POLITICA POLITICA Y VIDA PRIVADA


Carrió forzada a regresar a media máquina por problemas de salud

Se reunió con Vidal y coordinaron trabajar juntas ante casos de corrupción. Sus médicos no detectan por qué le baja el potasio.

De local. Recibió a Vidal en su casa de Exaltación de la Cruz.
De local. Recibió a Vidal en su casa de Exaltación de la Cruz.
Foto:Cedoc

Recluida en su casa de Exaltación de la Cruz por indicación médica, Elisa Carrió se vio obligada a bajar varios cambios en su continua marcha de presentar denuncias que generan tensiones con el gobierno nacional y el de la Provincia.

No obstante, después de reunirse con María Eugenia Vidal para limar asperezas, en su entorno dan por seguro que seguirá indagando en el pasado y el presente del jefe de la Policía Bonaerense, Pablo Bressi.

En el marco de una reunión amable y cordial, la gobernadora y la diputada acordaron empezar a trabajar juntas cada denuncia que vaya a preparar Lilita. En el caso Bressi, por ejemplo, si Carrió encuentra pruebas contundentes o nuevos elementos los van a revisar en conjunto para así evitar que las discusiones se desarrollen a través de los medios. “Es un tema que hoy está superado pero queda en el horizonte a futuro si hay algo”, confiaron en la Gobernación. Para la líder de la Coalición Cívica-ARI, en cambio, no es un tema superado.

En la próxima reunión entre ellas, la propia gobernadora ya anunció que jugará de local: una vez mudada la invitará a su nueva casa en la base aérea de Morón.

Merluza y bombones. “Fue un invento del momento”, dijo Carrió a Vidal y los otros dos comensales (el secretario de Derechos Humanos, Santiago Cantón, y el secretario de Legal y Técnica, Julio Conte Grand) cuando llegó con una merzula a la cacerola con verduras y crema.

Las damas intentaron no cruzarse por el tema Bressi. Mientras tanto, hablaron de otros asuntos, como la crisis en Europa, tanto por el terrorismo como por la situación social. Y coincidieron en la necesidad de que Argentina retome un rol de liderazgo internacional.

Entre algodones. Los médicos de Carrió todavía buscan detectar el motivo por el cual le baja el potasio. En el mientras tanto, le recomendaron descansar. Al teléfono, de todas formas, no le dio respiro y cada vez que se sentía con fuerzas llamaba a su equipo para pedir cosas. El martes volvió al ruedo y fue a dar una charla en el Instituto Hannah Arendt. Terminó agitada.

El primer episodio lo tuvo durante la campaña. Allí un militante la hizo reír cuando le remarcó que el potasio en la tabla periódica es la letra K. Hoy ya sabe los síntomas: se pone blanca y empieza a transpirar. El descanso, mientras tanto, también le permite a Macri no tener que estar conteniéndola. Aunque se preocupa por ella. Ya sea él o su secretaria la llaman periódicamente para ver cómo está.



Redacción de Perfil.com