POLITICA JUEZ POLÉMICO

Ahora, Oyarbide no quiere jubilarse y se aferra al poder

Admitió a su entorno que el macrismo le pidió que diera un paso al costado. El encargado de negociar la salida era Daniel Angelici.

PERFIL COMPLETO

Foto:Cedoc

El juez federal Norberto Oyarbide no quiere jubilarse. Así se lo hizo saber al gobierno de Mauricio Macri en los últimos días. Dos fuentes cercanas al magistrado y una fuente gubernamental confirmaron a PERFIL que Oyarbide comunicó que ahora no quiere dejar su juzgado, a pesar de que anticipó en diciembre, días después de la asunción de Macri, que se iría este año.

La decisión del juez nunca fue propia, sino forzada. Fue la salida que le dio el macrismo al llegar al poder: por las buenas o juicio político para destituirlo.

Oyarbide es el juez que procesó a Macri por las escuchas ilegales. El nuevo juez de la causa, Sebastián Casanello, lo sobreseyó a Macri en ese mismo expediente por falta de pruebas. Además, el macrismo quiere diseñar su propio esquema en el Poder Judicial y Oyarbide es el juez más comprometido con el kirchnerismo.

El encargado de negociar una salida airosa fue su amigo Daniel “Tano” Angelici, uno de los operadores judiciales de Macri con quien Oyarbide tiene sintonía fina. El presidente de Boca es el conducto subterráneo de Macri con algunos jueces y fiscales.

Ahora Oyarbide, que había acordado su salida por las buenas, cree que puede retener su cargo si logra hacerse de una causa delicada para el Gobierno. Por eso, cuando la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, presentó una denuncia en los tribunales de Retiro para que la Justicia federal se metiera en la búsqueda de los prófugos del triple crimen de General Rodríguez, Oyarbide, que era uno de los jueces de turno, dio la orden a sus empleados de pelear la competencia con el juez federal Sergio Torres, quien finalmente ganó la puja en cuestión de horas. Así lo confirmaron fuentes de la causa.

El 15 de diciembre pasado, cuatro días después de la asunción presidencial, Oyarbide aseguró: “Ayer empecé los trámites jubilatorios”. “Tengo 500 ofrecimientos más divertidos que esto”, agregó el juez de 64 años. Dijo que nadie lo había “apretado” pero a su entorno le relató la exigencia del macrismo entre llantos. Todavía hoy, sus amigos consuelan sus lágrimas cuando les relata que no quiere dejar el poder que lo protegió durante décadas. En el Ejecutivo también admiten que se le pidió que se retira por las buenas y evitara el juicio político.



Emilia Delfino