POLICIA ERA CORREDOR DE AUTOS

Un ‘marcador’ de salideras estaba prófugo en un country

Lo detuvieron en el barrio náutico Malibú de Canning, en Ezeiza. Tenía acceso a la pileta y las canchas de tenis. Corría en los autódromos Gálvez y Roberto Mouras.

Preso. Agentes encubiertos dieron con Luciano Circelli en el lote 107. Estaba prófugo desde el 15 de mayo del año pasado.
Preso. Agentes encubiertos dieron con Luciano Circelli en el lote 107. Estaba prófugo desde el 15 de mayo del año pasado. Foto:cedoc

La vida de un prófugo no es fácil ni barata. Se requiere dinero y contactos para obtener una cobertura policial-judicial y documentos de buena calidad. Luciano Circelli (37), un corredor de autos condenado a cuatro años de prisión por marcar a una víctima de una salidera bancaria, lo tenía todo. Se mudó a un country de Ezeiza y hasta cortó relaciones con viejas amistades que podrían delatarlo. Con el paso del tiempo ganó tranquilidad. No mucha. Porque cuando estaba cerca de cumplir un año en la clandestinidad lo detuvieron y se le terminó el crédito.

Circelli estaba viviendo con su mujer en el lote 107 del barrio náutico privado Malibú en Canning, ubicado en el kilómetro 11 de la Ruta 58, donde un terreno cuesta cerca de un millón de pesos. En un lugar con piscina, canchas de tenis y fútbol, gimnasio, driving de golf y hasta un lago artificial de seis hectáreas, es difícil aburrirse por más que uno tenga un pedido de captura activo. Sin embargo, el prófugo casi no salía de su casa por temor a que lo descubrieran.

Para ubicarlo y detenerlo se realizaron tareas de inteligencia en el country con agentes encubiertos que confirmaron su presencia en el lugar y ubicaron la casa donde estaba viviendo. Según las fuentes, el corredor fue apresado en un operativo realizado por el Comando Unificado de Recaptura de Evadidos (Cufre), Unidad Operacional de Control del Narcotráfico y el Delito Complejo de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA).

Circelli es un preparador de autos de carrera y piloto que compitió en autódromos como el Roberto Mouras, de la ciudad de La Plata, o en el Oscar y Juan Gálvez, de Buenos Aires.

Según el fallo dictado por el Tribunal Oral en lo Criminal Nº 18 de la Ciudad de Buenos Aires –al que tuvo acceso PERFIL–, el acusado participó de una salidera bancaria ocurrida el 26 de diciembre de 2008.

El corredor fue señalado como la persona que marcó a la víctima, una jubilada identificada como Gloria Kopaj, cuando retiró cinco mil dólares de la sucursal del Banco Nación de Avenida de los Incas y Alvarez Thomas.

De acuerdo con lo dictaminado por la Justicia, “mientras la víctima realizaba ese trámite, Luciano Circelli se posicionó en la ventanilla lindera para observar los movimientos de la damnificada, para luego salir de la entidad bancaria y poner en conocimiento de Leonardo Larotonda y Maximiliano Villa (quienes se encontraban en las inmediaciones del lugar) sobre la cantidad de dinero que Kopaj había retirado, realizando la descripción de los atuendos que ésta vestía y de quienes la acompañaban”.


Prueba clave. En la escucha telefónica que se le atribuye a Circelli se oye: “Va a salir una mina con una cartera, una vieja con una cartera, un chabón de una remera azul y otro chabón más, son tres, ¿eh?, no van a retirar todo porque no llegan con la plata. Cinco mil dólares se llevan me parece”.

La víctima salió del banco junto a dos acompañantes, caminando por la avenida Alvarez Thomas, doblando luego en la calle Holmberg, percatándose de que Diego Villa –quien vestía una remera blanca– estaba siguiéndolos. Cuando la damnificada cruzó la calle Charlone, Villa se le acercó y le colocó en la cabeza un revólver calibre 38 SPL (marca Pucará, Nº 156720, que se encontraba cargado con cinco cartuchos), al tiempo que comenzó a tironear de su cartera mientras le decía “dame la plata”.

Ante ello, uno de los acompañantes, que se identificó como personal policial, extrajo su arma y efectuó varios disparos logrando herir a Villa, quien cayó al suelo y soltó su arma. Según entendieron los jueces del tribunal, Larotonda y Circelli emprendieron la fuga.

Leonardo Larotonda recibió la pena más alta porque estaba en libertad condicional: siete años de prisión. Diego Villa fue condenado a cinco años y cuatro meses, mientras que Circelli, por su condición de marcador, deberá pasar los próximos cuatro años en la cárcel. Igual que en el country. Pero sin pileta ni cancha de tenis.


Preparaba coches en su casa del lote 107

Para un corredor de autos no debe ser sencillo manejar, durante casi un año, a menos 20 kilómetros por hora, la velocidad máxima permitida en cualquier country.

Desde que la Justicia ordenó su detención, Luciano Circelli buscó un lugar seguro para que no lo descubrieran. Lo encontró en el barrio privado Malibú, donde con el tiempo retomó parte de su actividad principal: preparar autos de competición.

Según fuentes consultadas por PERFIL, el corredor reparaba y preparaba vehículos en su domicilio del lote 107, donde vivía con su mujer.

Circelli salía poco de su casa. Ubicarlo no fue sencillo. Cuando los agentes encubiertos marcaron su domicilio y lo fueron a buscar, el corredor no ofreció resistencia. Llevaba cerca de un año prófugo y más de ocho desde que se inició la causa judicial por la que fue condenado a cuatro años de prisión. Si bien su defensa planteó la nulidad de la escucha que se le atribuye, nunca consiguió revertir su situación procesal.