POLITICA EL FUTURO DEL MULTIMEDIOS

Clarín apuesta a dilatar su división, pero ya analiza la venta del cable

El Grupo busca que el proceso se extienda hasta el próximo gobierno. Teme que entre tanto el Estado actue de oficio. Privilegiaría quedarse con Canal 13 y TN.

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Foto:Cedoc

La mitología griega inmortalizó a la hidra como un animal feroz y de enormes dimensiones, de similar aspecto a un dragón, pero con el inédito beneficio de poseer múltiples cabezas. Era muy difícil vencerlo por su capacidad de regenerarse: por cada una que perdía, le crecían dos. En esa cualidad de convertir una pérdida en mayor poder podrían esconderse los siguientes capítulos de la guerra entre el Grupo Clarín y el Gobierno.

Si bien el multimedios perdió una batalla luego del fallo de la Corte que lo obligó a presentar un plan para dividirse en seis unidades de negocios –tal como adelantó PERFIL en su edición del 2 de noviembre–, el Grupo cree que el tiempo que llevará todo el proceso para ajustarse a la ley durará por lo menos un año, pero estima que se extenderá hasta principios de 2015, cuando la cercanía con las elecciones y el último tramo sin reelección del mandato de Cristina Kirchner lo dejen más fortalecido.

Dentro de la Afsca, la autoridad que lleva a la práctica el cuerpo normativo de la Ley de Medios, admiten que el tiempo para avanzar con los trámites para que Clarín se ajuste a la ley será también de casi un año. Ese lapso insumirá analizar el plan de adecuación y que el grupo presente a los nuevos titulares de las seis nuevas compañías en las que se dividirá. Siempre y cuando, claro, los frenos judiciales que el multimedios intente presentar o los tiempos que lleve el trámite en otras dependencias del Estado que deben dar el visto bueno –la Inspección General de Justicia, la Comisión Nacional de Valores y la AFIP– no dilaten aun más su avance.

El área técnica de la Afsca tiene como máximo 120 días para analizar si la propuesta se ajusta a la ley, pero luego el directorio del organismo no tiene fijado un lapso de tiempo para aprobar el plan. Si lo hace, Clarín dispone de 180 días para presentar a los que serán los accionistas de sus nuevos negocios.

Aunque el Grupo apuesta a que se dilate el avance de su adecuación, hoy el principal temor de los defensores de la compañía –contrató diez estudios– es que antes de los primeros 120 días el Gobierno rechace su propuesta –no existe un papel firmado que garantice que la hayan aceptado– y decida actuar de “oficio”, es decir, que la Afsca sea quien decida cómo se divide la empresa.

Clarín piensa que esa decisión sólo depende de Cristina, que ya retomó el contacto con algunos temas de gestión y se prepara para volver en los próximos días a sus funciones: “Ella baja o sube el pulgar para que nuestra propuesta siga en pie, es una decisión política”, reflejan dentro de la compañía, que no descarta una posible intervención de Cablevisión si el Gobierno decide no aceptar su propuesta. Es un viejo fantasma que sigue (o mantienen) vivo. Creen que enero, en plenas vacaciones, podría ser un mes con alto nivel de alboro judicial en ese sentido.

Pero hay que reconocer que, por más que la empresa no busca perder poder, el minucioso plan de adecuación que presentó el lunes pasado abre, para el Gobierno, la posibilidad de que Clarín esté buscando vender algunas de sus unidades de negocios a titulares ajenos a sus actuales accionistas.

No es una decisión menor, porque la empresa de cable representa más del 80% de los ingresos de todos los negocios de Clarín. Es mucho más rentable que Canal 13, el diario y las radios más escuchadas del país. Es “el” negocio del Grupo. Los asesores legales y contables de Clarín decidieron presentar un plan que divide al cable en tres partes, pero de distintas dimensiones.

La clave, especulan en la Afsca, estaría en la primera de las seis unidades de negocios en las que se reagruparía el multimedios. Allí están Canal 13, TN, las radios más importantes y 24 licencias de cable en el interior del país. Representan unos 400 mil abonados, pero tienen una capacidad enorme de crecimiento hasta alcanzar el límite legal.

No sucede lo mismo con la segunda unidad, que significa el 80% de todo el negocio de Cablevisión (esa sola unidad tiene 2,8 millones de clientes en las ciudades más importantes del país), pero que comparten con el empresario mexicano David Martínez (el 40%) y otros accionistas. La clave es que esa unidad no puede crecer exponencialmente en cantidad de abonados. Y muchas veces para una empresa resulta más sabroso enfocarse en un negocio que tiene más futuro que presente. Es más simple conformar a los accionistas, por ejemplo.

Vender la unidad 2 –la del grueso del cable– es una posibilidad que comenzó a estudiarse. Y varias fuentes dentro del Grupo la consideran una forma de reinvertir el capital de la venta en un negocio que puede seguir creciendo. Un gerente del Grupo lo explica: “Los accionistas tienen la expectativa de crecer; si una ley te pone un techo que te acota la rentabilidad, te tenés que ir a otro negocio”.

¿Qué elegirá el Grupo, si es forzado a hacerlo? ¿Quedarse con la unidad de negocios que tiene el poder de fuego mediático con Canal 13, TN, las radios y una empresa de cable con una alta tasa de crecimiento, u optaría por la segunda unidad, con el negocio más jugoso pero con menos chances de ganar abonados en el futuro?

Esta semana Martínez le confió a un empresario que él mismo podría ser la puerta de entrada de un fondo norteamericano que busca absorber parte del negocio local de cable. Todavía no está claro su juego, aunque se muestre cercano al Gobierno. Si logra comprar Telecom, debería vender su participación dentro de Clarín. Cuando se conozca el comprador de esas acciones se sabrá verdaderamente de qué lado está.

Más ejemplos de negocios rentables que teje Clarín en silencio. Cuando Mauricio Macri anunció el Plan Sarmiento, que entrega netbooks a alumnos, también creó sin decirlo la red de banda ancha móvil inalámbrica más grande de la Ciudad. Y la única. Clarín hoy controla esa red. En sus planes está brindan un servicio similar a Fibertel, pero móvil e infinitamente más veloz que el que ofrecen las empresas de telefonía móvil.



Lucas Morando