POLITICA NO QUIEREN SER MUFA

Con cautela se prepara la foto de CFK y Messi

Gane o pierda la Selección, la Presidenta recibirá mañana al equipo de Sabella. Se prevé una caravana desde el aeropuerto.

PERFIL COMPLETO

Foto:Cedoc

Sigilosamente, el Gobierno nacional intentará aprovechar un resultado exitoso de la Selección argentina o, al menos, una buena actuación hoy ante Alemania.

Aunque no se espera un acto masivo, la presidenta Cristina Kirchner recibirá a los jugadores mañana a la tarde, más allá del resultado de la final de hoy. En el Gobierno se debate si convendría que sea en la Casa Rosada o, para darle un clima más amigable y cercano, en la Quinta de Olivos. La clave, según los funcionarios nacionales, es que cualquier organización previa no resulte ser “mufa” de la Argentina.

Lo cierto es que la Presidenta viajará mañana a la tarde a Río Gallegos por el primer cumpleaños de su nieto, Néstor Iván, y el martes partirá a Brasil para la cumbre de los Brics (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), acaso un nuevo eje de poder internacional.

Cristina había declinado, anteayer, la posibilidad de concurrir al estadio Maracaná para ver el partido junto a su par brasileña, Dilma Rousseff, quien la había invitado. Le escribió contándole que aún estaba convaleciente, y así se excusó de tamaño riesgo. ¿Qué pasaría si ella presenciara en la platea la derrota en el Maracaná? Nadie quiere saberlo.

Anoche se evaluaba la posibilidad de que el Gobierno organizara un gran acto en Plaza de Mayo si es que la Argentina sale campeón y la gente se lanza a las calles (al Obelisco, a las plazas) a festejar. Sin embargo, desde el Gobierno de la Ciudad negaron a PERFIL que haya algún pedido para autorizar una movilización a la histórica plaza. Generalmente, explican en la Ciudad, es la secretaria de Cultura o, en su defecto, los asesores de Javier Grossman, el cerebro de los actos culturales del kirchnerismo, quienes presentan un pedido de autorización para el uso de la vía pública.

Un paso formal que, según cuentan en el gobierno porteño, tanto Grossman como Cultura suelen realizar de forma anticipada. Otra alternativa, que también se evaluó, es una caravana desde Ezeiza hasta la Plaza de Mayo. En ese caso cualquier acto deberá ser improvisado y, seguramente, la Presidenta podría recibir a la delegación de jugadores en el balcón de la Casa Rosada como ocurrió en 1986 con Raúl Alfonsín, y en 1990 con Carlos Menem. En ambas fotos coincidió Diego Maradona, hoy cercano al oficialismo y con programa propio emitido en Canal 7 junto a Víctor Hugo Morales. El kirchnerismo cuenta con una ventaja fundamental: la buena sintonía que tiene con el director técnico, Alejandro Sabella, quien militó en el PJ universitario en los 70 y ya expresó su adhesión al Gobierno en varias oportunidades. De todas maneras, el hermetismo ayer fue moneda corriente dentro del oficialismo. La incógnita es cómo le irá a la Selección y si habrá un fervor popular capaz de ser cooptado.

 

Calculan que habrá una espontánea movilización popular

La actuación del seleccionado argentino podría conllevar una gran movilización. En particular desde Ezeiza, adonde llegará mañana la Selección, y durante su traslado hasta el centro porteño.

Como en el ’86, una caravana de autos y de gente que salude al paso del micro podría desembocar en una inmensa movilización espontánea. En ese marco el Gobierno espera poder capitalizar el “efecto Mundial” que generaría una oleada de optimismo.

En este sentido, el Gobierno no preparó ningún festejo por anticipado y, por el contrario, si bien tiene todo dispuesto para una “fiesta popular” con los jugadores, esperará hasta el pitazo final del partido y con el triunfo asegurado para tomar cartas en el asunto.

Los grandes actos y movilizaciones, en especial en fechas patrias o conmemoraciones vinculadas a los derechos humanos, han sido una marca distintiva del kirchnerismo. Con artistas y grandes puestas en escena, miles de militantes se han congregado en diversas oportunidades en Plaza de Mayo.

En 1986, tras la victoria ante Alemania, con Diego Maradona a la cabeza, la Selección juntó a miles de personas que fueron a recibir al equipo desde su llegada al aeropuerto de Ezeiza. En ese entonces fue el presidente, Raúl Alfonsín, quien los recibió en la Casa Rosada para festejar frente a una multitud que aguardaba en Plaza de Mayo.

En el 90, tras la derrota en Italia frente al mismo rival de hoy, Menem les abrió el balcón de la Rosada para calmar la derrota. Quizás hoy Cristina sueñe con repetir semejante evento con la alegría que supondría ganar la Copa.



Ezequiel Spillman