POLITICA A UNA SEMANA DE LAS PASO

Crece el temor en el Gobierno por la cantidad de votantes y los indecisos

Le preocupa que seguidores de Cambiemos no concurran a las urnas el domingo. También que los que aún no decidieron su voto se inclinen finalmente por Massa o por Randazzo.

Preocupacion. El Presidente sostiene que Cambiemos está en un “empate técnico” con Cristina en la provincia de Buenos Aires.
Preocupacion. El Presidente sostiene que Cambiemos está en un “empate técnico” con Cristina en la provincia de Buenos Aires. Foto:Cedoc Perfil
Los temores del Gobierno a una semana de las PASO se vislumbran en los despachos oficiales tanto en la Casa Rosada como en las oficinas de la Gobernación bonaerense. Es que, si bien a nivel nacional se avizora un triunfo de Cambiemos, en la provincia de Buenos Aires el escenario no se presenta nada sencillo: tanto el presidente, Mauricio Macri, como la gobernadora María Eugenia Vidal tienen sus serias dudas sobre un hipotético triunfo en territorio bonaerense.

“Estamos en un empate técnico”, les alcanzó a decir el Presidente el jueves a los candidatos a concejales cuando los recibió en un almuerzo. La mayoría de ellos estaban preocupados: en sus distritos, donde gobierna el PJ, la situación económica no preveía buenos resultados. “Vamos a ganar en octubre pero las PASO son una incógnita”, le dijo Vidal a PERFIL (ver página 4).

Hoy los miedos que acechan a los funcionarios pasan por tres cuestiones claves. En primer lugar, la cantidad de votantes que concurran a las urnas el próximo domingo. Según los datos de 2015, el nivel de participación alcanzó el 74%. El razonamiento que realizan en el macrismo es que, dado que el voto duro de Cristina Kirchner es de nueve cada diez votantes, haya seguidores de Cambiemos que no concurran a votar. Aunque las primarias son obligatorias, la falta de interés por las elecciones ha sido un denominador común, según confiaron fuentes oficiales.

El segundo temor pasa por los indecisos. Una encuesta de Isonomía y una de Giaccobbe arrojaron un 17% y un 12% respectivamente. De esta masa de votantes podría inclinarse la balanza. ¿Podrían ir a otras opciones como Sergio Massa y Florencio Randazzo? Por allí pasa el eje que abre una incógnita.

Otros funcionarios que trabajan en Casa Rosada son poco optimistas, una condición que contrasta con los buenos augurios que suele imprimir el jefe de Gabinete, Marcos Peña. Afirman que una derrota bonaerense se presenta como la primera opción y que, en todo caso, el principal temor es la distancia que pueda sacar CFK con Unidad Ciudadana. Si sobrepasa el techo de 35% que tiene, según las encuestas de la Rosada, será un golpe duro. En las últimas horas, Pepe Albistur, uno de los asesores de la ex presidenta, exhibía con orgullo un sondeo con Cristina en 39%. Un temor secundario a éste es que Massa crezca y alcance el 25%, con un margen estrecho con Cambiemos.

Por su lado, en el piso 19 de la sede porteña del Banco Provincia, el jefe de campaña y principal armador  de Vidal, Federico Salvai, luce esperanzado pero realista. Apuntó sus cañones a reforzar la primera y la tercera sección electoral. Mientras degustaba un yogur light, les deslizó a sus asesores en estos días que en octubre se puede consolidar un escenario triunfalista pero que las primarias tienen un signo de pregunta para Cambiemos en la Provincia. Otro de los hombres fuertes de la gobernadora, Federico Suárez (Comunicación), no pierde la esperanza: le expresó a la mesa de campaña que con un buen caudal de votantes participando y un Massa “desinflado” aumentan las chances de quedar mano a mano con Cristina, para ganarle en octubre.

Justamente, en este marco, tanto en el bloque de diputados como en varios despachos oficiales se escucharon críticas solapadas a la falta de política territorial. La misma crítica que arrancó Emilio Monzó el año pasado, fuera de micrófono, y lo llevó al aislamiento de los círculos del poder macrista.

“Si es necesario, hagan campaña sin mí, trabajen con María Eugenia que tiene un vínculo único con los bonaerenses”, alcanzó a decirles el Presidente a los candidatos a concejales. Acaso por ello, la última incursión de Macri en la Provincia será el martes en Azul. Nada de Conurbano. Vidal sí: el jueves cerrará en Vicente López, en el Centro Asturiano, al igual que en 2015. Una cábala como cerrar en Lanús para la elección general. Pero además a la gobernadora la espera un raid mediático: Mirtha Legrand (quien la invitó personalmente por WhatsApp), Susana Giménez (con Ocaña y Carrió), Mariana Fabbiani, Pamela David y hasta Santiago del Moro en Intratables la recibirán con un par de candidatos, en especial Esteban Bullrich como cabeza de senadores.

Errores en las sumas
Aunque ninguna elección en Argentina escapa a las sospechas de irregularidades en el conteo de votos la noche de la elección, el escrutinio que realiza la Justicia días después pocas veces modifica el resultado que se da esa noche. “En la elección presidencial 2015, la diferencia de votos para el Frente para la Victoria fue de apenas 0,22% y la de Cambiemos de 0,17%, nunca hubo una denuncia contra nosotros”, explica Guillermo Lamadrid, director de Procesos Electorales de Indra, la empresa encargada del conteo, para descartar cualquier denuncia de “robo de votos”.
En 2015, fue Julián Domíguez quien denunció a su competidor en la interna a gobernador, Aníbal Fernández, de haberle quitado votos en el conteo. Domínguez se refería a lo que sucede en los centros de transmisión del Correo a donde llegan los telegramas que luego se envían escaneados para que Indra comience su conteo. Son 387 centros de transmisión en donde el domingo cada partido enviará sus fiscales para controlar que el telegrama que llega sea escaneado tal cual fue contado en la escuela. Estos fiscales para los candidatos tienen la misma importancia que los que mandan a las escuelas.
El principal error humano que se hace en las escuelas es la suma final del presidente de mesa de los votos que hay en la urna. Por ello, éste es un dato que Indra no tiene en cuenta al cargar los datos y, en cambio, vuelve a contar el total, ya que estiman que el 30% de los presidentes de mesa hacen mal la cuenta.