POLITICA


Crecen las sospechas sobre una comisaría por aprietes a Vidal y Salvai

Los llamativos episodios pusieron los ojos de los investigadores sobre la departamental 1ra, recientemente allanada y con su cúpula desplazada.


Foto:Cedoc

Desde el 10 de diciembre del año pasado, la gobernadora María Eugenia Vidal busca controlar a la Policía Bonaerense, pero una sucesión de amenazas y mensajes de tinte mafioso le recuerdan casi a diario que será uno de los grandes desafíos de su gestión.

El listado de llamativos episodios –que se intensificaron en las últimas semanas– preocupan a la gobernadora a tal punto que meses atrás ya había puesto a los servicios de inteligencia a trabajar en informes periódicos sobre su seguridad y la de su familia.

Luego de que desconocidos ingresaran esta madrugada en el domicilio oficial de Federico Salvai, ministro de Gobierno de Vidal, la sospecha de que el hecho haya sido un mensaje mafioso quedó planteada. "No podemos descartar que sea un acto intimidatorio", sostuvo el propio Salvai.

La mira, según explicaron fuentes oficiales a Perfil.com, estaría puesta sobre la Policía Bonaerense por la reforma que encaró la gobernadora, que desató el malestar en un sector de la fuerza y la preocupación por la batalla contra el narcotráfico y los desarmaderos –dos negocios vinculados a la “maldita policía”–. 

Precisamente, los ojos están sobre la Comisaria Primera de La Plata. "No puede ser coincidencia que todos los hechos intimidatorios ocurran en la misma juridicción, la correspondiente a la Primera", revelaron. Es justamente esta departamental la que en abril fue allanada en el marco de la investigación por el robo en la vivienda del intendente plantense Julio Garro –el primer episodio considerado "amenaza" durante la gestión de Vidal–.

Durante inspección realizada por Asuntos Internos del Ministerio de Seguridad bonaerense, en la Jefatura Departamental de policía de La Plata se hallaron 36 sobres que contenían 153.700 pesos, que se sospecha serían parte de la famosa "caja" que la fuerza policial cobra a cambio de evitar controlar negocios ilegales. El descubrimiento desencadenó en la remoción de la cúpula: fueron desafectados de la Fuerza el subcomisario Walter Skramowskyj, la oficial principal del sector administrativo María de los Ángeles Ramírez, y el oficial principal Ariel René Huck. El responsable máximo de la dependencia, Darío Camerini, permanece en el cargo.

Por un lado, allegados al Ministerio de Seguridad bonaerense confiaron a este medio que por el momento "no hay pruebas" que puedan relacionar el hecho con los recientes episodios que sufrieron tanto Garro e incluso Vidal . "Por ahora son dos cosas distintas para la Policía", explicaron.

Sin embargo, desde el entorno de la gobernadora la sensación es diferente: "Se está investigando pero en un mes entraron tanto de Vidal y Salvai. Por lo menos es sospechoso". "No parecen hechos aislados. Pareciera que es un cuestión de querer amedrentar".

Episodios. En marzo, según indicó revista Noticias semanas atrás, en plazo de tan sólo una semana, la gobernadora recibió una carta de un “delegado” de la Policía Bonaerense en la que amenazó con quitarles la seguridad a todos los ministerios si ella no restituía las horas extras de toda la policía. En paralelo, los empleados del ministerio de Seguridad de la provincia se vieron obligados a evacuar el edificio tres veces por amenazas de bomba y el titular de la cartera, Cristian Ritondo, ordenó colocar cerraduras electrónicas en el piso de su oficina.

Por otra parte, además de la irrupción que se produjo en la residencia de Salvai, una serie de episodios ocurridos mayoritariamente en La Plata parecen conectarse. El primero ocurrió el dos de marzo cuando un grupo de delincuentes ingresó a la vivienda del intendente macrista de La Plata, Julio Garro, donde maniataron a nueve miembros de su familia. Desde el comienzo, se investigó si el hecho se trató de un robo o un episodio relacionado con la actividad política del jefe comunal, informaron fuentes policiales.

Los delincuentes, siempre según la versión policial y del municipio, habrían revuelto varios lugares de la propiedad sin robar pertenencias familiares. Ese mismo día, el ex oficial de la Policía bonaerense Patricio Masana fue detenido acusado de haber colaborado con los delincuentes.

Sin embargo, una semana después, el comisario Marcelo Cifuentes, y su segundo, el subcomisario Carlos Arias –ambos de la la seccional primera– fueron relevados de sus cargos y pasados a disponibilidad por decisión del Ministerio de Seguridad bonaerense, debido a las irregularidades que se detectaron en la investigación.

El segundo hecho ocurrió el 15 de junio, cuando la gobernadora bonaerense resolvió desplazar al jefe de la custodia del edificio de la gobernación en La Plata, luego de que dos efectivos de la policía provincial ingresaran a su despacho y revisaran sus pertenencias personales cuando no se encontraba en el lugar. Ante esto, la Justicia y la Dirección de Asuntos Internos de la fuerza policial investiga el hecho y los efectivos fueron pasados a disponibilidad y sumariados. La metodología en relación a Garro se repitió: nuevamente se revisaron escritorios y muebles aunque no se habría sustraído ningún elemento.

En la misma semana que el confuso episodio con Vidal, custodios del intendente de Tres de Febrero, Diego Valenzuela, se enfrentaron en la ciudad de Caseros con delincuentes por el robo de una camioneta del municipio. Si bien el hecho no ocurrió en La Plata, hay quienes se animan a vincularlo ya que el funcionario también integra el frente Cambiemos. Apenas cinco días después un nuevo episodio provocaría sospechas, aunque esta vez sería en el domicilio de Salvai.



Redacción de Perfil.com