POLITICA FUTBOL Y POLITICA

Boca y el Gobierno se echan la culpa por la violencia en el superclásico

El kirchnerismo defendió la acción de la Policía Federal. Desde el club sostienen que se liberó la zona para perjudicarlos. El operativo costó más de dos millones de pesos.

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Foto:Marcelo Aballay

Todos se echaron la culpa. Nadie se hizo responsable. La agresión contra los jugadores de River desnudó la puja oculta detrás del negocio del fútbol y sus vínculos con la política. Y mostró las flaquezas de un sistema de seguridad costoso e ineficiente.
El Gobierno apuntó contra la falta de seguridad en Boca y sus vínculos con el macrismo.
    El club lanzó la idea de una zona liberada por la Policía Federal para perjudicarlos. En paralelo, los testimonios recopilados desde la barra aluden a una interna entre facciones (ver página 4).

El Gobierno. Encarnado por el secretario de Seguridad, Sergio Berni, intentó despegar del escándalo a la Policía Federal que conduce y culpó a la dirigencia xeneize que tiene un vínculo directo y estrecho con Mauricio Macri, el candidato a presidente de la oposición mejor posicionado.
Desde el Gobierno se buscó exculpar a la policía y volcar toda la responsabilidad en el club.  Berni habló de “negligencia” dentro de la dirigencia de Boca, y dijo que el operativo de seguridad fue “impecable”.  
Al repartir culpas apuntó contra el ex comisario Claudio Lucione, quien desplazó como encargado del tema al fiscal, y vocal de la comisión directiva, Carlos Stornelli. Lucione estuvo ayer observando videos de los incidentes que fueron registrados por las cámaras del club, con la idea de identificar al presunto hincha que inició el escándalo.
Florencio Randazzo, el ministro de Transporte que puja por ser el candidato  kirchnerismo, dijo que “si Angelici en vez de ser presidente de Boca, en vez de ser un socio de Macri, fuera un hombre del kirchnerismo” hubiera sido más criticado por los medios.
El argumento del Gobierno fue que la Federal siguió el protocolo de actuación, que no hubo incidentes ni adentro ni afuera del estadio, que el gas tóxico encontrado no lo usa la fuerza pública y que esperaban más pericias para deslindar responsabilidades.
La principal hipótesis que manejaron ayer los funcionarios más cercanos a Berni, quien enfureció en un par de oportunidades con la dirigencia xeneize, es que tanto la bengala con la que se habría cortado la manga de salida de jugadores como el tóxico y el drone que paseó por la Bombonera estaba dentro del club antes del partido y por eso no se detectaron en el cacheo previo. A la vez puntualizaron que no están siendo investigados ni sumariados ninguno de los policías que participaron del operativo.

Angelici se defiende. Para el macrismo todo el episodio estuvo teñido de manipulación política.
Ayer, Macri estuvo en Córdoba, donde viajó para apoyar su candidato a gobernador, el radical Oscar Aguad, y le dijo a La Voz del Interior: “Todo el día sentí dolor, tristeza, impotencia, porque trabajé muchos años como dirigente deportivo para lograr de nuestro club una imagen internacional”. Apoyó al presidente de Boca, su amigo Daniel Angelici, pero sin exponerse.
   Angelici deslizó la posibilidad de que un agente externo quisiera perjudicar al club y se despachó con un sugerente “nos parece raro lo que sucedió en el entretiempo”. En otras palabras dio a entender que el supuesto hincha estaba “plantado”.
Los dirigentes de Boca arriesgan que el escándalo tuvo dos destinatarios. En primer lugar, el jefe de Gobierno porteño y candidato a presidente del PRO. “El Gobierno hablaba de Macri, no de la dirigencia del club”, se indignó uno de ellos.
El jefe de Gobierno porteño estuvo el jueves en la cancha con su mujer, Juliana Awada.
En segundo lugar, según los macristas, el otro destinatario era el propio Angelici, en el marco de las elecciones para presidente del club a fin de año.
“Al Tano lo sacaron de la cancha con esto, va a estar muy complicado que pueda reelegir”, evaluó otra fuente.
Tras unas primeras horas muy complicadas, por la tarde  Angelici decidió pasar a la ofensiva: anunció que Boca se presentará como querellante en las causas abiertas por el escándalo. Además intentó defenderse: “desde el club se cumplieron con todos los protocolos de seguridad. Se pusieron 200 agentes más de lo que dice el protocolo”, advirtió.
En números esto significó más de $ 2 millones gastaron en seguridad, si se suma la Federal a la seguridad privada. En general el club suelen gastar $ 1,2 millones.
Incluso, explican, horas antes del partido la Federal y la Brigada Antiexplosivos revisaron el estadio.
El escándalo del superclásico que recorrió el mundo estalló en medio de la campaña electoral por la Presidencia y exhibió una de las caras más oscuras de la confluencia entre poder, negocios y  deporte.



Ezequiel Spillman