POLITICA

Caso Oyarbide: identifican a los policías denunciados

Integran una división especial de la Federal. Fueron acusados de pedir $ 2,5 millones para frenar una investigación a cargo del magistrado.

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Foto:Cedoc Perfil

El escándalo por supuestas coimas que salpica al juez federal Norberto Oyarbide suma un nuevo capítulo. PERFIL revela en esta edición cómo se originó el escándalo y la identidad de los policías que se sospecha que pidieron el soborno.

El financista Guillermo Greppi y su abogado Fernando Torres denunciaron que durante un allanamiento policías de la División de Investigaciones Federales de Organizaciones Criminales (Difoc) de la Policía Federal pidieron 2,5 millones de pesos para frenar una investigación del Juzgado Federal Nº 5. Dijeron que lo hicieron en nombre de “Su Señoría” y su mano derecha, Carlos Leiva.

El expediente, que desató un tembladeral en Tribunales, tuvo un curioso origen: se inició por un llamado anónimo recibido por la propia Difoc. La misma brigada acusada de intento de soborno recibió y promovió la denuncia por presunto lavado de dinero mientras se encontraba de turno con el juzgado de Oyarbide, confirmaron fuentes judiciales. El anónimo hablaba de un grupo que se dedica supuestamente al armado de sociedades anónimas para luego venderlas. La Difoc hizo tareas de inteligencia preliminares, intervino teléfonos y luego derivó la denuncia al juzgado, donde el secretario Leiva continuó con la investigación y ordenó los allanamientos. Fue a mediados de 2013.

Según consta en la causa 3919/13, la Difoc hizo una veintena de allanamientos. Aquel que desató el escándalo fue el número 16. 

PERFIL mostró a los testigos del allanamiento las imágenes televisivas del arresto del “valijero” Leonardo Fariña cuando fue apresado –luego sobreseído– por circular en una camioneta de alta gama con papeles sospechosos. Distintos canales de noticias como Crónica TV, C5N y América 24 registraron el procedimiento debido a que la figura era Fariña. Sin darse cuenta, tomaron imágenes de los dos policías acusados en la denuncia por la supuesta coima pedida en nombre de Oyarbide. Los testigos consultados por este diario reconocieron al subcomisario Fabio Ascona y a su subordinado “Angel”, quien sería Angel Castro.

Selectos. La Difoc es una brigada de investigaciones de la Policía Federal. Depende de la Superintendencia de Investigaciones de la fuerza y algunos de sus integrantes actúan de civil. Otros sólo llevan la identificación de camperas o chalecos de la Federal, pero no el uniforme policial.

El subcomisario Ascona suele estar de civil, sin chaleco. Es morocho, de mediana estatura, perfil bajo y pocas palabras. Desde hace años, es usual verlo en el tercer piso de los tribunales federales de Retiro, esperando ser atendido por Leiva, titular de la Secretaría Nº 9 del juzgado de Oyarbide. El expertise de la Difoc que más supo aprovechar el magistrado son las tareas de inteligencia, en particular las escuchas telefónicas. También los allanamientos en busca de pruebas documentales e informáticas.

Angel es más bajo, de barba, entrecano y cola de caballo. Está a las órdenes de Ascona y fue quien encabezó personalmente el allanamiento que terminó en escándalo y denuncia de presuntas coimas. Según relataron los denunciantes a PERFIL, Angel y Ascona se comunicaban vía radio durante el procedimiento en las oficinas de la financiera de Greppi.

Según uno de los denunciantes, el abogado Fernando Torres, fue Angel quien les hizo tres ofrecimientos distintos para parar el allanamiento a cambio de dinero en efectivo. “En un momento, me dice el oficial Angel Castro: ‘¿Podemos hablar?, ¿se puede arreglar esto?’. Le digo que sí. Y me dice: ‘Esto se puede solucionar con 300 mil dólares’. Le contesto: ‘¿Cuánto? ¿Vos sos loco? Eso es impagable. Vos te llevás todo hoy, las computadoras, los cheques, los sellos, pero yo en un mes como mucho recupero todo’. Me contestó: ‘Sí, tenés razón, pero mientras tanto quebrás’. Me bajaron la oferta a 3 millones de pesos”.

Greppi dijo a este diario que cuando se negaron a pagar “me encerraron a los empleados en un cuarto. Con Angel Castro me peleé mucho. Le dije:’¿Por qué te tengo que dar plata?, ladrón’. Bajó el ofrecimiento a 2,5 millones de pesos”.

PERFIL consultó a distintos fiscales y jueces. La mayoría había trabajado con la Difoc en alguna oportunidad pero pocas veces había vuelto a recurrir a esa división. Oyarbide en cambio trabaja permanentemente con esa brigada.



Emilia Delfino