POLITICA ROBERTO GORDILLO, PRESO

Batallón 601: detienen al represor que reclutó a Gerardo Martínez

El coronel Roberto Gordillo fue apresado ayer. Lo acusan de delitos de lesa humanidad cuando era compañero de César Milani. 

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Foto:Cedoc Perfil

El coronel Roberto Gordillo fue detenido hace horas por miembros de la Policía de Seguridad Aeroportuaria. Tenía orden de captura desde el 31 de julio de este año por su presunta participación en delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura en Tucumán. Allí, Gordillo se desempeñaba como jefe de interrogadores del Operativo Independencia, que lideraba Antonio Bussi. Por esa actividad, fue felicitado por sus superiores mediante nota escrita en mayo de 1976. Allí se especifica que “se desempeñó como jefe del Grupo de Interrogadores con gran capacidad y eficiencia”. La felicitación continúa: “Supo adaptarse rápidamente a las particulares características de la lucha contra la delincuencia subversiva” y se lo califica con un “sobresaliente”.

Gordillo cumplió funciones en Tucumán entre mayo y agosto de 1976 en el Batallón de Ingenieros, destacamento en el que cumplió funciones con el actual jefe del Ejército, César Milani, quien actuó allí entre mayo y julio de ese año.

Gordillo fue quien reclutó a Gerardo Martínez como servicio de inteligencia del Batallón 601, según consta en el expediente del sindicalista de la Uocra, que entonces se hacía llamar Gabriel Antonio Mansilla para las tareas de espionaje. Según Víctor Grosi, secretario del Sitraic –un gremio opositor al de Gerardo Martínez–, el vínculo se mantenía intacto: “Desde 2012, Gordillo se desempeñaba en el edificio de la calle Riobamba donde la Uocra tiene una sede y en el que tenía una oficina propia”, denunció en diálogo con PERFIL. Gordillo fue jefe del destacamento La Plata del Batallón 601 y, según la revista Noticias, allí conoció al actual ministro de Justicia, Julio Alak. También compartió tertulias con el ex presidente Carlos Menem. Hasta el momento de su detención, Gordillo circulaba sin mayores recaudos por la Ciudad. Quizá confiaba en las vinculaciones que armó con miembros del poder. Y confió en que es un hombre que conoce de cerca causas relevantes para el Gobierno. Al cierre de esta edición, se preparaba para ser trasladado a Tucumán.



Diego Rojas