POLITICA

A diez años de Cromañón, nada es lo que parece

Por Luis Gasulla | Testaferros, operaciones de prensa, derechos humanos selectivos, bengalas en la noche y Aníbal Ibarra.

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Carla Ritrovato no es una periodista más. Fue la voz de una generación desde la Rock & Pop. Tras la muerte de Omar Chabán, habló por única vez en pública. Lo hizo en la desaparecida FM Identidad para defender al chivo expiatorio perfecto: "Cemento tenía los baños más podridos de la historia y una vez le preguntaron a Chabán, ‘loco, ¿por qué no limpias los baños?’. Y él respondió, ‘Porque el rock es esto’".

Para Ritrovato, lo más grave que hizo Chabán fue “haber confiado en una nueva generación de rock chabón o pibito" como Callejeros. Cromañón es un símbolo nacional que conjugó el “yo no fui” al “fuimos todos”. A diez años de la tragedia, el destituido jefe de gobierno porteño, Aníbal Ibarra, escribió una insultante defensa en el diario La Nación demostrando por qué es oficialista. Aprendió de Néstor y Cristina en la indigna tarea de victimizarse ante la muerte y colocarse por sobre las víctimas.     

La respuesta a Ibarra. En esta historia son pocas las personas que tuvieron el coraje de decir la verdad como recuerda Ritrovato: “A Callejeros les dijeron lo que tenían que decir”. Ese mismo 30 de diciembre del 2004, el baterista de la banda, había grabado una nota con Juan Di Natale -excompañero suyo en la radio Rock and Pop- en la que decían que la frutilla de la torta era la bengala”.

En el 2014, los músicos que habían diseñado la estrategia de “nos salvamos todos o nos hundimos juntos” para que no caiga el manager, recuperaron la libertad. No así el manager, Diego Argañaraz. Este año que se va, se murió Omar Chabán y muchos músicos lo lloraron a escondidas.

A fines del 2014, Ibarra sigue soñando con recuperar el poder que, según su versión de la historia, se lo quitó “la derecha”, el “macrismo” o la maldita fatalidad. El primer candidato serio de la corporación judicial, olvidó mencionar a Fabiana Fiszbin en su reinvención del pasado en la que señala que no hubo funcionarios investigados ni procesados por Cromañón. Falso. La corporación política cuidó sus propios intereses pero a Fiszbin la condenaron a cuatro años. Fiszbin se dijo de todo con Ana María Fernández, número 2 del organismo, sobre las responsabilidades que tuvieron en la tragedia pero el tema quedó allí. Para la funcionaria condenada “con o sin control, la tragedia hubiera ocurrido igual”.

Aparece Schoklender en Cromañón. Para Ibarra la culpa fue de la policía federal que no controló el ingreso de los jóvenes ni de las bengalas. Sólo Carlos Díaz, subcomisario de la comisaría 7º, terminó detenido. Ibarra omitió mencionar que la Federal la manejaba Aníbal Fernández, el eterno ministro, que estuvo esa noche, en pantalones cortos, desesperado, creyendo que uno de sus hijos estaba allí. Los que se callaron la boca durante semanas enteras fueron los Kirchner.

El cohecho –la coima- se basó en el testimonio de Viviana Cozodoy, sobreviviente de Cromañón que trabajaba, desde noviembre del 2004 en el boliche. A la mujer la entrevisté en reiteradas ocasiones y sus sensaciones con Chabán pasan del agradecimiento a la bronca, del amor al odio. El creador de Cemento, en una extensa entrevista en mayo de este año, insistía en que las coimas fueron un mito.

El testimonio de Cozodoy apareció en el diario Página|12, a mediados de enero del 2005, en una entrevista de la periodista Adriana Meyer a Sergio Schoklender. El exapoderado de la Fundación Madres de Plaza de Mayo representaba a Cozodoy y a otros trabajadores de Cromañón que querían cobrar sus deudas. “Había que ir contra la Federal y Sergio nos insistía para apuntar ahí”, recuerda Cozodoy, molesta porque Schoklender evitaba hablar de las responsabilidades políticas del gobierno nacional y porteño.

La SIDE ya estaba metida en las marchas de los familiares que eran multitudinarias y le pedían respuestas a Néstor Kirchner. Medios oficiales como Página|12 ya señalaban a Chabán como al asesino perfecto. Nueve años después, Meyer no recuerda la citada nota. Cozodoy insiste en que escuchó el diálogo en el que Raúl Villarreal, mano derecha de Chabán, es interpelado por la expareja de Katja Alemann, para que arregle con la policía.

Según el abogado defensor de Díaz, “ningún subcomisario pasa a cobrar directamente él una coima de 100 pesos sino que manda a un subalterno”. Cozodoy -en tres entrevistas, una personal y dos telefónicas- se contradice en detalles claves sobre las supuestas advertencias que habría sufrido de parte de su fallecido jefe. Asegura que la intentaron matar en reiteradas oportunidades. Para Fermín Iturbide, abogado de Díaz, “el testimonio de Cozodoy fue clave pero era débil, contradictorio, era una chica con problemas psicológicos”.

El misterioso Rafael Levy y la SIDE. En el juicio de Cromañón, Rafael Levy declaró que desconocía los movimientos en el boliche que era de su propiedad, que no sabía de rock ni mucho menos de media sombras. La sociedad que administraba el boliche de la tragedia era Central Park Hotel SRL al igual que el hotel alojamiento contiguo. Levy aparecía también como dueño del prostíbulo Peko´s y había viajado a Ibiza a inolvidables fiestas. No son pocos los que lo vinculaban con otros hombres de la noche con aceitados vínculos con la ex SIDE.    

Los integrantes de Callejeros y sus familiares cambiaron a sus abogados en 2005. Contrataron a Analía Fangano que los representó durante el juicio oral. Fangano intentaba explicarles que si seguían con la tesitura de que todos los integrantes de la banda tenían la misma responsabilidad, todos terminarían presos. Fontanet no quería soltarle la mano al manager, Diego Argañaraz, quien nunca había querido ocupar ese lugar. Parábolas del destino, hoy el manager continúa detenido. “Omar Chabán murió de tristeza, ¿saben lo que es el cáncer?", declara emocionada Carla Ritrovato cuando se enteró que había fallecido el creador de Cemento.

“Omar nunca traicionó y no lo contó pero fue el manager quien dijo que no quería que se metan los colados”, sentencia Ritrovato tras años de silencio. Esa noche, la maldita salida de emergencia estaba cerrada. Los pibes entraban a buscar a sus familiares y amigas. Muchas veces, no salían. Las ambulancias tardaban en llegar. No hubo contención ni plan de emergencia. Sin embargo, diez años después, Ibarra defiende su actuación pues estuvo allí.

Bueno, no exactamente allí sino en Defensa Civil. Monitoreando vaya a saber qué.  10 años después, Cromañón sigue siendo un tema tabú para el relato oficial. Cristina Kirchner jamás habló del tema. Será por eso que, para un sindicalista cercano al gobierno, los Kirchner no dijeron presente pues “las tragedias los paralizan, no reaccionan y con Cromañón, pasó lo de siempre: se borraron”.

(*) Especial para Perfil.com | Twitter: @luisgasulla.



Luis Gasulla