POLITICA

Antecedentes del voto popular

Por Pacho O´Donnell | Análisis de las PASO 2015 porteñas desde una revisión histórica.

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Foto:CEDOC.

Ayer ejercimos los porteños ese acto maravilloso de votar que, para los que arrastramos años que ya son demasiados, no deja de ser excepcional en una historia plagada de dictaduras.

Es ésta una buena oportunidad para recordar los antecedentes del voto universal, secreto y obligatorio, inevitablemente ligados a gobiernos populares que pagaron su osadía con tragedias. 

El primer gobernador argentino elegido por el voto popular fue el gran caudillo salteño Martín Miguel de Guemes quien luego de vencer a los realistas en la batalla del Puesto del Marqués entró en la capital provincial en medio del júbilo de sus habitantes quienes lo eligieron gobernador en una votación abierta a todos los sectores. Hasta entonces los gobernadores provinciales eran elegidos o enviados desde Buenos Aires por lo que ello  fue vivido como una insurrección castigada con el envío de un ejército punitivo al mando de José Rondeau, que fue vencido por los gauchos salteños.

Otro antecedente que contradijo el hábito centralista y elitista fue el de José Gervasio Artigas que convocó al voto popular para reunir el Congreso de los Pueblos Libres federalistas en el que, por primera vez, se proclamó nuestra Independencia en Concepción del Uruguay el 29 de junio de 1815, hecho ocultado por la historia liberal. 

El Reglamento establecía, un siglo antes de la sanción de la Ley Sáenz Peña (!!!):" Los ciudadanos de cada departamento concurrirán desde las nueve de la mañana hasta las cinco y media de la tarde del día subsiguiente a la recepción de la orden de esta data, a las casas que indiquen los respectivos presidentes, a nombrar tres electores correspondientes á su distrito (...) El voto irá bajo una cubierta cerrada y sellada, y el sobre en blanco. En la mesa del presidente firmará todo sufragante su nombre en el sobrescrito, que también se rubricará por aquél, y un Escribano que debe serle asociado. El Escribano numerará y anotará los papeles entregados por los votantes, echándolos en una caja, que concluida la hora se conducirá cerrada al Muy Ilustre Cabildo, el cual abrirá las cuatro sucesivamente, y cotejando en cada uno los votos con la numeración y anotación, procederá al escrutinio (...) Se pondrá muy particular esmero en que todo se verifique con la mayor sencillez posible, cuidando que el resultado sea simplemente la voluntad general". Así pensaban y actuaban los "bárbaros" de nuestra historia oficial…

Años más tarde, cuando cundió en toda la ciudadanía el temor a la anarquía a raíz del asesinato de Facundo Quiroga,  la Legislatura de Buenos Aires propone  a Rosas como gobernador de Buenos Aires otorgándole “facultades extraordinarias”. Rosas declina repetidamente la designación, aceptando al fin con la condición de que se realice un plebiscito para constatar que los sectores populares estuvieran de acuerdo. El mismo se realizó los días 26, 27 y 28 de marzo de 1835, y sobre un total de 9.324 votos, tuvo solo 4 en contra.

“No se tiene aún noticia de ciudadano alguno que no fuese a votar  Debo decirlo en obsequio de la verdad histórica, nunca hubo un gobierno más popular y deseado ni más sostenido por la opinión...que el de Don Juan Manuel de Rosas”, escribió Sarmiento, el implacable enemigo del Restaurador.

 

(*) Escritor, historiador.



Por Pacho O´Donnell