POLITICA EN UNA CAUSA POR LAVADO

Carrió buscó datos en Paraguay sobre laderos de Aníbal F.

La diputada volvió a apuntar sus misiles contra uno de sus blancos predilectos.

Dibujo de Temes
Dibujo de Temes Foto:Pablo Temes

Elisa Carrió volvió a apuntar sus misiles contra uno de sus blancos predilectos: Aníbal Fernández. Ese fue el motivo principal de un viaje que realizó a Paraguay a principios de esta semana, donde intercambió información con los investigadores de una causa judicial en la que aparecen vinculados empresarios cercanos al ex funcionario kirchnerista, en la mira por presunto lavado de dinero y contrabando.

La causa tiene relación con una que Carrió inició en noviembre último contra los mismos dos empresarios, que tienen el control de puertos en la hidrovía del Paraná. La sospecha, tanto del equipo de Lilita como de los funcionarios judiciales, es que por esa vía se montó un mecanismo de contrabando y lavado de activos. En ese marco, el viaje servía a ambos lados de la frontera para intercambiar información sensible.

Además, se descubrieron vuelos de un avión de Lázaro Báez (que luego se incendió en el aeropuerto de San Fernando) con ejecutivos de la misma empresa. En la Justicia paraguaya, según explicaron, sospechan que podría ser otro mecanismo más de lavado de activos de la trama que en Argentina se conoció mediáticamente como “la ruta del dinero K”.
 
La denuncia. La presentación de Carrió, en conjunto con la abogada Mónica Frade, apunta a diversas empresas de Guillermo Misiano, en especial PTP Warrant SA, una firma que se asoció en Paraguay con Gregser SA para controlar el Puerto Villeta de ese país y desde ahí controlar el tráfico por la hidrovía. La Justicia paraguaya ya tendría verificado que Gregser es una empresa fantasma, creada a nombre de un peluquero que no podría justificar el patrimonio requerido para semejante negocio.

Vinculado a Misiano aparece Lucas Gaincerain, un hombre de confianza de Aníbal Fernández que no sólo lo acompañó durante la gestión sino que incluso, como reveló PERFIL, fue socio de su hijo en Quilmes. Gaincerain figura como empleado de Misiano en PTP, aunque en el equipo de Carrió sospechan que en realidad son socios. Es que en otra empresa, la hija de Gaincerain, María Celeste, sí figura como asociada.

Carrió y Frade estuvieron en la sede del Ministerio Público Fiscal de Asunción, donde fueron recibidas por el fiscal general, Javier Díaz Verón, y el fiscal de la Unidad Especializada en Lavado de Dinero y Financiamiento del Terrorismo, Hernán Galeano, entre otros. Este último es quien indaga sobre una posible alianza operacional de esta empresa y la Administración de Puertos para cometer delitos enmarcados como lavado de dinero y defraudación al Estado.

“Este grupo que construyó Misiano tiene el control de todo lo que se carga y descarga en la hidrovía”, sostienen desde el entorno de Carrió. “Y creemos que hubo contrabando de todo tipo, y por eso la denuncia es una punta para que la Justicia investigue”, agregan. Además, detectaron ramificaciones societarias también en Uruguay.

Respecto del avión de Báez, los vuelos fueron descubiertos por un periodista paraguayo, que detectó que empresarios de PTP usaban diariamente esa aeronave.