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Así fueron las últimas 24 horas de Fariña tras su declaración

Su extensa indagatoria determinó varios allanamientos y múltiples imputaciones. "Está alojado como un enfermo psiquiátrico", asegura su abogada.

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Foto:Télam

"Sacame de acá". Alojado como un enfermo psiquiátrico en el HPC -Hospital Penitenciario Central- de la cárcel de máxima seguridad de Ezeiza, Leonardo Fariña le suplicaba a su abogada Giselle Robles que hiciese lo imposible para mejorar su situación tras la declaración ante el juez federal Sebastián Casanello.

Tras infinidad de rumores que indicaban que Fariña pasaría la noche en Comodoro Py o que dormiría en una dependencia de Gendarmería Nacional, el hombre que relató cómo lavaba dinero de la obra pública, Néstor y Cristina Kirchner, regresó a Ezeiza. Pero las condiciones no son las mismas. Durante los últimos dos años, Fariña compartía un pabellón en el que "ranchaba" con 42 otros reclusos entre los que había afianzado una relación de confianza y cercanía.

En los últimos días, previos a su declaración, el ex de Karina Jelinek había sufrido intimidaciones y ciertos personajes se acercaban a monitorear las llamadas telefónicas que realizaba. Era habitual que llamase a este cronista durante las medianoches desde un teléfono compartido por todos los reclusos. Una vez al mes, como le confesó a Perfil.com, su padre le llevaba comida al penal. "La comida que te dan es incomible, muchos de nosotros pedimos que un familiar nos traiga comida, mi viejo me trae milanesas para comer durante un mes", me confesó en una ocasión.

Pero todo cambió tras declarar ante Casanello. Antes del mediodía del viernes pasado, el fiscal Guillermo Marijuan "saltaba en una pata" ante la impresionante cantidad de datos, el orden de la exposición y la locuacidad del denunciante. Allí Fariña fue acogido en la figura del "arrepentido". El técnico exacto es el de "imputado colaborador". Eso no implica beneficios en lo inmediato pero sí en una instancia de juicio oral, aseguraron especialistas en derecho penal a Perfil.com.

Esa noche, tras la catarata de información que determinó media docena de allanamientos en todo el país, de Chaco a Santa Cruz y la imputación a 14 personas entre ellas la mismísima Cristina Fernández de Kirchner, Fariña regresó a prisión. No fue su mejor noche. "Hay buena predisposición del Ministerio de Seguridad de la Nación -explicó su abogada Giselle Robles- pero está alojado como un enfermo psiquiátrico". Robles es la única persona que tuvo contacto con Fariña en las últimas horas. Desde su entorno aseguran que "no tiene noción de lo que pasó". "Está caminando por las paredes", explicaron a este cronista: "Imaginate que no tiene tele, radio, ni un diario, está solo, aislado, sin saber qué consecuencias provocaron la extensa declaración que le dio a la Justicia".

En su entorno, aseguran que todo lo que dijo a Marijuán y al juez Casanello "lo puede demostrar" pero que ahora la responsabilidad es de la Justicia. En estos momentos circulan infinitos rumores de relaciones personales y laborales entre personal del juez con el círculo más cercano de Lázaro Báez. "En el Chaco ya estaban advertidos que allanarían a Biancalani" explicó un periodista de esa provincia a Perfil.com. "Dos camionetas con documentación y computadoras pudieron ser interceptadas por Gendarmería Nacional poco después de huir del lugar", aseguró el cronista.

No deja de llamar la atención la situación actual de Fariña. Un hombre que, como anticipó en exclusiva a este medio, rompería el silencio porque "si vamos a contar toda la verdad, la contamos todo, caiga quien caiga". Hoy pareciese que a Fariña lo hubiesen castigado por hablar. Solo y aislado espera una buena noticia.

(*) Autor de Relaciones Incestuosas, El negocio de los DDHH, y El negocio de la impunidad | @luisgasulla



Luis Gasulla (*)