POLITICA EN LA ALIANZA CAMBIEMOS

Carrió y Sanz mantienen su influjo sobre Macri a pesar de los chispazos

El radical se reúne sistemáticamente con el jefe de Estado como una suerte de asesor en las sombras. En Cambiemos aseguran que el Presidente aprendió a tratar a la diputada.

Foto:Cedoc Perfil

Elisa Carrió y Ernesto Sanz, dos de los fundadores de Cambiemos, siguen buscando la manera de no perder influencia en el gobierno de Mauricio Macri. Una con mayor exposición mediática, como siempre, y el otro con el perfil bajo que decidió asumir en este nuevo ciclo político. Pero los dos, en mayor o menor medida, sin perder el diálogo permanentemente abierto con el
Presidente.
Ayer, el radical dio una nueva muestra de que, a pesar de que no es ministro, logró mantener un rol influyente. Estuvo por la tarde en la Casa Rosada formando parte de la “mesa de coordinación”, un espacio que armó Macri con los funcionarios de mayor confianza y que suma nuevas voces según los temas a tratar. Ayer, la relación con los gobernadores, que se volvió a tensar esta semana, fue uno de los ejes principales.
Es uno de los temas en los que Sanz es convocado para negociar, sobre todo por la sólida relación que supo construir con Miguel Pichetto en todos sus años en el Senado. Es uno de los puentes con los que se busca acercar posiciones con los gobernadores, en un tira y afloja donde unos piden y otros prometen, pero por ahora no hay nada cerrado. Para los radicales es un tema sensible: la imagen de los gobernadores reunidos en el CFI (Consejo Federal de Inversiones) automáticamente les recuerda la mecánica que se repetía también en los gobiernos de Raúl Alfonsín y Fernando de
la Rúa.
Decidido a cumplir con su promesa de privilegiar la vida personal y familiar por sobre la política, el mendocino suele estar en Buenos Aires sólo dos o tres días por semana. Y siempre termina pasando por la Casa Rosada. En su entorno dicen que es una especie de “consultor” para Macri. Otro de los temas en los que se involucró (a pedido del Presidente y también de Gerardo Morales) es en la polémica por la detención de Milagro Sala. Sectores del kirchnerismo, liderados por Raúl Zaffaroni y Horacio Verbitsky, habían iniciado una campaña en contra del Gobierno en organismos internacionales, como la OEA o la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Y Sanz ayudó a coordinar la estrategia defensiva.

UCR. Sanz también busca servir de sostén para los radicales en el Gobierno. Un intendente, por ejemplo, necesita ayuda de algún ministro, y él hace las gestiones. ¿Al estilo Coti Nosiglia? Sus amigos dicen que no le gusta esa comparación. Su alejamiento de las primeras planas, sin embargo, todavía le cuesta caro en la UCR, donde hay sectores que sienten que los abandonó.
Carrió, por su parte, también tiene sus encuentros con Macri, aunque con menor frecuencia. La semana pasada, horas antes de la primera reunión del interbloque de diputados de Cambiemos, la líder de la Coalición Cívica pasó por la Rosada. Y también suele calentar los teléfonos, tanto de Macri como de los principales ministros. En su entorno cuentan que hay funcionarios que la atienden, a ella o a sus laderos, con cierto temor a que reciban una de sus arremetidas. Carrió ya mostró diferencias en distintos temas, como la remoción de Graciela Bevacqua del Indec o la baja a las retenciones a la minería. Ella asegura que en una alianza se tienen que poder marcar las diferencias, pero ya hay quienes interpretan que esas críticas son también para poder callarse ante otras situaciones. En Cambiemos aseguran que Macri ya aprendió a lidiar con el carácter de Lilita. El que haya sido la única dirigente mencionada en su discurso de apertura de sesiones ordinarias no fue casual.
Pero Carrió y Sanz también canalizan las críticas internas. Determinadas medidas que se fueron tomando, sumando a una comunicación que consideran defectuosa, fueron los principales focos de atención. “En lo que es la brocha gruesa, el Gobierno está muy bien, pero está teniendo errores con la brocha fina”, analizó Sanz esta semana frente a un grupo de interlocutores.



Gabriel Ziblat