POLITICA LUCES Y SOMBRAS

Radiografía del Conicet, entre recortes y protestas

Es el principal promotor de investigaciones científicas al suplir el escaso aporte de las universidades. Trabajos extravagantes de becarios y contratos de exclusividad.

El Conicet, eje del debate por la investigación científica en la Argentina.
El Conicet, eje del debate por la investigación científica en la Argentina. Foto: DyN

Investigadores, becarios y docentes del Conicet mantienen este jueves, y por cuarto día consecutivo, la ocupación del ministerio de Ciencia y Tecnología, tras el rechazo a una propuesta oficial para incorporar hasta abril a 343 aspirantes. Desde la oficina del ministro de Lino Barañao habían sugerido que estos más de trescientos aplicantes pasen a trabajar a partir del mencionado mes en universidades e institutos descentralizados.

Los becarios, apoyados por estudiantes y organizaciones políticas, rechazaron el plan del Ministerio "porque no están dadas las garantías siquiera de que puedan trabajar en los institutos descentralizados ya que no se sabe el presupuesto y esas entidades están inmersas en su propia crisis", dijo una docente que anunció la propuesta del Gobierno en una asamblea.

La denuncia inicial. Los científicos insisten en repudiar el recorte presupuestario del Conicet por el cual quedarán afuera de la carrera de becario unos 489 aspirantes que ya habían aprobado su ingreso.

¿Cómo funciona el mayor centro de investigaciones de Argentina?

El Conicet, la principal agencia dedicada a la promoción de la ciencia y la tecnología en el país, desarrolla su actividad en cuatro grandes áreas: Ciencias Agrarias, Ingeniería y de Materiales; Ciencias Biológicas y de la Salud; Ciencias Exactas y Naturales; y Ciencias Sociales y Humanidades. El organismo tiene dos grandes tipos de personal: los investigadores y los becarios.

Los becarios, quiene están en el ojo de la tormenta, son un total de 10.093 entre doctorales (76,6%) y postdoctorales (23,4%), según información oficial del Conicet a la que tuvo acceso PERFIL. Se reparten de manera casi homogénea entre las distinas áreas de investigación: Agrarias (2430 becarios, 24,1% del total); Biológicas (2676, 26,5%); Exactas (2235, 22,1%); Sociales (2616, 25,9%); Tecnología (135, 1,3%).

PERFIL dialogó con varios becarios y exbecarios, algunos de los cuales optaron por preservar su anonimato para evitar represalias tanto desde sus colegas como del propio Estado.

"El Conicet tiene básicamente dos grandes tipos de gastos o subvenciones: las becas de formación en donde pagan para que los becarios investiguen y publiquen; y el financiamiento de investigadores de planta permanente. Hay Comités de Selección en todas las áreas o ciencias" explicó a este medio Ignacio Mamone, un politólogo ex becario del Conicet.

Y agregó: "Los comités revisan las postulaciones que reciben todos los años. Se otorgan puntajes según antecedentes, cartas de presentación, calificaciones, publicaciones previas, quién es el mentor o tutor, su currículum, y hasta si vienen de universidad pública o no, porque las públicas dan más puntaje. Luego de todo esto, con la restricción presupuestaria de siempre en mano, los comités se inclinan por uno u otro postulante a becario. Quienes logran una beca cobran un salario, el cual es levemente mayor si se proviene del interior del país, como para promover la investigación en las provincias".

En concordancia con el testimonio, PERFIL obtuvo las planillas de los honorarios de los investigadores del Conicet y a agosto de 2016, un becario doctoral de la Ciudad de Buenos Aires cobraba $15.818, mientras que el estipendio de uno postdoctoral es de 19.497 pesos. Uno residente en la ciudad de La Plata recibe los mismos honorarios, pero uno de Bahía Blanca obtiene $17.367 por su beca doctoral, y uno postdoctoral $21.560. Otro ejemplo extremo es el de Tierra del Fuego en donde un becario doctoral cobra $23.259 y un postdoctoral $29.402.

Según confirmaron varios de los consultados, a los becarios se les prohíbe trabajar en otro lugar aparte del Conicet, debido a la exclusividad laboral que se les exige. Esto motiva a muchos a buscar en paralelo otros ingresos en negro debido a la imposibilidad de manejarse únicamente con esos salarios, según confesaron a PERFIL.

El consenso es fuerte en la crítica al recorte de becas: "Creo que el sistema está (estaba) bastante bien. Obviamente tengo críticas pero son secundarias. Las becas son evaluadas con rigor y en su mayoría la producción es de calidad internacional. Ahora bien, el recorte en el ingreso a carrera interrumpe la continuidad de la inversión realizada por años en las becas y reinstala un perfil de país que prescinde de la inversión en conocimiento, en CyT. Me parece grave", ilustró para este medio Martín Becerra, investigador del Conicet y Doctor en Ciencias de la Información.

Asimismo, un actual becario recordó: "En 2012 ocurrió algo similar cuando la agrupación Jóvenes Científicos Precarizados denunciaron que el Estado expulsó a 900 becarios. Y ellos denunciaban que se repetía el escenario de 2011 en ese momento".

¿Investigación en universidades?

Son conocidas las noticias en materia de ciencia e investigación provenientes de Estados Unidos, Europa u otras regiones del mundo en donde hablan de "científicos de la Universidad de...", pero esto no suele ocurrir en Argentina, según criticaron los entrevistados. Mamone explicó a PERFIL: "Es verdad, entraron muchos becarios el año pasado, y tal vez la crítica suele recaer en investigaciones raras de las ciencias sociales, si son necesarias o no tal como se estuvo escuchando por estos días, pero la realidad es que el Conicet viene a suplir el enorme vacío de financiamiento en investigación que escasea en las universidad tanto públicas como privadas". "Por ejemplo, los millonarios presupuestos de las universidades estatales no van a los salarios de los profesores o investigadores y el Conicet viene a subsidiar esta falta", argumentó.

Crítica a las becas para las Ciencias Sociales

Ésta área ofrece una amplia gama de disciplinas como derecho, lingüística, psicología, ciencias de la educación, antropología, arqueología y sociología, entre otras. "El financiamiento de las ciencias sociales es un debate que se da en todo el mundo. Hay de todo siendo investigado ahí", argumentó Mamone, actualmente residente en Estados Unidos en donde trabaja. Y añadió: "En Estados Unidos existe la National Science Foundation que cumple un rol similar al Conicet, aunque acá el apoyo de las Universidades a la investigación científica es gigante. Los republicanos se suelen preguntar: ¿Vamos a financiar a los politólogos y a los sociólogos? ¿Porqué subsidiamos a becarios que estudian sobre la democracia en Paraguay y no la de Estados Unidos? ¿Por qué se financia el análisis del rock en la sociedad? Sin embargo, los países que más avanzan son los que más apuestan a la ciencia. Hay profesores de sociología de Yale, o Chicago o Berkeley que están publicando sobre "el ciclo menstrual de la mujer inca" o "el reggeaton como fuente de inspiración para las pandillas".

En línea con esta tendencia, al consultar el buscador de becas del Conicet se encontraron interesantísimas investigaciones aunque se encontraron otras que provocan cierta polémica no sólo en la opinión pública y las redes sociales, sino también en postulantes que ven impedidos su ingreso al organismo.

Ante este escenario, días atrás el director del Conicet, Alejandro Ceccatto, justificó la decisión del Gobierno de reducir para 2017 el número de becarios ingresantes al organismo en 60%, al señalar que, de seguir la tendencia, habría un crecimiento "exponencial", luego de que durante el último año del kirchnerismo se aprobara un "ingreso masivo, con ningún criterio". A la par, Barañao aseguró que "no hay ningún país que, con un 30 por ciento de pobres, esté aumentando el número de investigadores". "No alcanza con tener más investigadores, sino que se dediquen a desarrollos productivos y a la solución de problemas sociales. Apuntamos a tener más investigadores, pero con un perfil diferente, más insertos en las necesidades del país", planteó el funcionario el ministro.

De momento, la toma continúa. "Necesitamos más presupuesto para evitar que 500 científicos argentinos se vean forzados a emigrar. Por eso decidimos continuar con la toma", opinó Victoria García, una de las investigadoras afectada por el recorte y referente de la Corriente Nacional de Docentes e Investigadores 12 de Mayo.