POLITICA ENCUESTA EXCLUSIVA

Caen las expectativas económicas y golpea la aprobación del Presidente

En tres meses, bajó 15 puntos la visión optimista sobre el futuro del país. Eso repercutió en la imagen de Macri, que perdió 7 puntos. Un 67% critica la situación de la economía.

Apoyo. La imagen del Gobierno igual sigue alta, en un 48%.
Apoyo. La imagen del Gobierno igual sigue alta, en un 48%. Foto:Presidencia

El tanque de las expectativas parece estar quedándose sin nafta. Durante todo el primer año del gobierno de Mauricio Macri, un sostén fundamental para la imagen pública fue la convicción de gran parte de la sociedad de que la situación económica y social iba a mejorar el año próximo. Hoy, son cada vez menos los optimistas, situación que pone al Gobierno ante la obligación de empezar a mostrar resultados.

En concordancia con ese dato, la imagen de la gestión de Cambiemos también registra una curva descendente, aunque mantiene un nivel elevado de aceptación. El dato que en la Casa Rosada deberán empezar a prestar atención es que los sondeos ya empiezan a mostrar que la imagen negativa está empatando o incluso superando a la positiva.

Así lo muestra el último trabajo de la consultora Quiddity, que publica PERFIL en exclusiva. Las expectativas cayeron 15 puntos y la imagen del Gobierno, 7. Al tan expectante segundo semestre le faltó una pata fundamental: la reactivación económica. Y eso empieza a pesarle a Macri, sobre todo de cara a las cruciales elecciones legislativas del año próximo.

La encuesta, realizada esta semana a más de 1.800 personas en todo el país, muestra que un 47% de los consultados creen que la economía el año próximo estará mejor o mucho mejor. Por sí solo es un número interesante, ya que casi la mitad cree que el país crecerá en 2017. Sin embargo, en septiembre, apenas tres meses atrás, un 62% respondía que tenía expectativas elevadas con el futuro de la Argentina.

Devaluación, inflación, suba de tarifas, baja del consumo y de la industria, destrucción de puestos de trabajo, todos componentes de un cóctel capaz de pulverizar la imagen de cualquier gobierno. Si el de Macri logró superar ese trance manteniendo un nivel alto en la consideración popular es porque logró transmitir el concepto de la pesada herencia recibida del kirchnerismo y que la mala situación era necesaria para empezar a crecer más adelante. Pero la paciencia tiene límites y las expectativas no son eternas.

El análisis sobre las expectativas va siempre emparentado con el de la situación económica. Y durante todo este año fue mayoritaria la gente que analizaba de manera negativa el estado de la economía del país. En el último trabajo de Quiddity, un 67% califica como malo o muy malo el desempeño de la economía actual (un 3% más que en septiembre), contra un 30% que cree que, a pesar de todas las dificultades, la situación es buena o muy buena.

Para salir airoso de las elecciones 2017, Macri y Cambiemos ya no dependerán tanto de las expectativas, sino de la situación económica. Por eso necesita que la actividad empiece a caminar. En Casa Rosada son optimistas al respecto, basados en tres puntos: un exitoso blanqueo, la puesta en marcha de la obra pública y una cosecha que imaginan récord. Además, creen que la inflación ya va a estar controlada. La clave, si ese escenario se concreta, será también si logran generar un cambio en el clima social para el momento de votar.

Ese clima estará directamente relacionado con el de la aprobación gubernamental. Hoy, un 48% de los entrevistados tiene una imagen positiva del Gobierno. En septiembre esa cifra era 55%. Por el contrario, la negativa, en el mismo período, subió de 40% a 50%. Macri necesita que la economía levante vuelo para revertir esa caída y darle así más expectativas a sus candidatos de todo el país. Sobre todo en el conurbano bonaerense, donde más fuerte se siente el parate de la economía.

Los números le están dando a la baja al Gobierno. Cae la visión de la economía, caen las expectativas, y cae también la imagen de la gestión. Así termina un 2016 que se hizo eterno para Macri, con un segundo semestre peor a lo esperado. Para 2017 ya sabe qué pedir.