POLICIA

Un segundo detenido por el crimen en Gesell

El sospechoso se llamaría Sergio Muñoz. Testimonios facilitaron su aprehensión.

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La mujer murió desangrada frente a sus hijos.
La mujer murió desangrada frente a sus hijos. Foto:Facebook.
Después de cinco días de análisis e hipótesis, la causa por el asesinato de la artesana Cynthia Filippone parece haber tomado otro vigor a partir del par de detenciones realizadas en los últimas horas. A la primera, concretada el jueves por la noche en perjuicio de Sergio Daniel Muñoz, de 32 años, se le suma ahora la de otro sujeto sobre el que los investigadores también colocan su atención.
 
Según trascendió, el segundo detenido por el crimen cometido el lunes pasado al atarceder se llamaría Daniel Caro, tiene 27 años, y es conocido como "El salteño". Aparentemente, el hombre fue capturado en Paseo 109 y Avenida 26, dentro del barrio La Carmencita, después de intentar ingresar a  una vivienda con intenciones de cometer un robo. La policía habría llegado a él a través de declaraciones de testigos y, al igual que el primer aprehendido, cuenta con algunas causas en su haber.
 
Muñoz, que fue detenido un día antes, se negó a declarar y continua alojado en la Comisaría Segunda, cuya jurisdicción incluye el sur de la ciudad y localidades del Partido de Villa Gesell como Mar de las Pampas o Mar Azul. El caso le corresponde a la Primera, que involucra el barrio histórico del norte y también la del centro, donde transcurre la mayor actividad comercial. Cerca de esa zona, Cynthia Filippone alquilaba una casa junto a su concubino Daniel Hernández, los dos hijos de ella, de pequeña edad, y el de él, de 22 años. En ese mismo lugar, en la esquina de Paseo 111 y Avenida 6, la mujer fue asesinada el lunes, a eso de las 19 horas, mientras colgaba la ropa en el patio del fondo. Recibió varios cortes con elementos punzantes y murio desangrada dentro de la vivienda, ante la vista de sus dos pequeños hijos. 
 
Además de tomarles declaraciones a los detenidos, la idea también es recoger muestras de ADN para realizar cortejos genéticos con algunos de los elementos peritados. Uno de los más importantes es la alpargata encontrada en el patio, a centrímetros de la cerca que dividía la casa de Filippone con la de al lado. Según ciertos testimonios, un vecino vio escapar a dos personas en esa dirección. También existe una sembrada expectativa en los datos que pueda ofrecer el cuerpo de la mujer; por ejemplo, rastros del agresor debajo de sus uñas, algo probable si la víctima intentó defenderse del ataque con sus manos.
 
Aunque trata de analizarse su relación con el hecho, hasta el momento Daniel Caro está detenido solo por la tentativa de robo. La situación de Sergio Muñoz, en cambio, es más complicada, ya que opuso resistencia al arresto y además le fue encontrada un arma de fabiración casera (la conocida "faca") en el interior del vehículo que conducía cuando fue encontrado por la policía. En ese entonces, Muños estaba acompañado por una mujer que fue liberada, pero antes necesitó ser trasladada al Hospital Arturo Illia, el único nosocomio público de Gesell.
 
Durante los primeros días, la investigación siguió el protocolo y analizó el círculo íntimo de la artesana de 40 años. Su concubino y el hijo de este pudieron demostrar que, a la hora del asesinato, se encontraban caminando por la playa. No obstante, algunos indicios hacían regresar la atención a Simón, el hijo de la pareja de Filippone, a partir de testimonios que redundaban en la mala relación que ambos mantenían. Incluso le llegaron a confiscar ropa para examinarla. Este nuevo escenario, sin embargo, parece haberlo corrido momentáneamente del ojo de la tormenta.
 
Aunque en un principio se trabajó en la hipótesis del conflicto personal o incluso del ajuste de cuentas, luego tomó consideración la del intento de robo que terminó de la peor manera. Además de encontar responsables, los investigadores necesitan desentramar el móvil del crimen. No solo para hallar al culpable, sino también para entender qué fue lo que motivó a aquel hombre sin alma a cometer este brutal asesinato.


Juan Ignacio Barreiro