POLITICA ESCENARIO ELECTORAL

CFK les “plantó” La Cámpora a dos presidenciables

La Presidenta juega a dos puntas con las candidaturas de Scioli y Randazzo, que empezaron a mostrarse en actos y eventos con el apoyo de la agrupación preferida de la jefa de Estado. 

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Foto:Cedoc

El Gobierno juega al ajedrez con los precandidatos del kirchnerismo. A un año de las elecciones, y mientras el gobernador Daniel Scioli levanta vuelo en la interna, la presidenta Cristina Kirchner no quiere consagrar a nadie. La Cámpora entró en ese juego.

Lo que parece una fractura interna en la agrupación juvenil que dirige el hijo presidencial, Máximo Kirchner, es en realidad una división estratégica. Mientras los diputados Eduardo de Pedro y José Ottavis, y el ministro de Economía, Axel Kicillof, se mostraron cerca de Scioli, Andrés Larroque y Mariano Recalde –también de la cúpula camporista– invitaron a Florencio Randazzo a un acto de Unidos y Organizados.

El ministro del Interior es el único con chances para competir en una primaria contra el gobernador de la provincia de Buenos Aires. “No hay ruptura en La Cámpora. ¿Ustedes piensan que los movimientos de sus integrantes se hacen sin el aval de Máximo?”, soltó un secretario de Estado en diálogo con PERFIL.

La idea de los camporistas es enviar un mensaje: Cristina Kirchner no tiene candidato, al menos por ahora. Pero lo que es seguro es que, cualquiera sea el candidato del kirchnerismo, tendrá que ceder lugares en las listas de diputados y senadores nacionales y también de la Legislatura bonaerense. Es el último espacio de resistencia –la que planteó Máximo en su último discurso, por ejemplo– que le queda al núcleo duro del Gobierno. Cuando tuvo que armar la última lista de candidatos a diputados nacionales, CFK colocó a la cabeza a un desconocido Martín Insaurralde pero debajo metió a su tropa más fiel: estaban, entre otros, Juliana Di Tullio, Carlos Kunkel y Diana Conti, tres que defienden el modelo a rajatabla.

El mensaje que envía La Cámpora, que es que Cristina no tiene aún un candidato, y que la que lidera el proceso electoral es ella, se condice con los últimos movimientos del Gobierno. La jefa de Estado resolvió ocupar la agenda haciendo anuncios casi todos los días, enviando proyectos al Congreso y planteando debates que opacan el problema que más le preocupa: los holdouts. Esa hiperactividad de la Presidenta también logra aguar la presencia intensiva de los precandidatos K en los medios. Y le permite sostener más de 30 puntos de aceptación de su gestión, algo impensado en un gobierno que lleva más de once años en el poder. Los funcionarios repiten a coro lo que en el acto de Argentinos Juniors dijo Máximo: si Cristina se presentara a elecciones, le ganaría a cualquiera de sus adversarios. Pero la Constitución se lo prohíbe. Lo que no le prohíbe es jugar a las escondidas con ellos.



Mariano Confalonieri