POLITICA CASO CICCONE

Alonso sobre Vandenbroele: "Ahora empiezan los quiebres"

La titular de la Oficina Anticorrupción opinó sobre el pedido del supuesto testaferro del exvicepresidente Amado Boudou para declarar en el programa de testigo protegido y en calidad de arrepentido.

La titular de la Oficina Anticorrupción, Laura Alonso.
La titular de la Oficina Anticorrupción, Laura Alonso. Foto:Twitter

La titular de la Oficina Anticorrupción (OA), Laura Alonso, se refirió este martes al pedido que realizó Alejandro Vandenbroele, el supuesto testaferro del exvicepresidente Amado Boudou para ingresar al programa de testigo protegido y sostuvo que espera que aporte información que permita el avance de las causas judiciales por Ciccone y la restructuración de la deuda de la provincia de Formosa."Hay quiebres y momentos donde personas que participaron del entramado delictivo pueden aportar pruebas para que la causa judicial avance", precisó.

La funcionaria resaltó durante una entrevista con radio La Red que Vandenbroele "se ha sentido más tranquilo viendo la prisión de (Amado) Boudou y de  (José María) Nuñez Carmona; ahora empiezan a jugar algunas cuestiones de índole familiar y personal, quiebres y momentos donde personas que participaron del entramado delictivo pueden aportar pruebas para que la causa judicial avance".

En ese sentido, la jefa de la OA agregó que "se espera que Vandenbroele aporte información que permita avanzar no sólo en la causa Ciccone sino además en  la  investigación sobre la restructuración de la deuda de Formosa". 

"Falta comprobar el financiamiento de The Old Fund, quién puso el dinero; se le ha pedido que aporte una cantidad de información que hoy no existe y debe hacerlo con pruebas. Creo que se puede mirar hacia algún financista del sector privado, algo clave, porque hasta ahora se ha apuntado contra Raúl Moneta", completó.

Vandenbroele se hizo cargo de la empresa Ciccone en 2010 a través de la sociedad The Old Fund. Supuestamente con el aval del entonces ministro de Economía, la AFIP benefició a la imprenta con una moratoria para refinanciar su deuda. Por esta maniobra es que el exvicepresidente está acusado de haber utilizado su cargo para quedarse con la fábrica de hacer billetes, cuando la compañía estaba en quiebra.