POLITICA

Caso Nisman: la misteriosa pista del contador Jiménez

La presunta conexión entre la empresa de seguridad SIE y los servicios de inteligencia, denunciada por Carrió, reveló un nuevo interrogante.

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Foto:Cedoc

Según el periodista Gabriel Levinas, los asesinos de Nisman no quisieron simular un suicidio. Esa fue la tarea de otro grupo que fue amo y señor del departamento tras producirse el asesinato. Seguramente el sicario sabía que las cámaras de seguridad del edificio Le Parc funcionaban mal. O, al menos, ese día fueron desconectadas.

Los dueños de la empresa de seguridad SIE (Seguridad Integral Empresaria) desmintieron vinculaciones con el Ejército Argentino y con el Gobierno argentino tal como denunció la diputada Elisa Carrió.

El 26 de febrero pasado informaron mediante un comunicado de prensa subido a su página web que "no tenían relación con ningún contador de apellido Jiménez". El vínculo de Internet mediante el cual se accedía a ese texto fue recientemente borrado (http://siesa.com.ar/prensa/comunicado-de-prensa-2/), pero permaneció online varios días lo cual se comprueba al consultar la caché de Google. El texto remarcaba en su punto 3: "Desde que la familia Toro adquirió la empresa en 1993 -sin clientes ni empleados ni movimientos comerciales- ningún contador de apellido Jiménez ha estado vinculado a la empresa. Esta información es fácilmente demostrable con la sola consulta de nuestros estados contables, información pública disponible para cualquiera que los solicite."

En el punto 2 aseguraban además que "la empresa no tiene ni ha tenido nunca vinculación alguna con los servicios de inteligencia del estado ni con anteriores miembros de los mismos. También negamos categóricamente que nuestra firma haya realizado aportes a campaña electoral alguna del oficialismo o de cualquier oposición".

Pero olvidaron borrar los boletines oficiales. En la asamblea del 26 de septiembre del 2014, la familia Toro asumió el manejo de la empresa de seguridad privada. Bajo la presidencia de Guillermo Martín, y la dirección titular de Juan Pablo y de su hermana, María Natalia, la sede de SIE se mudaba a la calle Holmberg 4115. Ese día, el contador que firmó los papeles fue Julio César Jiménez, según ANSES –empleado- de 45 años de edad. Jiménez también participó en asambleas de empresas como American Tape, denunciada por La Alameda como perteneciente a Jaime Stiuso y COFEME, vinculada a Enrique Dratman, marido de Conti, la diputada de los “tapones de punta”.

La empresa COFEME fue investigada por el tráfico de medicamentos. Pero el misterioso contador Jiménez también constituyó la empresa Arco y Cara S.A. según la base de datos Dateas. Lo hizo el 3 de enero del 2011. La productora de espectáculos y organizadora de eventos deportivos públicos pertenecía a un tal Guillermo Alberto Elazar y lo acompañaba su hermano, Gustavo Alejandro. Elazar es la actual pareja de Arroyo Salgado, conocido por ser la persona que dijo haber recibido una revista Noticias marcada con la tapa de Nisman. La empresa de seguridad SIE tiene numerosos clientes incluidos el Círculo de Suboficiales del Ejército. Aunque niegue a Jiménez, el contador existe y es un hombre muy ocupado.

Mientras la Presidenta denuncia los supuestos vínculos de Nisman con los fondos buitres, otro denunciado por el fiscal asegura que “el “suicidio” de Nisman fue articulado por intereses mundiales para desestabilizar a Cristina”. El agente de inteligencia que sostiene esa fantasía teme por su vida.

Por último, en el mes en que SIE cambiaba de manos y de domicilio legal, el misterioso contador Jiménez trabajaba en el cambio de directorio de VENG S.A., una de las firmas relacionadas con esta trama.



Luis Gasulla