POLITICA OPERATIVO DE BLANQUEO

Báez sigue haciendo negocios con la familia que vendía facturas falsas

Austral Construcciones pagó en abril de 2013 alrededor de $ 7,2 millones a una nueva empresa de los Ficcadenti. La AFIP los investiga por evadir con una firma fantasma.

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Foto:Gentileza Terrafari

El caso de facturas truchas que golpea, otra vez, a Lázaro Báez puede ser la clave que buscan dos jueces y un ministerio público en tres países distintos para determinar si el empresario K lavó dinero. PERFIL revela esta semana que el dueño de Austral Construcciones sigue manteniendo relaciones comerciales con las empresas de la familia Ficcadenti, investigadas en la AFIP por tener una usina de facturas falsas. Este tipo de facturación se utiliza para evadir impuestos, camuflar sobornos o justificar sobreprecios.

Si Báez hubiese cometido cualquiera de esos delitos, la Justicia de la Argentina, de Uruguay y Suiza tendrían las pruebas para avanzar en su contra por lavado de dinero, confirmaron fuentes judiciales. Por eso, la investigación de la AFIP en Bahía Blanca es crucial para Lázaro, quien habría ordenado a sus abogados “salvar” la cabeza de sus proveedores. Así lo relataron testigos directos de conversaciones y reuniones que transcurrieron en agosto en esa ciudad.

En Bahía Blanca, dos empresas de Silvio Luis Ficcadenti facturaron servicios a Austral Construcciones. Se trata de Calvento y Grupo Penta SA. PERFIL pudo saber esta semana que la empresa de Báez tendría en su contabilidad una factura de Calvento por menos de $ 500 mil. Si bien se trata de una cifra menor que no lo compromete penalmente, confirma que el empresario utilizaba facturación apócrifa de éstas desde el inicio de la relación comercial. Calvento integra la lista de empresas “truchas” de la AFIP. Silvio Ficcadenti también fundó Grupo Penta y comenzó a trabajar de forma directa con Austral. Llegó a facturar $ 50 millones.

Tras ser fiscalizados, entre 2008 y 2011, los Ficcadenti cayeron en la ruina, pero habrían logrado reciclarse gracias a las gestiones de Claudio Fernando Bustos, abogado de Austral Construcciones, y a los contratos con la empresa de Báez. Lázaro no rompió relaciones con esta familia, investigada por graves delitos fiscales.
Están embargados y deben $ 10 millones al fisco. Su diagnóstico en el Banco Central es “irrecuperable”. A pesar de todo, Franco y Enzo Ficcadenti, hijos de Silvio, fundaron Terrafari SA en 2011. Los lazos de estos empresarios con Báez son tan fuertes que, a pesar de los problemas fiscales que le ocasionaron, Lázaro sigue contratándolos.

En abril de 2013, por ejemplo, Austral desembolsó alrededor de $ 7,2 millones a Terrafari SA, según documentación interna a la que accedió este diario. La empresa de los Ficcadenti le emitió ese mes al menos cuatro facturas. Terrafari SA se dedica exactamente a lo mismo que Grupo Penta y que Calvento: alquiler de maquinaria para la construcción. Para no repetir errores, los Ficcadenti se dotaron de maquinaria para demostrar que no son una empresa fantasma como Calvento. En su página web exhiben los camiones que dicen poseer para alquilar. Según datos de la Anses, sólo tiene tres empleados verificados.

Grupo Penta quedó en el limbo entre empresa evasora y empresa “trucha”. El fisco también detectó facturas clonadas o mellizas. Pero a la firma le costó probar que realmente prestaba servicios millonarios a Báez. Para ello contó con la ayuda de Bustos, quien viajó especialmente para lograr que la empresa que le facturó al menos $ 7 millones a Báez no fuera catalogada como empresa fantasma. Grupo Penta habría aportado comprobantes de compra de maquinaria para la construcción y constancias de al menos seis
empleados



Emilia Delfino / Rodrigo Alegre