POLITICA TAMBIEN SE DEFENDIO POR TWITTER


Boudou no modificó su agenda y se fue en visita protocolar a El Salvador

Está aislado. No lo invitan a los actos del Frente para la Victoria. Oscar Parrilli, secretario de la Presidencia, sólo le asigna actos ceremoniales

Gustos costosos. El funcionario se caracterizó por disfrutar de un estilo juvenil, que incluyó tocar en grupos de rock y pasear en motos de gran cilindrada.
Gustos costosos. El funcionario se caracterizó por disfrutar de un estilo juvenil, que incluyó tocar en grupos de rock y pasear en motos de gran cilindrada.
Foto:Cedoc Perfil

El mismo día que el juez Ariel Lijo lo citó a declaración indagatoria, el vicepresidente, Amado Boudou, emprendió viaje hacia la República de El Salvador, para asistir a la asunción de su presidente, Salvador Sánchez Ceren, en representación de Cristina Kirchner. La ceremonia está prevista para mañana y el regreso de Boudou para el lunes. Con lo cual, no estará este fin de semana en el país.

Aislado políticamente, sin diálogo con la presidenta, el vicepresidente se limita a realizar desde hace tiempo viajes protocolares, y a presidir las sesiones en el Senado, sin incidencia política. Quien instruye el rol que debe tener Boudou es el secretario general de la presidencia, Oscar Parrilli.
Desde que estalló el escándalo por Ciccone, en 2012, el vicepresidente fue eyectado del círculo de toma de decisiones de poder de la Casa Rosada y fue perdiendo influencia. Además, muchos de sus colegas en el gabinete lo dejaron solo. Ni siquiera aquellos que fueron sus pupilos, como Diego Bossio (titular de la ANSES), lo invitan a actos políticos. Si bien desde el Gobierno algunos lo defienden, cerca de Boudou calificaron su situación como de “horfandad” política.

En la semana del 12 de mayo, en la que la Cámara de Casación le denegó un pedido para ser sobreseído, el vicepresidente había viajado al Foro de Internacional de Doha, en Qatar, para representar a la Argentina. Es un espacio en el que los países suelen hacer lobby y cerrar tratos de comercio bilateral.

Unos días antes, el jueves 8 de mayo, Boudou fue a la asunción del presidente de Costa Rica, Luis Guillermo Solís. Le llevó al flamante mandatario el saludo de la jefa de Estado: “Traemos el acompañamiento al nuevo presidente Solís trayéndole un afectuoso saludo de nuestra presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, y del pueblo argentino en una nueva etapa de la democracia de Costa Rica”.

Boudou tuvo un ascenso meteórico en el Gobierno y una caída estrepitosa. Pasó de ser el titular de la ANSES, a ministro de Economía, en 2009. Tuvo la idea de estatizar las AFJP por la cual se ganó el favor presidencial. Coqueteó con la candidatura a jefe de Gobierno porteño en 2011, pero Cristina Kirchner le había reservado un lugar mejor, la vicepresidencia. Sin embargo, una vez electo, su figura se fue opacando a medida que crecía el escándalo por el caso Ciccone.

Ni siquiera en el mes que Cristina Kirchner estuvo de licencia, el año pasado, por una operación en el cráneo, el vicepresidente tuvo una participación activa. Se limitó a la firma de decretos y a la participación en algún acto. Cuando la jefa de Estado se recuperó, nombró como su jefe de Gabinete a Jorge Capitanich, que terminó por opacar cualquier presencia o declaración del vicepresidente, quien se supone, es la segunda figura más importante después de CFK



Redacción de Perfil.com