POLITICA CASO SANTIAGO MALDONADO

Amigos cuentan cómo eran los días de Santiago en El Bolsón

El Brujo, como le decían, vivía en una biblioteca popular y ofrecía sus tatuajes. “Quería ir a darle una mano a los mapuches”, recuerdan.

Compañeros. En la revista La garganta poderosa Eliana Cossy comparte una foto y sus recuerdos.
Compañeros. En la revista La garganta poderosa Eliana Cossy comparte una foto y sus recuerdos. Foto:Facebook

Santiago Maldonado estuvo viviendo desde marzo en El Bolsón hasta su desaparición el 1º de agosto. Sus amigos lo describen como una persona soñadora, firme en sus ideales, sociable y pacífico. Hace un mes que en la plaza Pagano El Brujo, como lo conocen allí, no abre su carpeta para ofrecer sus tatuajes, pero su imagen está presente en toda la ciudad en carteles que piden que “aparezca con vida”.

Los últimos meses estuvo cuidando una casa pegada a una biblioteca popular a la vera del río Quemquemtreu. Pasaba su tiempo rodeado de libros y charlas de autogestión y anarquistas. El resto del tiempo estaba en la feria de artesanos. “Siempre andaba con la mochila y la carpeta con fotos de sus tatuajes y dibujos. El no tenía un puesto ahí. Se sentaba en la plaza y se ponía a hablar con todos. Le podías pagar con plata o canjearle algo que él podría necesitar”, cuenta a PERFIL su amigo Tobías, que hace un año dejó San Isidro para instalarse en El Bolsón.

Indira conoció al Brujo en Chile, el verano pasado, en una jornada anarquista en Puerto Montt en defensa del agua y la tierra. La joven acepta contar a PERFIL sus recuerdos con él. Dice que no sabía que Santiago iba a participar del corte en la ruta 40, pero tampoco le pareció extraño porque “estaba ligado a la causa mapuche”. “No era un pibe para nada violento. Era un adulto con corazón de niño, muy tranquilo, un soñador, se la pasaba hablando de sus ideales. El Brujo me había comentado que quería ir a la comunidad Mapuche a dar una mano, que en breve iba a volver el dueño de la casa que estaba cuidando y estaba viendo a dónde ir”, relata la joven.

El quería hacer cosas para mejorar el mundo, bajar el capitalismo y fomentar la solidaridad. Una vez me contó que en otra vida él fue vikingo. Para los vikingos era importante perder la vida en la batalla porque eso reivindicaba sus vidas. Ahora nuestro amigo se fue con grandes honores, pero nos dejó una gran enseñanza: la importancia de defender nuestros ideales, nos está demostrando el camino y a partir de ahora voy a defender su causa. Levantar su bandera, aunque me duela y lo extrañe mucho”, sentencia Indira.

Cumpleaños. Una de las hipótesis del caso plantea que Santiago podría haber sido apuñalado el 21 de julio por un puestero que fue atacado por un grupo de encapuchados. La familia desacredita esta versión y aportó a la causa un mensaje de texto del 25 de julio, el día de su cumpleaños, en la que el joven le responde a su cuñada y le agradece por el saludo. 

Tobías también asegura haberlo visto ese día. Cuenta que tomaron unas cervezas en el bar El Sol para festejar el cumpleaños. “A la noche nos vimos un rato en la plaza y después él fue un rato a la cervecería, estaba con dos chicas y un chico. Y tipo 23 fue para El Sol, donde estábamos nosotros. Tomamos unas cervezas y a la 1 de la madrugada se fue solo para la casa. Dijo que estaba cansado”, comenta.

María Eva Barabini, del Colectivo FM Alas, dice haber visto a Santiago el 27 de julio en un evento de folklombe (folklore y candombe) realizado en la Estación de cerveza de El Bolsón. “No estaba herido, ni acuchillado. Vino tranquilo y lo vi disfrutando”, le contó a este diario.

“Recuerdo que había un muchachito sentado viéndonos y una de las chicas que estaba con él le enseñó unos pasos. Estuvo bailando. Cruzamos miradas, pero no hablé con él ese día. Me di cuenta que ese chico del baile era Santiago después de la primera marcha que realizamos pidiendo su aparición”, dice la mujer.

Tres personas más vieron a Santiago después del 25 en El Bolsón. Y contaron sus testimonios a La vaca.org. Yanina Aleuy lo vio en ese festival y habló con él. Facundo Herrera Aquino estuvo con Santiago el 29 de julio en un evento de rap femenino: “Estaba disfrutando, cantando, bailando. Como siempre”. Mientras que otra persona –que prefirió mantener su nombre bajo reserva según publica el portal– aseguró que llevó a Santiago a la Pu Lof el 31 de julio a la mañana.

Poesía. “¡Militante! ¡Militante! Acusaban los medios. Otra vez cerré los ojos. Esta vez, cuando los abrí, El Brujo no caminaba conmigo a las nueve de la noche por Puelo diciéndome que disfrute de las estrellas pegadas en la oscuridad, que no hacía tanto frío. Esta vez, Santiago estaba siendo desnudado de su humanidad, de sus partes de amigo, amante, hijo, sobrino, primo, estudiante, mochilero, hermano, dibujante, creyente&ateo, brujo&lechuga. Lo desarman frente a los que lo amamos. (...)Para mí, El Brujo es un militante de la ternura. El ponía el cuerpo sin banderas ni partidos políticos”.

Así describe a Santiago Eliana Cossy en una nota que le dio a La garganta poderosa, acompañada de una foto en la que se los ve a ambos posando sonrientes en el Sur.

Según relató la joven al sitio El Tiempo de Tortuguitas conoció a Santiago a fines de abril, por una amiga en común.
Ella elige buscarlo a través de poemas que sube a su Facebook: “Te veo bajando a oscuras del cerro, mirando con tranquilidad mi impaciencia, contemplando con ternura mi temor a la oscuridad. Dijeron de vos tanto de todo, no hablaron de tu ternura. Yo quiero tu voz para que no sea verdad, para poder seguir creyendo, porque si no volvés, si no volvés perdí y tenías razón”.

Su paso por Bellas Artes en La Plata
Santiago siempre fue inquieto. No reniega de 25 de Mayo, su ciudad natal, pero desde muy chico supo que su futuro estaba en otro lugar. No le despertaban interés los populares carnavales del verano ni viajar a otras localidades cercanas, como Bragado o Saladillo, pero todos los años regresaba para estar con sus padres y planificar un nuevo viaje como mochilero.

A los 18 años abandonó el pueblo con un destino claro: La Plata. Se anotó en la carrera de Artes Plásticas de Bellas Artes. En 2009 aprobó dos materias y al año siguiente sumó otras dos. En 2011 no volvió a cursar pero dejó una huella por su solidaridad. “Nico”, un chico en situación de calle que suele recorrer los pasillos de la Facultad de Plaza Rocha, todavía lo recuerda a pesar de los años. “Le decíamos Lechu”, cuenta a los chicos del Centro de estudiantes.

Desde su desaparición Santiago está presente en la casa de estudios. Hace una semana agregaron su imagen a un viejo mural que está en la puerta de la Facultad junto a Julio López y Mariano Ferreyra.