POLITICA EN LA EMPRESA ESTATAL ARSAT


Controversia por la llegada de satélites del extranjero

Para el kirchnerismo, el ingreso va a afectar los desarrollos nacionales. El gobierno responde que mejora la competitividad.

Nacional. El Arsat 1 y 2 están en órbita, el 3 está parado.
Nacional. El Arsat 1 y 2 están en órbita, el 3 está parado. Foto:Cedoc Perfil
La decisión del ministro de Comunicaciones, Oscar Aguad, de permitir en las últimas semanas el ingreso de satélites extranjeros que compitan con los servicios que ofrece la empresa estatal de comunicaciones Arsat, generó fuertes cuestionamientos. Desde la oposición, acusaron al macrismo de abrir el juego de manera “prematura” para impedir “que la empresa estatal crezca”. Desde el Gobierno, en tanto, dicen que así se busca “mejorar su rendimiento”.

Con Arsat el Gobierno sale a jugar un partido para empatarlo, en vez de ganar”, dijo a PERFIL el ex vicepresidente de la empresa y miembro de La Cámpora, Guillermo Rus. Sus declaraciones apuntan contra la resolución firmada el 3 de agosto, que autorizó a las empresas New Skies Satellites y Eutelsat a brindar servicios satelitales en la misma órbita de Arsat.

Competidores. Arsat 1 y 2 son satélites que permiten comercializar servicios de televisión, internet y telefonía. Venden espacios a distintas empresas de esos rubros para comercializar sus productos. El primero tiene alcance en todo el territorio nacional, mientras que el segundo lo hace en todo el continente americano. 

Desde el Gobierno señalan que, con nuevos jugadores, la empresa será más competitiva. “Arsat necesita autofinanciamiento. Nos encontramos con una empresa que tiene cosas buenas pero con un desmanejo de los fondos. Y en este camino buscamos la incorporación de socios colaborativos. Ahora estamos presentando los permisos para vender la pisada del satélite ”, explicó el titular de la empesa, Rodrigo de Loredo.

Los detractores del ingreso de satélites extranjeros aseguran que le están colocando una competencia innecesaria. Como es el caso del francés Eutelsat, que opera en la misma frecuencia que el Arsat 2. El ex número dos de la firma estatal cuestionó que esa medida “va a impactar” contra el funcionamiento del satélite argentino, y señaló: “No creo que el Gobierno tenga bien en claro qué hacer con la empresa. La Argentina no está todavía al nivel de otros países, como Alemania y Francia, que tienen más de cuarenta años de producción. Arsat requirió mucho esfuerzo para posicionarse a nivel regional. Me parece que no hay una voluntad de que sea un operador que compita, que crezca”.

Plan. La empresa se fundó en 2006. En noviembre del año pasado, con la Ley de Desarrollo de la Industria Satelital, se aprobó el desarrollo del Plan Satelital Geoestacionario Argentino 2015-2035, que trazó como objetivo la fabricación de ocho nuevos satélites. En mayo, el Gobierno suspendió la producción del Arsat 3, programada para 2019. 

“Empresas y científicos que trabajaron para los satélites hoy lo están haciendo para gas y petróleo. Si las cosas empeoran u otros mercados se cierran, puede haber pérdidas de empleos”, advirtió Rus.