POLICIA CAYO EN MONTEVIDEO


Un capo del cartel más rico del mundo vivió en la Argentina con toda su familia

González Valencia es jefe del grupo ‘Los Cuinis’, el mayor proveedor de cocaína y metanfetamina de Europa.


Foto:Cedoc

Lalo, Flaco, Silver, Silverio, Eduardo y Laline. Los apodos se multiplican pero son de una misma persona: Gerardo González Valencia. Para muchos es un completo desconocido  porque siempre cultivó el bajo perfil. Pero las crónicas policiales lo mencionan como el segundo en la línea de mando del cartel ‘Los Cuinis’, por debajo de su hermano Abigael. Para Estados Unidos es uno de los narcos mexicanos “más ricos del mundo”. Esta semana, González Valencia perdió su anonimato y su libertad acusado por narcotráfico y lavado de dinero en Uruguay. Su nombre apareció en el escándalo de los Panamá Papers, y de esa manera pudieron localizarlo. Durante un tiempo vivió en la Argentina con su familia.

González Valencia fue detenido el jueves 21 de abril mientras esperaba a sus hijos en la puerta del colegio, en Montevideo. Para la Justicia uruguaya el mexicano recibía dinero en efectivo proveniente del narcotráfico y lo lavaba en negocios inmobiliarios y vehículos en el país charrúa. La jueza especializada en crimen organizado, Adriana de Los Santos ordenó su detención y la de su esposa Wendy Amaral y de su suegro, Héctor.

Según los investigadores, Lalo se instaló en Uruguay con su mujer, sus tres hijos, sus suegros y dos niñeras entre 2011 y 2012. Antes residieron en Argentina. “Vivían en Buenos Aires y venían esporádicamente a Punta del Este, donde luego se radicaron”, se describe en el acta de procesamiento, a la que accedió PERFIL. En 2012 compraron una propiedad de una hectárea y media conocida como “Quincho Grande”, en Punta del Este que les costó 2 millones de dólares. Cuenta con dos casas de más de mil metros cuadrados, una piscina, una cancha de tenis y otra de fútbol en donde pasaba muchas horas el más grande de los chicos de la pareja, según reconstruye la prensa local. Con esta propiedad comenzaron las inversiones sospechosas, porque no registraban trabajos oficiales. Luego adquirieron una decena de autos de alta gama (dos Audi y una camioneta Land Rover, entre otras) y un lote en Punta Ballena, entre otras propiedades.

“En Uruguay ninguno de los miembros de la familia desarrollaba una actividad laboral, ni comercial, ni lucrativa lícita; no recibía rentas por lo que los gastos eran cubiertos por fondos que provenían desde México, como lo admitió G. V., manifestando que ingresaba dinero vivo a nuestro país”, explicó la magistrada. “Existen serios indicios de que esos fondos provienen de las actividades de narcotráfico, estando tanto González como Amaral, vinculados a los carteles de “Los Cuinis” y de Jalisco Nueva Generación (ver aparte)”.

El domingo pasado, la jueza ordenó el procesamiento de la pareja y del suegro. Además les embargaron bienes por 10 millones de dólares. Por su parte, Estados Unidos pidió la extradición de González Valencia acusado de introducir,  en ese país, cocaína y metanfetaminas.

“‘El Cuini’ y sus hermanos son los narcotraficantes más ricos porque son quienes venden más cocaína y metanfetaminas en Europa y las autoridades europeas no han logrado confiscarles casi nada de dinero ni de droga. Es decir, sus ganancias se podría decir que son cercanas al ciento por ciento”, explica una fuente de la DEA al sitio mexicano Proceso.

Por su parte, Wendy (detenida junto a su esposo en Uruguay) fue incluida en la lista de narcotraficantes por la oficina norteamericana de Control de Activos Financieros. Para los investigadores, González manejaba el cartel “Los Cuinis” desde Uruguay con un teléfono satelital. En un allanamiento realizado a la mansión de Punta del Este, le incautaron nueve notebooks, los celulares, seis tablets y el teléfono satelital.

 

Llegó a ofrecer US$ 3 millones

Abigael González Valencia, sindicado como jefe del cartel “Los Cuinis”, fue detenido en un restaurante de Puerto Vallarta, en la ciudad mexicana de Jalisco en febrero de 2015. El capo no se opuso a que le colocaran las esposas pero estaba preocupado por otra cosa: su imagen. Les ofreció a los efectivos casi 3 millones de dólares para que no lo fotografiaran ni lo filmaran.

Parece que Abigael no logró su propósito porque su imagen aparece en internet. En cambio, la cara de su hermano Gerardo –detenido en Uruguay– no se conoce. Tampoco se sabe su edad, pero se tiene conocimiento de su relación con Wendy Amaral Arévalo (37) y de los tres hijos de entre 11 y 3 años.

Gerardo declaró ante la jueza que “no trabajaba” y que “recibía dinero vivo” desde México. Mucho de esa plata fue invertida en propiedades en Uruguay.



Nadia Galán