POLITICA CRISTINA Y EL PAPA FRANCISCO

Con el quinto encuentro en dos años, llega el final de una relación tensa

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La relación entre Cristina Kirchner y Jorge Bergoglio fue tensa hasta que el cardenal fue consagrado Papa. Desde la presidencia de Néstor Kirchner, la Casa Rosada se negó sistemáticamente a recibir al entonces Arzobispo de Buenos Aires en audiencia privada. Fue el propio Kirchner quien resolvió, incluso, trasladar el tradicional Tedeum de la Catedral al interior del país. Pero las cosas cambiaron cuando Bergoglio llegó al Vaticano como Francisco.
Será mañana la quinta vez que se vean las caras el Papa y la jefa de Estado. La primera fue el 18 de marzo de 2013, un día antes de la ceremonia en que el cardenal fuera consagrado como Sumo Pontífice. Allí, Cristina Kirchner le pidió al jefe del Vaticano que usara su influencia para interceder por la soberanía de las islas Malvinas.

Unos meses después, en Brasil, durante un Encuentro Mundial de la Juventud, Cristina recibió del Papa un regalo para su nieto Néstor Iván. En julio de 2014, en la residencia de Santa Marta, los dos almorzaron durante varias horas y se intercambiaron regalos.
Y en septiembre de ese año compartieron otra reunión en la residencia, donde, según palabras de Cristina, el Papa dio su apoyo para la pelea con los holdouts. En ese cónclave, la Presidenta le presentó al Sumo Pontífice a los máximos referentes de La Cámpora, como Eduardo “Wado” de Pedro y Andrés “Cuervo” Larroque.
Pero no es la primera vez que como jefa de Estado, Cristina hace pie en Roma. Hace siete años, fue noticia en el Corriere della Sera. El diario italiano dijo entonces que CFK, de visita en ese país, salió de compras con una amiga y gastó una fortuna en joyas en Bulgari. La Presidenta les hizo juicio y lo ganó.
Hace cuatro años, Cristina mantenía un almuerzo con Silvio Berlusconi en el Palacio Chigi, para firmar un acuerdo de cooperación por crímenes de la última dictadura militar.



Mariano Confalonieri