos los violadores (entrando en ese colectivo todos los delitos sexuales) son reincidentes, lo cual simplemente no es cierto.

Frente a estos planteos, cualquier medida que no sea ésa, que obviamente es de imposible cumplimiento por todo tipo de razones, suena como garantista o lo que es lo mismo propiciar ese tipo de perversos criminales.

Lamentablemente la respuesta empática, emocional, está ligada a la fantasía que nos permite apartarnos de lo que nos aterra, y eso no hace otra cosa que incrementarlo.

Las opciones son actuar en la prevención, por un lado, en la educación de los niños, particularmente los varones, respecto a temas de la masculinidad, la sexualidad, la violencia, el control de las propias frustraciones y por el otro lado el tratamiento obligatorio de quienes hayan sido detectados como delincuentes o posibles delincuentes sexuales.

Estos tratamientos existen, al menos nominalmente en nuestro sistema penitenciario, pero el problema es que se lleven a cabo de manera eficiente.

Un tratamiento eficiente representa un grado de éxito, según algunas experiencias particularmente importante. En cárceles de Cataluña, España, particularmente Brians 1 han tenido un éxito de, sí, el 94%, en quienes lo llevaron a cabo. Eso quiere decir que el 94% no ha reincidido. Se puede ver el enorme avance, la enorme ganancia que esto representa para la sociedad en todo sentido, con lo cual cualquier costo es válido… pero no lo hacemos, y tenemos otros resultados.

Estas experiencias replicadas en otras cárceles tienen como característica central, el triage, o la clasificación de los diferentes delitos, perfiles psicológicos e individuos y se realiza un programa interdisciplinario en serio.

En algún momento habrá que empezar, si no, sólo seguiremos esperando contar víctimas o afrontando la necesidad de instalar decisiones sumarias como parece indicar el ánimo de la sociedad.


(*) Médico forense.



Enrique De Rosa